
Tres personas han muerto durante una travesía atlántica a bordo del crucero MV Hondius, tras la confirmación de un posible brote de hantavirus entre los pasajeros, indicaron fuentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la agencia AFP.
La embarcación, procedente de Ushuaia, Argentina, tenía como destino final las Islas Canarias en España, con una escala planificada en Cabo Verde. Hasta el momento hay un caso confirmado de hantavirus y cinco personas bajo sospecha de contagio.
“De los seis afectados, tres han muerto y uno permanece en cuidados intensivos en Sudáfrica”, indicó la OMS.
El hantavirus: origen, transmisión y alcance global en detalle
El hantavirus es una zoonosis emergente producida por virus ARN de la familia Bunyaviridae, según información publicada por el Ministerio de Salud de Argentina. El virus está distribuido mundialmente y, en humanos, puede desencadenar dos formas clínicas graves diferenciadas por región: la fiebre hemorrágica con síndrome renal —presentada en Asia y Europa— y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), predominante en América.
En la transmisión del hantavirus participan roedores silvestres, que funcionan como reservorios naturales, portando el virus de manera asintomática y eliminándolo en orina, saliva y excrementos. En el caso específico de Argentina, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV) señala la circulación de dos especies asociadas al SCPH: el Orthohantavirus andesense y el Orthohantavirus mamorense. La variante Andes incluye además otros linajes emparentados, como Lechiguanas, Orán y Buenos Aires, y al virus Laguna Negra dentro de la especie mamorense; junto a otros genotipos identificados en el territorio pero no formalmente reconocidos dentro de las especies oficiales.
La principal vía de contagio es la inhalación de aerosoles que contienen partículas virales procedentes de excreciones de roedores infectados. El Ministerio de Salud de Argentina aclara que esto suele suceder en áreas silvestres, suburbanas o rurales, así como en peri-domicilios y estructuras cerradas infestadas por roedores.
Además, existe evidencia documentada de transmisión persona a persona, lo cual obliga a considerar potencialmente peligrosas todas las secreciones y fluidos humanos en contextos de brote.
Se reconocen también otros modos de contagio, entre ellos el contacto de mucosas con excreciones infectadas —vía conjuntival, nasal o bucal— y la mordedura directa de roedores portadores del virus.

Síntomas, progresión clínica y enfoques actuales en la atención
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede presentarse en un rango que va desde cuadros leves, con fiebre inespecífica, hasta manifestaciones graves caracterizadas por insuficiencia respiratoria aguda y choque cardiogénico.
Los síntomas iniciales, según el Ministerio de Salud de Argentina, suelen asemejarse a una gripe, con fiebre mayor a 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. No suelen comprometer las vías respiratorias superiores en las fases tempranas.
La temprana detección y atención médica resultan fundamentales para mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad. Las formas clínicas del hantavirus se clasifican en tres grandes grupos: forma febril indiferenciada, presentaciones con compromiso abdominal, renal, hemorrágico o neurológico y, en su forma más grave, el síndrome cardiopulmonar (SCPH).
En cuanto a la atención de los casos confirmados a bordo del MV Hondius, la OMS informó que uno de los seis casos permanece en cuidados intensivos en Sudáfrica, poniendo en relieve la gravedad clínica que puede alcanzar la infección.

Medidas preventivas y recomendaciones internacionales
Según la información publicada por MedlinePlus, el sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la prevención se centra en evitar la exposición a la orina y excrementos de roedores, principales vectores de la enfermedad.
El protocolo incluye beber solo agua desinfectada, mantener la vivienda limpia —sobre todo cocinas y los sitios proclives a anidación de roedores— y minimizar exposiciones durante actividades al aire libre en zonas rurales, especialmente al acampar, asegurando que el espacio para dormir esté bien aislado del suelo.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan una serie de pasos rigurosos al abrir cabañas, galpones y otras estructuras cerradas que hayan permanecido deshabitadas, comenzando con la ventilación del espacio durante al menos 30 minutos antes de ingresar, la aplicación de desinfectantes sobre superficies potencialmente contaminadas y la limpieza posterior usando guantes y mascarillas.
De acuerdo con las pautas de los CDC, toda recolección de restos de roedores se debe realizar con guantes de caucho, colocando el material en bolsas plásticas selladas antes de su eliminación. Asimismo, recomiendan lavar las superficies duras con una solución desinfectante y limitar el uso de aspiradoras hasta asegurar la descontaminación completa del área.
En los casos de infestaciones graves de roedores, la recomendación es contactar a empresas especializadas en control de plagas, dotadas de equipamiento y procesos de limpieza indicados para estos escenarios de riesgo.
La cooperación internacional y el desafío sanitario en alta mar
La OMS subrayó, en declaraciones a AFP, que está colaborando tanto con los gobiernos implicados como con la compañía operadora del MV Hondius para coordinar posibles evacuaciones médicas y definir el itinerario seguro para los pasajeros restantes. Paralelamente, se evalúa el aislamiento y eventual hospitalización de los pasajeros que presentan síntomas más recientes, en un contexto en el que la incertidumbre sobre el destino de la embarcación persiste.

El presunto brote de hantavirus a bordo del MV Hondius, en una travesía entre Ushuaia y Europa, ha puesto de manifiesto no solo el impacto letal del virus —con tres muertes confirmadas y un caso crítico—, sino también el desafío logístico y médico que supone para las autoridades sanitarias internacionales coordinar la contención y asistencia en entornos móviles y bajo jurisdicción múltiple.
El manejo del incidente, según lo informado por la OMS a AFP, permanece en evolución, mientras la tripulación, los pasajeros restantes y las autoridades de varios países esperan las decisiones sobre el destino final del crucero y el protocolo sanitario a seguir.
El primer paciente detectado fue un hombre de 70 años que empezó a manifestar síntomas mientras la nave cruzaba el Atlántico. Este pasajero falleció a bordo y fue desembarcado en la isla de Santa Elena, un territorio británico en el Atlántico sur. Su esposa, de 69 años, también enfermó y debió ser evacuada en estado crítico a Sudáfrica, donde posteriormente falleció en un hospital de Johannesburgo. Estos dos fallecidos aún no fueron identificados oficialmente por su nacionalidad, según informó un portavoz sudafricano citado por AFP.
Una fuente vinculada al caso indicó que el matrimonio sería de nacionalidad holandesa y que el tercer fallecimiento se habría producido a bordo del MV Hondius, permaneciendo el cuerpo en la nave al momento de la confirmación. Entre los infectados, se encuentra además un ciudadano británico de 69 años que fue trasladado a Sudáfrica y permanece hospitalizado en terapia intensiva.
La situación desencadenó una serie de medidas de emergencia en la embarcación que transporta cerca de 170 pasajeros y 70 tripulantes durante su recorrido entre América del Sur y áfrica occidental.
Las autoridades consideran la posibilidad de aislar a dos pasajeros más que presentan síntomas compatibles con el hantavirus y podrían ser hospitalizados en Cabo Verde, mientras se evalúa el destino inmediato de la nave que tenía previsto continuar su itinerario hacia las Islas Canarias en España. La OMS confirmó a AFP que está coordinando los procedimientos de evacuación médica junto a los gobiernos afectados y la compañía operadora del MV Hondius.














