
Durante el embarazo, la salud bucal cobra un rol clave y no debe quedar en segundo plano. Los especialistas advierten que los cambios hormonales propios de la gestación aumentan el riesgo de caries y enfermedades de las encías, problemas que no solo pueden afectar a la madre, sino también al bebé.
Según explicó Amparo Pérez Silva, odontopediatra de la Universidad de Murcia, en un artículo publicado por The Conversation, estas afecciones se relacionaron con complicaciones como parto prematuro, bajo peso al nacer y preeclampsia, una condición que provoca presión arterial elevada y puede poner en riesgo la vida de ambos.
La creencia de que el embarazo debilita los dientes, de que el bebé “les quita” calcio a las madres, o de que no pueden realizarse tratamientos odontológicos en esta etapa es falsa, según Pérez Silva. Tales ideas conducen a que muchas mujeres eviten la atención bucodental, necesaria justamente cuando los cambios fisiológicos incrementan la vulnerabilidad oral. A esto se suma, en ocasiones, el miedo o la falta de experiencia de algunos odontólogos para atender a pacientes gestantes.
El embarazo no se considera una enfermedad, pero sí implica cambios físicos que requieren cuidados especiales, también en la salud bucal. Los especialistas advierten que el aumento de estrógenos altera la saliva y los tejidos de la boca, favoreciendo el crecimiento de bacterias y haciendo que las encías se vuelvan más sensibles, inflamadas y propensas al sangrado.
A esto se suman hábitos frecuentes durante la gestación, como un mayor consumo de azúcares o cambios en la alimentación, que incrementan el riesgo de caries. Además, los vómitos repetidos —especialmente en el primer trimestre— pueden erosionar el esmalte dental debido al contacto constante con los ácidos gástricos.

Prevalencia de inflamación gingival durante el embarazo
Entre el 60 % y el 70 % de las mujeres presenta encías inflamadas o con sangrado fácil durante el embarazo, según la odontopediatra. Según señaló, este fenómeno se debe a los cambios hormonales propios de la gestación, que elevan la respuesta inflamatoria de los tejidos gingivales.
La gingivitis —inflamación de las encías— exige tratamiento, dado que puede evolucionar hacia periodontitis: una enfermedad que afecta los tejidos de sostén de los dientes. La experta señaló que estudios han vinculado estos cuadros con parto prematuro, bajo peso del bebé e incluso preeclampsia.
La recomendación de incorporar la salud oral al control prenatal no proviene solo de especialistas en odontología. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Europea, brazo ejecutivo de la Unión Europea, instan a integrar la salud bucodental en el seguimiento del embarazo, fomentar las revisiones dentales y promover la colaboración entre matronas, dentistas y ginecólogos.
Acceso y programas de atención dental en Europa
El acceso a la atención dental durante el embarazo varía de un país a otro, según Pérez Silva. En el Reino Unido, la atención dental es gratuita durante la gestación y hasta 12 meses después del parto, el modelo más amplio del continente.
Portugal cuenta con iniciativas que permiten a las embarazadas acceder gratuitamente a determinados tratamientos odontológicos, y los países nórdicos priorizan la prevención y la educación.
Francia y Alemania promueven revisiones preventivas con ciertas limitaciones en los tratamientos, mientras que Italia dispone de programas regionales de cobertura variable.
En España, en cambio, no existe un programa nacional único; la cobertura depende de cada comunidad autónoma, lo que genera diferencias territoriales en el acceso a la atención bucodental durante la gestación.

Cuándo y cómo acudir al dentista durante el embarazo
Las mujeres embarazadas pueden —y deben— acudir al dentista. El tratamiento dental es seguro durante el embarazo, señaló la especialista. El segundo trimestre suele ser el momento idóneo para realizar tratamientos, dado que las náuseas suelen haber remitido y la paciente puede permanecer con mayor comodidad en el sillón dental.
Ante dolor, infección o cualquier urgencia en otro momento del embarazo, la atención no debe aplazarse. Posponer el tratamiento puede agravar el problema y dificultar la alimentación, aspecto determinante para la nutrición materna y el desarrollo del bebé.














