
Mantener actividad física regular en la mediana edad puede reducir a la mitad el riesgo de muerte en mujeres, según un estudio publicado por PLOS Medicine.
Las mujeres que cumplieron, de forma constante, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o vigorosa durante la mediana edad presentaron una tasa de mortalidad considerablemente menor en comparación con quienes se mantuvieron inactivas en el mismo periodo.
Según PLOS Medicine, mantenerse activa en la mediana edad reduce el riesgo de muerte en las mujeres a la mitad respecto a aquellas que no realizan ejercicio sostenido. Esta diferencia se detectó tras analizar los hábitos de miles de participantes y representa una de las evidencias más sólidas hasta ahora sobre el impacto del ejercicio regular en la supervivencia femenina.
Actividad física y reducción de la mortalidad en mujeres
El análisis incluyó datos de 11.169 mujeres nacidas entre 1946 y 1951 en Australia. Las participantes fueron observadas durante más de 20 años con mediciones periódicas de sus niveles de actividad física. Aquellas que cumplieron siempre con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud alcanzaron una incidencia de muerte del 5,3%, mientras que en quienes se mantuvieron inactivas la mortalidad fue del 10,4%. Es decir, casi un 50%.

El efecto protector de la actividad física mantenida estuvo especialmente claro en la mortalidad general por cualquier causa. Aunque los resultados para enfermedades cardiovasculares y cáncer también sugirieron una reducción del riesgo, los investigadores de la Universidad de Sídney advirtieron que la poca cantidad de muertes por estas causas impidió obtener una conclusión estadísticamente firme. Por ello, los beneficios relacionados con estas enfermedades se consideran menos concluyentes.
La investigación, recogida por PLOS Medicine, subraya la importancia de que la actividad física sea una práctica constante desde los 50 hasta los 70 años, reforzando el papel del ejercicio para la salud y longevidad femeninas.
Cómo se realizó el estudio y qué lo diferencia de otros
El estudio de cohorte prospectiva utilizó un seguimiento prolongado, con nueve encuestas realizadas entre 1996 y 2019, aproximadamente cada tres años. Las participantes informaron, en cada ocasión, su nivel de actividad y si cumplían las recomendaciones de ejercicio.
Este enfoque longitudinal permitió distinguir los efectos de mantener o modificar los hábitos de ejercicio durante los años intermedios de la vida. El equipo liderado por Binh Nguyen recabó información sobre la evolución del ejercicio, no solo en un momento aislado, otorgando así mayor robustez a los resultados.

A diferencia de investigaciones anteriores, que evaluaban la actividad en un solo punto, este trabajo permitió observar los cambios a lo largo de dos décadas. Así, pudo examinarse el impacto de una vida activa mantenida en la salud y la esperanza de vida de las mujeres australianas.
Según indicó PLOS Medicine, el trabajo contribuye a la creciente evidencia de que mantener un estilo de vida activo durante la mediana edad ofrece claros beneficios en términos de mortalidad general.
Efectos de iniciar la actividad física más tarde y matices de los resultados
El estudio también evaluó el impacto de comenzar a cumplir con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en edades avanzadas, como los 55, 60 o 65 años. Los resultados fueron menos claros: no se pudo establecer con certeza si empezar el ejercicio en esa etapa trae una reducción significativa del riesgo de muerte.
Para las enfermedades cardíacas y el cáncer, las tendencias igualmente apuntaron a un posible beneficio, pero la escasez de casos impidió alcanzar conclusiones sólidas. Los investigadores reconocieron que la falta de poder estadístico limita la interpretación definitiva de estos subgrupos.

El análisis global mostró que el mayor beneficio corresponde a quienes mantuvieron una rutina activa durante todo el período de observación. El Estudio Longitudinal Australiano sobre la Salud de las Mujeres permitió comparar patrones y cuantificar el efecto de la actividad física sostenida frente a la inactividad.
Limitaciones y recomendaciones para la salud de las mujeres
El informe identifica algunas limitaciones, como el uso de datos basados en el autorreporte de ejercicio, lo que puede introducir imprecisiones. Además, la muestra no abarca a todas las mujeres australianas de mediana edad, por lo que los resultados no deben extrapolarse a todas las poblaciones.
No obstante, los especialistas de la Universidad de Sídney y PLOS Medicine recomiendan que las mujeres procuren cumplir con las recomendaciones de actividad física durante los años intermedios de la vida. Seguir esa pauta ofrece una protección significativa frente a la muerte prematura, según las conclusiones del estudio.
Los autores destacan que mantener niveles adecuados de actividad a lo largo de varios años puede ser clave para la salud y supervivencia femeninas. La evidencia recopilada en más de 20 años de seguimiento pone en relieve la importancia de integrar el ejercicio como parte permanente de un estilo de vida saludable.