
El humo de los incendios de vegetación, incluyendo los de bosques, es hoy un motivo de preocupación para especialistas en salud pública.
Científicos de los Estados Unidos hicieron un estudio con más de noventa mil personas y detectaron que estar expuesto al humo que generan esas catástrofes podría aumentar el riesgo de padecer varios tipos de cáncer, incluyendo los de pulmón, colon, mama, vejiga y de la sangre.
El trabajo fue comunicado durante el congreso anual de la Asociación Estadounidense de Investigación del Cáncer.
Los investigadores señalan que el humo de los incendios forestales tiene varios compuestos tóxicos que pueden dañar los órganos.

Los productos químicos provenientes de ese humo no solo afectan los pulmones, también entran en la sangre, viajan por el cuerpo y depositan sustancias cancerígenas en otros tejidos. Además, inhalar este aire contaminado genera una respuesta inflamatoria que puede favorecer que se formen tumores en distintos sistemas corporales.
Shuguang Leng, investigador principal, remarcó que el propósito del análisis fue saber si existe un vínculo entre la exposición prolongada al humo de incendios forestales y el desarrollo de cáncer en la población general.
Para lograrlo, el equipo revisó datos del estudio llamado “Ensayo de Detección de Cáncer de Próstata, Pulmón, Colorrectal y de Ovario”, que estuvo orientado a adultos sin antecedentes de ese tipo de tumores que participaron entre 1993 y 2001, procedentes de distintos puntos del país.
Los hallazgos principales del estudio

En el estudio, se analizaron datos de más de noventa mil adultos elegibles respecto a la exposición crónica al humo.
Los investigadores emplearon imágenes satelitales y registros de contaminación del aire para medir el nivel de pequeñas partículas y de carbono negro presentes cerca de los hogares de los participantes.

Además, consideraron la cantidad de días mensuales en que esas zonas enfrentaron la presencia directa de humo, incluyendo la cantidad de microgramos por metro cúbico (µg/m³) para cada sustancia contaminante.
Entre 2006 y 2018, las personas estuvieron expuestas cada mes en promedio a casi 0,4 microgramos por metro cúbico de partículas finas y a 0,008 microgramos por metro cúbico de carbono negro procedente de incendios, con aproximadamente dos días de humo presentes al mes en sus lugares de residencia.
Durante ese periodo, se diagnosticaron siete tipos de cáncer: 1.758 de pulmón, 800 de colon, 1.739 de mama, 242 de ovario, 896 de vejiga, 1.696 de sangre y 1.127 de melanoma.
Sobre esos datos, analizaron si había una relación directa entre la cantidad de exposición y el número de nuevos casos.
La evidencia estadística mostró que el aumento en la exposición a partículas generadas por el humo se relacionaba con una mayor probabilidad de desarrollar cinco de estos cánceres. Por cada microgramo por metro cúbico adicional en la media móvil de los treinta y seis meses, el riesgo de cáncer de pulmón crecía un 92 %, el de colon un 131 %, el de mama un 109 %, el de vejiga un 249 % y el de sangre un 63 %.
Para los cánceres de ovario y melanoma no apareció una asociación significativa. En cuanto a la exposición medida por el número de días con humo, los resultados fueron similares.
El aire que arde y deja huella

A mayor presencia de partículas del humo en el ambiente, los diagnósticos de cáncer de pulmón, colon, mama, vejiga y sangre aumentaron de forma significativa en la población estudiada. El riesgo se incrementó de manera proporcional a la cantidad de contaminantes inhalados, tanto por el nivel de partículas como por los días de exposición mensual.
El análisis no encontró una relación clara entre el humo y los casos de cáncer de ovario o melanoma. Los resultados refuerzan la preocupación de que la exposición continua a estos contaminantes afecta más allá del sistema respiratorio.
Para los expertos, los datos subrayan la urgencia de políticas de prevención y monitoreo ambiental en zonas vulnerables a incendios forestales. La investigación enfatiza la necesidad de proteger a las comunidades frente a la intensificación de estos eventos por el cambio climático.

Aunque aún quedan aspectos por investigar, la evidencia muestra que el humo de incendios no solo amenaza la calidad del aire, sino también la salud a largo plazo.
Shuguang Leng, doctor y profesor asociado en el Centro Oncológico Integral de la Universidad de Nuevo México y autor principal del estudio, señaló: “A medida que los incendios forestales se vuelven más frecuentes e intensos, comprender sus impactos en la salud a largo plazo cobra una importancia cada vez mayor”.
El experto añadió que “si bien se necesitan más investigaciones, esperamos que estos hallazgos ayuden a generar conciencia y respalden futuros estudios sobre los efectos del humo de incendios en la salud a largo plazo”.














