
Un estudio internacional reciente, liderado por la profesora Susana Carmona en el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón de Madrid, demuestra que los cambios en el cerebro y embarazo no representan deterioro cognitivo. En lugar de ello, se trata de una reorganización positiva y adaptativa, desmontando el mito del “baby brain”, según informó Hello Magazine.
La evidencia científica muestra que el llamado “baby brain” no implica una pérdida de habilidades intelectuales, sino que obedece a un mecanismo de plasticidad cerebral. Durante la gestación, se produce una transformación que optimiza la empatía y la capacidad de respuesta emocional de la madre hacia su bebé, según explicó la investigación a partir de estudios de neuroimagen sobre 52 mujeres.
Los expertos destacan que este proceso permite a la mujer centrarse mejor en las señales y necesidades de su hijo durante los primeros meses de vida.
El equipo dirigido por la profesora Carmona utilizó técnicas de neuroimagen para evaluar a las participantes antes, durante y después del embarazo. Detectaron una reducción, con recuperación parcial posterior, cercana al 5% de la materia gris en regiones cerebrales asociadas a la cognición social, tales como la interpretación de emociones y el reconocimiento de señales sociales.

Además, se examinó a 52 mujeres que nunca habían estado embarazadas, lo que confirmó que estos cambios obedecen a causas biológicas relacionadas con la gestación y no al simple hecho de convertirse en madre.
Cómo se transforma el cerebro durante el embarazo
El neurólogo consultor Dr. Rab Nawaz Khan subrayó, en declaraciones a Hello Magazine, que una disminución en el volumen de materia gris no significa pérdida de neuronas ni daño cerebral. Se trata, más bien, de una reorganización de conexiones y células nerviosas, además de alteraciones en el equilibrio de fluidos, lo que permite al cerebro ganar eficiencia durante esta etapa biológica intensa.
La profesora Carmona comparó este fenómeno con la conocida “poda sináptica” de la adolescencia, donde el sistema nervioso elimina conexiones menos útiles para potenciar las que resultan necesarias en la nueva etapa vital.
Los científicos identificaron en el estudio el papel de dos hormonas fundamentales: el estriol-3-sulfato y la estrona-sulfato, que se incrementan considerablemente durante el embarazo y modulan la estructura cerebral.

Las participantes que experimentaron cambios cerebrales más destacados reportaron una mayor capacidad de vinculación con sus hijos. Estos resultados, recogidos por Hello Magazine, ponen en cuestión la visión tradicional del “baby brain” como una merma de capacidades.
Beneficios de la neuroplasticidad maternal y recomendaciones
Los expertos consultados por Hello Magazine señalaron que esta neuroplasticidad maternal beneficia particularmente la conexión emocional entre madre e hijo, y la calidad del vínculo en el periodo posparto. La recuperación parcial de la materia gris tras el nacimiento se relaciona con una ausencia de hostilidad materna y una mejor adaptación afectiva.
El Dr. Khan explicó que los cambios afectan zonas cerebrales implicadas en la percepción de señales sociales, interpretación de intenciones y detección de riesgos. Así, el cerebro ajusta sus prioridades y enfoca su capacidad en responder eficazmente a las necesidades del bebé, en vez de dispersarse en múltiples tareas.
Para las mujeres embarazadas, la recomendación principal es mantener la calma, puesto que estas adaptaciones forman parte de la fisiología normal de la gestación. Sin embargo, en caso de percibir dificultades importantes que interfieran con el funcionamiento cotidiano, el Dr. Khan sugiere consultar a un médico.

Es relevante descartar factores como deficiencia de hierro, problemas tiroideos, falta de sueño, ansiedad o depresión, que podrían agravar la llamada “niebla mental” y requieren diagnóstico profesional. Cuidar el descanso y la salud mental es fundamental para atravesar con bienestar el periodo perinatal.
El “baby brain” en contexto internacional
El estudio dirigido desde Madrid y difundido por Hello Magazine revela que la plasticidad cerebral materna durante el embarazo, comparada en el artículo con la adolescencia, es una especialización biológica y no una disminución. Este hallazgo podría ser útil para futuras líneas de investigación en neurociencia y salud mental materna a escala global.
Los cambios neurobiológicos observados tienen como fin optimizar la respuesta de la mujer a su entorno y a las demandas de su hijo, proporcionando una ventaja adaptativa en el proceso de maternidad. Así, el llamado “baby brain” deja de ser estigmatizado para ser entendido como un signo de fortaleza y adaptación.
El principal mensaje de la comunidad científica, recogido por Hello Magazine, es que la plasticidad cerebral durante el embarazo no debe verse como una desventaja, sino como una demostración de la capacidad de adaptación positiva que caracteriza la maternidad.