
Vigilar cambios en la boca y los labios puede ayudar a identificar de forma temprana una deficiencia de vitamina B12. Labios secos o agrietados, ardor en la boca y lengua roja o sin textura pueden funcionar como señales de alerta, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NIH) en revisiones clínicas sobre manifestaciones orales del déficit de esta vitamina.
Una deficiencia de vitamina B12 puede expresarse en la cavidad oral antes de que aparezcan otros síntomas. La consulta médica es recomendable cuando las molestias se repiten o se mantienen en el tiempo, porque el diagnóstico requiere análisis de sangre y una evaluación clínica para establecer la causa y el tratamiento.
Los signos que deben llamar la atención incluyen inflamación, ardor o escozor en la lengua o la boca, lengua rojiza o sin la textura habitual, manchas rojas, llagas recurrentes, alteraciones del gusto, labios agrietados, sequedad bucal y hormigueo en la lengua. Si estos cambios aparecen de forma persistente, conviene consultar a un médico para confirmar el diagnóstico y definir un tratamiento que permita prevenir complicaciones.
La vitamina B12 es necesaria para la renovación y el buen estado de las células que recubren la mucosa bucal y los labios. Cuando esas células no cuentan con suficiente vitamina B12, no se regeneran de manera adecuada, se debilitan y pierden eficacia como barrera protectora, lo que favorece molestias visibles o dolorosas.
Cambios en la boca y los labios por deficiencia de vitamina B12
El primer síntoma suele ser la inflamación de la boca, que puede presentarse como irritación, enrojecimiento o hinchazón en mejillas, encías, lengua, labios o paladar. Esta alteración se asocia con el impacto del déficit en la renovación celular de los tejidos orales.
Otra manifestación frecuente es la sensación de ardor en la lengua o la boca, denominada glosodinia. Este malestar se vincula con alteraciones de la sensibilidad en los nervios orales y puede aparecer antes del enrojecimiento o la hinchazón.
La lengua roja, hinchada o sin la textura característica, conocida como glositis o glositis atrófica, constituye otro signo. En estos episodios, la lengua puede verse rojiza, brillante y lisa por la desaparición de las papilas responsables de su textura habitual, lo que puede dificultar la alimentación.

También pueden aparecer manchas rojas en la mucosa bucal, localizadas en el paladar, la cara interna de las mejillas o debajo de la lengua. Estas zonas pueden verse más brillantes o lisas que el resto del tejido bucal.
Las llagas recurrentes en la boca son pequeñas lesiones dolorosas, identificadas por los médicos como estomatitis aftosa recurrente. Si estas lesiones se repiten con frecuencia o tardan en desaparecer, puede existir una deficiencia de vitamina B12 como causa subyacente.
Alteraciones del gusto, sequedad y hormigueo
El sentido del gusto puede alterarse. La escasez de este nutriente se asocia con disgeusia (percepción distorsionada o metálica de los sabores) e hipogeusia (pérdida del gusto), lo que puede hacer que los alimentos resulten insípidos. Estas alteraciones a menudo se relacionan con fisuras o grietas en la lengua.
En los labios, la sequedad, las grietas o el dolor reciben el nombre médico de queilitis. Puede afectar toda la superficie labial o concentrarse en las comisuras, como queilitis angular, con molestias al hablar o al ingerir alimentos.

La sequedad bucal o xerostomía puede aparecer cuando la deficiencia interfiere con la función de las glándulas salivales o con la inervación asociada. Esto puede provocar sensación de boca pegajosa o seca y dificultar el habla.
En ocasiones aparece parestesia lingual, una sensación de hormigueo o entumecimiento en la lengua, que en algunos casos se asocia con picazón en la boca o incomodidad al comer.
Diagnóstico y primeras recomendaciones ante síntomas orales
Ante estos síntomas, la evaluación médica suele incluir análisis de sangre con vitamina B12 y folato, hemoglobina, hematocrito, volumen corpuscular medio, ácido metilmalónico y homocisteína, además de la valoración clínica de los síntomas.
Un resultado dentro del rango normal no siempre excluye una deficiencia. Por eso, el diagnóstico también considera el cuadro clínico, antecedentes y posibles medicamentos en uso. El tratamiento se ajusta según la causa y puede incluir suplementos orales, inyecciones o modificaciones en la dieta, siempre bajo supervisión médica.

En muchos casos, la deficiencia de vitamina B12 se relaciona con problemas de absorción del nutriente más que con la dieta. En esos escenarios, el médico puede adaptar tratamientos previos o indicar esquemas de suplementación más intensivos para restaurar los niveles y preservar la salud bucal y general.














