Investigadores emplearon criomicroscopía electrónica para observar cómo la proteína TRPM8 cambia su estructura ante el frío o el contacto con mentol. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La menta se utiliza en todo el mundo por su capacidad para generar una sensación refrescante y aliviar el dolor. Un equipo de investigadores logró reconstruir el proceso molecular que permite a esta planta activar el principal sensor de frío del cuerpo humano. Este avance científico reveló cómo el compuesto mentol, presente en la menta, desencadena señales en las neuronas y aporta beneficios en el tratamiento de distintas patologías.

De acuerdo con un estudio de la revista científica Sage Journals, los científicos analizaron la proteína TRPM8, considerada el sensor principal de frío en humanos. Este canal modifica su estructura cuando la temperatura disminuye o al entrar en contacto con el mentol, lo que envía señales a las neuronas y provoca la típica sensación de frescura. El grupo de expertos empleó criomicroscopía electrónica para observar en detalle los cambios estructurales que ocurren dentro de la proteína durante este proceso.

En este contexto, la investigación comprobó que la TRPM8 se activa cuando la temperatura de la piel desciende por debajo de los 27 °C o cuando compuestos como el mentol o el eucaliptol interactúan con la proteína. Estos estímulos facilitan la apertura del canal, permiten la entrada de iones y generan una señal nerviosa que el cerebro interpreta como frío, aun en ausencia de temperaturas bajas reales.

Propiedades biológicas y aplicaciones clínicas del mentol

Imagen conceptual que muestra el cerebro humano y una red de conexiones neuronales activas, acompañadas de iconos que representan memoria, aprendizaje, creatividad e innovación. La gráfica ilustra cómo se almacena y procesa el conocimiento en la mente, resaltando la importancia de las ideas y la inteligencia para el desarrollo personal y profesional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por otra parte, un informe del medio de noticias O Globo destacó que la menta y sus derivados contienen otros compuestos como flavonoides, vitamina A, magnesio, hierro, sodio y potasio, lo que potencia sus efectos sensoriales y terapéuticos. El mentol, producido naturalmente por la menta y otras plantas de la misma familia, cumple una función de defensa contra insectos y herbívoros. Estudios previos demostraron que este compuesto inhibe el crecimiento de bacterias dañinas y reduce el consumo de la planta por parte de depredadores.

Asimismo, en la cultura humana, la sensación de frescura que aporta el mentol se asocia con limpieza y bienestar. Por este motivo, la industria produce mentol de forma sintética a partir del aceite de menta piperita, un híbrido de hierbabuena y menta. Este ingrediente se incorpora a productos medicinales y de higiene personal como pastas dentales, cremas o bálsamos.

Además, la investigación presentada en la reunión anual de la Sociedad de Biofísica demostró que la estabilización completa de la proteína solo se logra bajo condiciones de frío real o presencia de mentol. Comprender este mecanismo abre nuevas perspectivas para el desarrollo de medicamentos dirigidos al tratamiento de dolor crónico, migrañas, ojo seco y ciertas patologías oncológicas.

Implicaciones para el tratamiento del dolor y futuras investigaciones

El mentol se utiliza en productos medicinales y de higiene personal por su capacidad para generar una sensación de limpieza y bienestar. (Imagen ilustrativa)

Por ejemplo, Acoltremon, un análogo del mentol aprobado para uso clínico, se administra en forma de gotas oftálmicas para estimular la producción de lágrimas y aliviar la irritación ocular. Según los especialistas, las alteraciones en la función de la proteína TRPM8 se asocian con diferentes tipos de dolor crónico, trastornos neurológicos y afecciones que involucran la percepción sensorial.

Por otro lado, los investigadores señalaron que ahora resulta posible identificar los cambios específicos que produce el frío en la región del poro TRPM8. Este conocimiento permitirá avanzar en el diseño de fármacos más selectivos y eficaces para el manejo del dolor, así como para otras enfermedades relacionadas con la señalización sensorial.

De acuerdo con sus palabras, el equipo de la Universidad de Duke y sus colaboradores planean continuar explorando los mecanismos que vinculan la menta, el frío y la percepción del dolor. El objetivo consiste en ampliar la comprensión de cómo los estímulos ambientales y los compuestos naturales interactúan con los sistemas biológicos humanos. Este avance refuerza la importancia de la menta y sus derivados como herramientas potenciales en la medicina moderna y la salud pública.