
En Argentina, cada año, más de 4.500 mujeres reciben un diagnóstico que puede cambiar sus vidas: el cáncer de cuello uterino provocado por el virus del papiloma humano (VPH) sigue siendo una de las principales amenazas para la salud femenina. Cerca del 80% de la población sexualmente activa contraerá el VPH en algún momento, según difundió el MSD.
En el marco del Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, la comunidad médica, las autoridades sanitarias y las organizaciones civiles insisten en que esta enfermedad puede prevenirse con medidas simples y acceso a la información.
El VPH: un enemigo frecuentemente invisible
El virus del papiloma humano es responsable de cerca del 4,5% de todos los cánceres a nivel mundial, lo que representa aproximadamente 630.000 nuevos casos cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Argentina, este virus es la causa principal del cáncer de cuello uterino, pero también se vincula con tumores en vagina, vulva, pene, ano y orofaringe. La mayoría de los contagios no genera síntomas y el sistema inmune suele eliminar la infección, aunque un porcentaje de las infecciones persiste y puede derivar en lesiones precancerosas.

Según las estadísticas difundidas por el MSD “alrededor de 8 de cada 10 personas sexualmente activas pueden contraer el Virus del Papiloma Humano (VPH) a lo largo de sus vidas”. La persistencia de variantes de alto riesgo es la que puede causar cáncer, mientras que los tipos de bajo riesgo se asocian a verrugas genitales.
El cáncer de cuello uterino puede no presentar síntomas en sus primeras etapas. Cuando aparecen, los síntomas incluyen sangrado vaginal inusual, dolor durante las relaciones sexuales o flujo vaginal anormal, según Mayo Clinic.
Prevenir es posible: vacunas, controles y preservativo
La estrategia de prevención incluye tres pilares: vacunación, chequeos médicos de rutina y uso correcto del preservativo. La vacuna contra el VPH está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación, es gratuita y obligatoria a partir de los 11 años para niñas y niños. En 2024, la cobertura de una dosis llegó al 55,5% en mujeres y 50,9% en varones, aunque los expertos insisten en que es clave aumentar estos porcentajes para lograr un mayor impacto en la reducción de casos.

El doctor Carlos Silva, director médico de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC), explicó previamente: «Prevenir es visitar al médico, hacernos los estudios de rutina, saber por ejemplo que el VPH puede prevenirse y debe tratarse“. Insistió en que la persistencia del virus es el factor determinante en la aparición de lesiones precursoras de cáncer.
El uso correcto del preservativo reduce la transmisión del VPH y de otras infecciones de transmisión sexual, aunque no elimina el riesgo por completo, ya que el virus puede encontrarse en áreas no cubiertas. Los chequeos de rutina, como el Papanicolaou (PAP) y el test de VPH, son fundamentales para detectar lesiones de manera temprana y evitar el desarrollo del cáncer.

MedlinePlus afirmó que “casi todos los casos de cáncer de cuello uterino se relacionan con infecciones prolongadas por VPH de alto riesgo, la mayoría de las muertes ocurre por diagnóstico tardío, lo que podría evitarse con controles periódicos”.
Mitos y realidades sobre la transmisión
Persisten numerosos mitos sobre el contagio del VPH. El MSD advierte que “el VPH no se transmite por usar inodoros, abrazar o tomar la mano a alguien, nadar en piscinas o compartir alimentos y utensilios”. Además, la presencia del virus no implica infidelidad ni afecta exclusivamente a las mujeres.
Persisten creencias erróneas, como “si ya tengo VPH, no tiene sentido vacunarme” o “el VPH solo causa síntomas en mujeres”. MSD aclaró que estas afirmaciones son falsas: la vacunación puede ser útil aunque ya exista infección y el VPH afecta a todos los géneros.

Según la OMS, la vacunación en adultos también es relevante, sobre todo en subpoblaciones de alto riesgo como personas que conviven con VIH, inmunosuprimidos y hombres que tienen sexo con hombres.
La carga económica del cáncer de cuello uterino es considerable. Solo en 2024, el costo directo ajustado por paridad de poder adquisitivo fue de 644 millones de dólares en México y 346 millones en Brasil, de acuerdo con el informe de MSD. Los programas integrales de control que incluyen vacunación, detección y tratamiento resultan clave para reducir el impacto social y financiero de la enfermedad.
El desafío global: metas y logros pendientes
La OMS lanzó una iniciativa para acelerar la eliminación del cáncer de cuello uterino, con metas concretas a cumplir antes de 2045: vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, realizar diagnóstico temprano en el 70% de las mujeres a los 35 y 45 años y tratar al 90% de los casos detectados. El cumplimiento de estos objetivos podría reducir la incidencia en un 42% y evitar 62 millones de muertes hasta el año 2120.
«Contar con información confiable y acceso a controles es la mejor herramienta para cuidar la salud y tomar decisiones informadas“, explica Jennifer Macfarlane, médica ginecóloga de LALCEC. El acceso equitativo a la vacunación y el fortalecimiento de los sistemas de detección figuran entre los desafíos pendientes en la región.
El acceso a la vacuna, el uso regular del preservativo y los controles médicos periódicos forman la base de la prevención. Según MSD “los programas integrales de control del cáncer, que incluyen la vacunación, la detección de ciertos cánceres relacionados con el VPH y el tratamiento, son clave para prevenir y tratar los cánceres relacionados con el VPH y reducir nuevas infecciones”.