
Un número creciente de personas se siente atraído por el reto 75 Hard, un desafío viral que promete transformar la fortaleza mental y física mediante disciplina estricta.
El programa exige cumplir cinco reglas durante 75 días consecutivos: realizar dos sesiones diarias de ejercicio de 45 minutos, mantener una dieta sin alcohol, beber un litro de agua, leer diez páginas de no ficción y tomar una foto de progreso. Cualquier error obliga a reiniciar el proceso, una característica que especialistas en salud consideran riesgosa para la sostenibilidad y el bienestar físico y mental.
La estructura del reto, creada por el empresario Andy Frisella, obliga a cumplir sin excepción los cinco requisitos diarios durante el periodo completo, sin permitir descansos ni modificaciones. Según CNN, “las concesiones debilitan lo que podría ser una vida excepcional”.
Esta inflexibilidad convierte la rutina en el eje de la vida personal y, de acuerdo con participantes como Sarah Lyons, de Chicago, absorbe el tiempo disponible y eleva el nivel de estrés.
El programa 75 Hard impone cinco tareas diarias —ejercicio, dieta sin alcohol, una hidratación constante, lectura y foto de progreso— durante 75 días seguidos, sin margen de error ni pausas. Especialistas alertan que la falta de flexibilidad y el reinicio obligatorio pueden afectar la salud física y mental, incrementando el riesgo de lesiones, fatiga y trastornos alimentarios.
Riesgos físicos y psicológicos

El enfoque de “todo o nada” puede perpetuar ciclos de autoexigencia y dificultar la construcción de hábitos sostenibles. Según Dana Santas, especialista en acondicionamiento físico y colaboradora de la cadena estadounidense CNN, la actividad física sostenible se basa en rutinas adaptadas, no en extremos disciplinarios.
Asimismo, el requisito de reiniciar ante cualquier error refuerza la percepción de fracaso y puede desalentar el desarrollo de hábitos saludables, sobre todo cuando la vida diaria presenta imprevistos como viajes, enfermedades o compromisos laborales.
Los riesgos psicológicos incluyen la aparición de trastornos de la alimentación, ansiedad social en torno a la comida y la consolidación de una imagen corporal negativa. Bethany Doerfler, dietista clínica del Northwestern Memorial Hospital, advierte sobre el peligro de atracones y el deterioro emocional causado por la rigidez de las normas.
Desde el punto de vista físico, el nivel de ejercicio exigido supera las recomendaciones científicas para la población general. El desgaste muscular, el riesgo de lesiones y la fatiga acumulada aumentan en ausencia de días de recuperación. Lyons llegó a entrenar hasta cuatro horas diarias, lo que derivó en agotamiento y afectó su preparación para un maratón.

El requerimiento de entrenar al aire libre, incluso ante condiciones meteorológicas adversas, representa un riesgo adicional. Para quienes tienen responsabilidades familiares, limitaciones de tiempo o menor experiencia en actividad física, este aspecto puede ser especialmente problemático.
Dificultades con hidratación y dieta
En cuanto a la hidratación, el programa exige consumir un galón de agua diario, equivalentes a 16 tazas. Nutricionistas advierten que esta cantidad supera las recomendaciones habituales, que son unas nueve tazas para mujeres y doce y media para hombres.
Vale destacar que beber agua en exceso puede provocar desequilibrios de electrolitos, con riesgo de hiponatremia, cuyos síntomas incluyen calambres, náuseas y convulsiones.
Las necesidades de líquidos varían según el peso, el clima y la intensidad del ejercicio, por lo que imponer una meta idéntica aumenta la probabilidad de efectos adversos, como interrupciones del sueño y molestias cotidianas.

En cuanto a la alimentación, aunque la dieta puede ser personalizada, mantener un régimen estricto sin supervisión profesional es complejo. Doerfler sugiere alternativas como la dieta mediterránea, que prioriza frutas, verduras, cereales integrales y grasas vegetales, además de planificar ante eventos sociales o comidas fuera de casa.
La rigidez alimentaria suele afectar la vida social y generar ansiedad, dificultando el cumplimiento de las normas en contextos sociales. Esto puede distorsionar el propósito saludable inicial y aumentar la presión emocional.
Alternativas y recomendaciones
Existen alternativas como 75 Medium o 75 Soft, que reducen la intensidad y permiten días de descanso, priorizando la constancia sobre la perfección. La evidencia científica respalda que la formación de hábitos requiere repetición y flexibilidad. Katy Milkman, investigadora de la Universidad de Pensilvania, advierte que las exigencias excesivas desalientan la adherencia, sobre todo en principiantes.
Especialistas coinciden en que el bienestar duradero se logra con métodos adaptados y espacio para la recuperación. El programa 75 Hard promueve disciplina, pero la transformación sostenible requiere equilibrio y objetivos personalizados.