
El futbolista danés Christian Eriksen volvió a ser centro de atención internacional después de que sufriera un nuevo desmayo durante un partido amistoso entre Dinamarca y Ucrania, lo que provocó la suspensión inmediata del encuentro y reavivó la preocupación por su estado físico.
El episodio, ocurrido en el Odense Stadion, remite al colapso que el mediocampista experimentó durante la Eurocopa de 2021, cuando necesitó reanimación en pleno campo de juego y, desde entonces, porta un desfibrilador implantable.
El episodio reciente y la reacción de las autoridades
Christian Eriksen se desmayó durante el segundo tiempo del amistoso entre Dinamarca y Ucrania el domingo 7 de junio. El mediocampista cayó al suelo cerca del minuto 63, lo que llevó a la interrupción inmediata del partido. La Federación Danesa de Fútbol informó a través de su perfil oficial de X que el jugador recuperó la consciencia poco después y que la decisión de cancelar el partido buscó priorizar su salud y bienestar.
La Federación Danesa comunicó: “Christian Eriksen está consciente y se encuentra bien, dadas las circunstancias. El partido ha sido cancelado”. El médico de la selección danesa, Morten Boesen, brindó detalles sobre la situación: “Christian se encuentra bien y salió del campo por su propio pie. Por lo que veo, el marcapasos funciona correctamente. Estuvo inconsciente brevemente, pero recuperó la consciencia muy rápidamente y enseguida nos pusimos en contacto con él”.
El profesional añadió que se realizarán exámenes exhaustivos en el hospital para determinar la causa del desmayo y que mantienen contacto permanente con el jugador y los médicos del hospital.
El ambiente en el estadio reflejó la preocupación de compañeros y rivales, quienes rodearon a Eriksen y solicitaron asistencia médica urgente. La decisión de suspender el partido fue aceptada por ambas selecciones, dado el impacto emocional del suceso.
Antecedentes: el colapso en la Eurocopa y la intervención médica
El antecedente más grave en la salud de Eriksen sucedió el 12 de junio de 2021, durante el partido entre Dinamarca y Finlandia por la Eurocopa. El jugador perdió el conocimiento en el minuto 41 del primer tiempo, lo que generó escenas de gran conmoción en el Parken Stadion de Copenhague. El árbitro detuvo el partido y permitió el ingreso inmediato de los servicios médicos, quienes iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Boesen, explicó en conferencia de prensa al día siguiente: “Sufrió un paro cardiaco, estuvo muerto por unos instantes y lo recuperamos con la primera descarga del desfibrilador”. La intervención rápida resultó crucial para salvarle la vida.
El médico Piero Volpi del Inter de Milán, afirmó: “Lo importante es que esté bien, pero nunca había tenido el menor episodio que habría permitido ver un problema, ni de cerca ni de lejos, ni cuando estaba en el Tottenham ni en el Inter. En Italia los controles son muy estrictos”.
Durante su hospitalización, Eriksen recibió un desfibrilador cardioversor implantable (ICD), un dispositivo que monitorea el ritmo cardíaco y puede corregir arritmias mortales mediante descargas eléctricas. Esta medida fue indispensable, dado que el paro cardíaco repentino implica la interrupción súbita de la actividad del corazón, lo que puede llevar a la muerte sin una atención inmediata.
La diferencia clave entre paro cardíaco y ataque cardíaco reside en el origen del problema: el primero obedece a alteraciones eléctricas, mientras que el segundo ocurre por obstrucción de las arterias.
Recuperación, controles y el regreso al fútbol profesional
Tras el episodio de la Eurocopa, Eriksen estuvo alejado de la actividad profesional por recomendación médica. El jugador inició su rehabilitación entrenando en las instalaciones del Odense Boldklub, el club danés de su infancia, acompañado de un entrenador personal. Sin embargo, las regulaciones en Italia impidieron que siguiera su carrera en el Inter de Milán, ya que la Serie A prohíbe la participación de futbolistas con un dispositivo desfibrilador implantado en los partidos oficiales.
En una entrevista difundida por la cadena danesa DR, Eriksen relató: “Quiero jugar al fútbol. No hay razón para no hacerlo. Me dicen que estoy bien. Dicen que todo está OK. Que todo está estabilizado, por lo que tengo la impresión de que tengo la luz verde para poder volver a jugar a fútbol”. El futbolista también reconoció que estuvo “muerto cinco minutos”, pero aseguró no tener miedo a un nuevo episodio, tras la batería de exámenes superada.
Durante su recuperación, Eriksen firmó contrato con el Brentford de la Premier League en el 2022, según confirmó el club. El fichaje se concretó luego de completarse una evaluación médica exhaustiva. El director de fútbol del club inglés, Phil Giles, manifestó: “Hemos hecho todo para garantizar que Christian esté en la mejor forma posible para regresar al fútbol competitivo”. Actualmente, Eriksen integra el plantel del VfL Wolfsburg.

Su caso ilustra los riesgos del paro cardíaco repentino, una condición que, de acuerdo con la Mayo Clinic, puede afectar incluso a personas sin antecedentes cardíacos conocidos. Los síntomas suelen presentarse de forma súbita y, en algunos casos, pueden incluir molestias en el pecho, palpitaciones o pérdida de conocimiento. El tratamiento inmediato mediante RCP y desfibrilación resulta fundamental para la supervivencia.
La evolución reciente del mediocampista, su reincorporación al fútbol profesional y la vigilancia permanente de su estado de salud reflejan la complejidad de los controles en atletas de alto rendimiento. Los especialistas destacan la importancia de los exámenes regulares y la atención médica inmediata como factores clave para prevenir desenlaces fatales.
Diferencias entre un marcapasos y un desfibrilador implantable
El marcapasos y el desfibrilador implantable son dispositivos electrónicos médicos que se colocan bajo la piel, cerca de la clavícula, pero cumplen funciones distintas en el tratamiento de trastornos cardíacos. El marcapasos se utiliza para mantener el ritmo del corazón cuando este late demasiado lento o de manera irregular. Envía impulsos eléctricos regulares que estimulan el corazón para que mantenga una frecuencia adecuada, evitando pausas prolongadas o latidos insuficientes.
El desfibrilador implantable, en cambio, no solo monitorea el ritmo cardíaco sino que puede detectar arritmias graves que ponen en riesgo la vida, como la fibrilación ventricular. Cuando identifica una alteración peligrosa, libera una descarga eléctrica que busca restablecer el ritmo normal del corazón. Este dispositivo resulta clave para prevenir la muerte súbita en personas que tuvieron episodios previos de paro cardíaco o tienen alto riesgo de arritmias letales, como el propio Eriksen.














