
Una investigación analizó el impacto de carreras de resistencia sobre la flexibilidad y degradación de los glóbulos rojos en 23 corredores de ultradistancia. Un equipo internacional examinó los efectos de correr distancias prolongadas en el envejecimiento celular, centrándose en el daño sufrido por estas células durante esfuerzos sostenidos.
El estudio, publicado en la revista científica Blood Red Cells & Iron, analizó muestras sanguíneas de los participantes antes y después de competir en una carrera de 40 kilómetros y en la Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB), de 171 kilómetros con 10.000 metros de desnivel. Los resultados señalaron que el ejercicio intenso afectaba la flexibilidad y la vida útil de los glóbulos rojos, acelerando su degradación y el envejecimiento celular.
De acuerdo con la investigación, los glóbulos rojos son responsables de transportar oxígeno a los tejidos y eliminar desechos, funciones que requieren una notable flexibilidad para atravesar los vasos sanguíneos. Tras carreras de larga distancia, los especialistas detectaron que estas células perdían flexibilidad, lo que reducía su eficiencia y favorecía su descomposición temprana. El análisis, que incluyó miles de marcadores celulares, mostró que el daño fue más pronunciado en los corredores que completaron la UTMB, debido a la mayor distancia y el exigente desnivel de la prueba.
Relación entre el esfuerzo extremo y el daño celular

El estudio identificó que el estrés físico provocado por el intenso flujo sanguíneo, junto con la inflamación y el estrés oxidativo, eran los principales responsables de la lesión celular detectada. Aunque ambas pruebas generaron un envejecimiento acelerado de los glóbulos rojos, el daño aumentó con la distancia recorrida. Los investigadores establecieron una relación directa entre los kilómetros recorridos y el incremento en la pérdida y degradación de estas células.
Asimismo, los autores explicaron que el daño a los glóbulos rojos comenzaba a manifestarse entre las distancias de maratón y ultramaratón. El Dr. Travis Nemkov autor principal y profesor asociado de la Universidad de Colorado Anschutz, centro de investigación biomédica de Estados Unidos, detalló que aún se desconocía el tiempo necesario para reparar este daño y si sus consecuencias son positivas o negativas a largo plazo. El equipo recomendó nuevos estudios para determinar el impacto real de las carreras de resistencia sobre la salud celular.
El monitoreo regular de los parámetros hematológicos resulta fundamental para quienes practican deportes de resistencia. El deterioro de los glóbulos rojos podría afectar el transporte de oxígeno y la eliminación de toxinas, llegando a influir en el rendimiento y la recuperación de los atletas. El grupo científico sugirió adaptar los programas de entrenamiento y recuperación para minimizar el daño celular y favorecer una renovada producción de células sanguíneas.
Estrategias de prevención y variabilidad individual

El estudio destacó la relevancia de diseñar estrategias de nutrición y reposo individualizadas. Se observó variabilidad en la respuesta al daño celular entre los participantes: factores como la genética, el nivel de entrenamiento y la alimentación influían en la magnitud de los efectos. El artículo subrayó que la adaptación progresiva a la carga de trabajo y el seguimiento médico permitía proteger la salud de los corredores de ultradistancia.
El hallazgo de que el daño aumentaba en pruebas más largas planteó nuevos retos para la preparación de los deportistas. Los especialistas sugirieron que los atletas de resistencia prestaran atención a síntomas de fatiga, anemia o recuperación anormal tras esfuerzos intensos. El control periódico de los niveles de glóbulos rojos y otros parámetros sanguíneos podía anticipar problemas antes de que afectaran el rendimiento y la salud general.
La investigación resaltó que el ámbito médico y deportivo debía considerar la salud celular como un eje central en la organización de entrenamientos y competencias. Incorporar evaluaciones regulares y estrategias preventivas contribuía a maximizar el rendimiento sin comprometer el bienestar. Se indicó que un equilibrio entre esfuerzo, descanso y alimentación adecuada ayudaba a prevenir un envejecimiento biológico acelerado.

El equipo científico propuso futuras líneas de investigación enfocadas en determinar la velocidad de regeneración de los glóbulos rojos tras esfuerzos extremos y en buscar intervenciones que limitaran el daño. El objetivo era ofrecer recomendaciones precisas sobre el volumen e intensidad del entrenamiento, pautas de recuperación y suplementación individualizadas.
La noticia publicada en Blood Red Cells & Iron permitió una mejor comprensión de los riesgos asociados al ejercicio extremo. La protección de los glóbulos rojos y la vigilancia del envejecimiento celular se posicionaron como prioridades para quienes participan en maratones y ultramaratones.