
La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que mantiene una respuesta de urgencia para contener el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que navega el Atlántico tras partir desde Ushuaia, Argentina.
Según el director regional para Europa de la OMS, Henri Kluge, el organismo colabora con autoridades internacionales y operadores del barco para coordinar la atención médica de los afectados y evaluar el riesgo sanitario, aunque destacó que el riesgo para la población general permanece bajo y no existen motivos para imponer restricciones de viaje.
Actualmente, seis personas vinculadas al crucero fueron afectadas, de las cuales tres fallecieron y una permanece en estado crítico en Sudáfrica. La OMS informó que se prioriza la evacuación de dos pasajeros con síntomas y se realizan investigaciones epidemiológicas y análisis de laboratorio adicionales para determinar el alcance real del brote.
Mientras tanto, los pasajeros y la tripulación continúan bajo monitoreo médico y la entidad sanitaria resaltó la cooperación internacional como clave para la gestión de la situación.
¿Qué causa el hantavirus?

El hantavirus es una zoonosis emergente provocada por virus ARN pertenecientes a la familia Bunyaviridae, según el Ministerio de Salud de Argentina.
Estos virus se encuentran distribuidos mundialmente y, en humanos, pueden desencadenar dos formas clínicas principales: la fiebre hemorrágica con síndrome renal (más frecuente en Asia y Europa) y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), predominante en América.
El agente causal es transmitido principalmente por roedores silvestres que portan el virus de manera asintomática, eliminándolo a través de orina, saliva y excrementos.
¿Qué tipo de hantavirus hay en Argentina?
En Argentina circulan dos especies de hantavirus asociadas al SCPH: Orthohantavirus andesense y Orthohantavirus mamorense, de acuerdo con el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV).
La variante Andes engloba linajes como Lechiguanas, Orán y Buenos Aires, mientras que el virus Laguna Negra pertenece a la especie mamorense.
Además, se han identificado otros genotipos en el territorio nacional que aún no están formalmente reconocidos dentro de las especies oficiales.
Cómo se transmite la enfermedad
La principal vía de contagio del hantavirus es la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales procedentes de excreciones de roedores infectados. Esto suele ocurrir en áreas rurales, suburbanas o silvestres, especialmente en viviendas, galpones o estructuras cerradas infestadas por roedores.

En Argentina, el Ministerio de Salud destaca que también puede producirse transmisión por contacto de mucosas con excreciones infectadas (vías conjuntival, nasal o bucal) y, en menor medida, por mordedura directa de roedores portadores.
Aunque la transmisión entre personas es poco frecuente, se documentaron casos en contextos de brote, por lo que todas las secreciones y fluidos humanos se consideran potencialmente riesgosos en estos escenarios.
¿Cuáles son los síntomas del virus Hanta y qué puede provocar?
Los síntomas iniciales del hantavirus suelen simular un cuadro gripal, con fiebre superior a 38°C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea.
En las etapas tempranas, rara vez afectan las vías respiratorias superiores.
El cuadro clínico puede evolucionar hacia formas graves, con insuficiencia respiratoria aguda y choque cardiogénico, especialmente en el síndrome cardiopulmonar por hantavirus.
El Ministerio de Salud de Argentina señala que la detección temprana y la atención médica adecuada son cruciales para reducir la mortalidad asociada.

¿Pueden las personas sobrevivir al hantavirus?
La supervivencia ante el hantavirus depende de la detección precoz y del acceso a atención médica intensiva, especialmente en casos de síndrome cardiopulmonar.
Las formas leves pueden resolverse con tratamiento sintomático, pero los cuadros graves requieren cuidados críticos.
Según datos del Ministerio de Salud de Argentina y organismos internacionales, la mortalidad del síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH) puede superar el 30%, aunque una intervención oportuna mejora significativamente las probabilidades de recuperación.
La prevención y el control de la exposición a roedores infectados continúan siendo las principales estrategias para evitar nuevos casos.













