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Esperar 60 minutos para comer tras el entrenamiento favorece la quema de grasa, según expertos

Según especialistas retrasar la ingesta de alimentos 60 minutos tras un entrenamiento intenso ayuda a prolongar el uso de grasas (iStock)

¿Conviene comer inmediatamente después de entrenar o esperar? Especialistas en actividad física sugieren postergar la ingesta unos 60 minutos tras ejercicios de fuerza o rutinas HIIT para potenciar la quema de grasa. Durante ese lapso, explican, el organismo continúa utilizando sus reservas energéticas, lo que podría optimizar los resultados del entrenamiento. La estrategia, respaldada por investigaciones recientes, ya se aplica en centros deportivos de distintos países.

Tras finalizar una sesión de ejercicio físico, el organismo entra en una fase metabólica particular. En este periodo, que puede durar varias horas, el consumo calórico se mantiene elevado incluso en reposo.

De acuerdo con la revista deportiva Sport Life, Domingo Sánchez, especialista español en entrenamiento y bienestar, indica que esperar al menos 60 minutos antes de comer tras el entrenamiento puede potenciar la quema de grasa. Esta recomendación también aparece fundamentada en estudios recientes publicados en la revista científica del National Center for Biotechnology Information.

El periodo postentrenamiento y el metabolismo

Durante la hora posterior al ejercicio, el cuerpo mantiene un ritmo elevado de consumo calórico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según Sánchez, el entorno hormonal y metabólico posterior al ejercicio favorece la movilización de las reservas grasas. Durante este tiempo, las reservas de glucógeno se encuentran bajas y el cuerpo recurre a fuentes alternativas de energía, priorizando los lípidos almacenados.

De este modo, retrasar la ingesta de alimentos permite prolongar el uso de grasas como combustible para quienes buscan reducir tejido adiposo.

Además, la intensidad del entrenamiento influye directamente en el gasto energético posterior. Ejercicios como el HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad) o las rutinas de fuerza multiarticulares elevan el coste metabólico durante varias horas después de terminar la actividad.

No ingerir alimentos ni bebidas azucaradas inmediatamente tras el ejercicio mantiene un entorno propicio para la oxidación de grasas, salvo en casos de hipoglucemia, en los que sí se recomienda ingerir nutrientes rápidamente para evitar mareos.

Durante la hora posterior al entrenamiento, el cuerpo continúa consumiendo calorías a un ritmo superior al basal. Este fenómeno, conocido como exceso de consumo de oxígeno postejercicio (EPOC), explica por qué el metabolismo se mantiene activo incluso en reposo.

Especialistas en fisiología del deporte señalan que el EPOC es más pronunciado tras ejercicios de alta intensidad y fuerza, lo que refuerza la utilización de grasas como fuente de energía.

Expertos en fisiología del deporte destacan que ejercicios de alta intensidad y fuerza multiarticulares mantienen elevado el metabolismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La recomendación de esperar 60 antes de comer se apoya en estudios sobre el metabolismo postejercicio. Retrasar la ingesta de alimentos aprovecha el entorno hormonal favorable a la lipólisis. Además, el apetito suele ser bajo inmediatamente después del ejercicio, lo que facilita cumplir con este intervalo.

De acuerdo con Sánchez, mantener una adecuada hidratación es fundamental durante este periodo. El consumo abundante de agua ayuda a reponer líquidos sin interferir en la movilización de grasas. En contraste, bebidas azucaradas o alimentos ricos en carbohidratos pueden interrumpir el proceso y disminuir el efecto buscado.

Adaptación individual y aplicación de la pauta

La aplicación de este método resulta útil para quienes buscan reducir el porcentaje de grasa corporal. Sánchez sostiene que prolongar la ventana sin ingesta calórica tras el ejercicio incrementa los beneficios, mejorando tanto el gasto energético como el uso de grasas almacenadas.

Sin embargo, los especialistas advierten que este enfoque debe individualizarse y no se recomienda para personas con hipoglucemia o trastornos metabólicos previos.

Mantener una adecuada hidratación durante la hora posterior al ejercicio permite reponer líquidos sin afectar la movilización de grasas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El impacto del entrenamiento sobre el metabolismo varía según el tipo, la duración y la intensidad de la rutina. Por esta razón, los ejercicios de fuerza y el HIIT ofrecen una oportunidad adicional comparados con las actividades de baja intensidad, ya que mantienen elevada la tasa metabólica durante más tiempo. La combinación de estas prácticas, junto con el retraso en la alimentación, puede potenciar la reducción de tejido adiposo.

Los expertos recomiendan consultar con profesionales de la salud antes de realizar cambios en la rutina alimentaria o de ejercicio, especialmente en personas con enfermedades previas o necesidades nutricionales específicas. La personalización asegura resultados duraderos y reduce los riesgos asociados a la restricción calórica.