
Comer entre seis y ocho nueces al día reduce el riesgo cardiovascular asociado al colesterol LDL oxidado, según un consenso de cardiólogos y nutriólogos citados por publicaciones especializadas. Su consumo regular puede disminuir la probabilidad de infarto, favorecer la salud cognitiva y el descanso nocturno. Incorporar frutos secos a la dieta diaria ayuda también al rendimiento físico y fomenta la adherencia sostenida a estilos de vida saludables.
Este fruto seco aporta ácidos grasos omega-3, relacionados con el mantenimiento de valores adecuados de colesterol y una presión arterial estable. Además, interviene de manera positiva en la función cerebral, la calidad del sueño y la capacidad física, por lo que resulta recomendado para deportistas y personas físicamente activas.
Una revisión sistemática publicada en The American Journal of Clinical Nutrition indica que la ingesta diaria de nueces reduce aproximadamente un 10% los niveles de colesterol LDL en individuos que las incorporan a su dieta habitual. Según la revista deportiva Runners World, el cardiólogo Aurelio Rojas señala que las nueces actúan especialmente sobre el colesterol LDL oxidado, conocido como el colesterol de los infartos y los ictus. El estudio PREDIMED, referente internacional en nutrición cardiovascular, demostró que consumir entre seis y ocho nueces diarias, o 30 gramos (1 oz), disminuye el riesgo de infarto hasta en un 30%.
Evidencia científica sobre las nueces y la salud cardiovascular
Las nueces contribuyen a mejorar la variabilidad de la frecuencia cardíaca y a reducir la inflamación sistémica, de acuerdo con investigaciones revisadas por pares en los últimos tres años. Rojas remarca que estos beneficios pueden superar los obtenidos por varios tratamientos farmacológicos convencionales empleados para el control del colesterol, subrayando la relevancia de modificar los hábitos alimentarios en la prevención de enfermedades no transmisibles.

Un análisis reciente en Current Developments in Nutrition identifica que quienes mantienen una ingesta diaria de frutos secos presentan menor tendencia a ganar peso con el tiempo. Esta evidencia posiciona la inclusión de nueces como parte de un enfoque dietario asociado a mejores resultados en salud pública.
Beneficios nutricionales y control de peso
Las nueces no sólo influyen sobre el colesterol LDL oxidado. Su perfil nutricional incluye hierro, zinc, potasio, selenio, fósforo, magnesio, vitaminas del grupo B y folatos. De acuerdo con estudios controlados por expertos de universidades en España y Estados Unidos, esta combinación de nutrientes ayuda a mejorar la calidad del sueño mediante el aporte de triptófano y melatonina, ambos implicados en la regulación del descanso nocturno.
La literatura científica revisada por comités editoriales internacionales destaca que el consumo regular de frutos secos contribuye a una mayor sensación de saciedad y facilita un mejor control del apetito, sin evidenciarse un aumento en el riesgo de obesidad.

El consumo de nueces se asocia también a una mejor función cognitiva y un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Estos efectos han sido certificados por ensayos clínicos multicéntricos revisados en 2023 y 2024.
Nueces y rendimiento deportivo
En el contexto del rendimiento deportivo, este alimento representan un alimento adecuado para quienes practican actividades de resistencia o requieren un aporte sostenido de energía. Contienen grasas saludables, proteínas y micronutrientes que facilitan tanto la recuperación muscular como el mantenimiento del rendimiento físico. Especialistas en nutrición deportiva recomiendan consumirlas antes de carreras o entrenamientos intensos, especialmente en pruebas prolongadas.
Pueden agregarse como snack o formar parte de desayunos, ensaladas o platos principales, adaptándose a diversas necesidades energéticas. Su densidad calórica y composición nutricional las hacen una alternativa natural a los suplementos artificiales o alimentos ultraprocesados.

El momento y la cantidad de consumo son factores relevantes. Ingerir nueces antes de un ejercicio de larga duración permite aprovechar su valor energético, mientras que la presencia de ácidos grasos y antioxidantes apoya la reducción del estrés oxidativo generado por el esfuerzo físico intenso.
Cómo incluir nueces en la dieta diaria
La versatilidad culinaria de las nueces facilita su introducción en menús variados y equilibrados. Pueden consumirse en desayunos, meriendas, o como complemento de ensaladas, yogures y postres. Equipos de nutrición recomiendan priorizar el consumo de nueces naturales, sin azúcares añadidos ni recubrimientos, para maximizar sus aportes benéficos.
La recomendación general es de seis a ocho unidades al día, dentro de un patrón alimentario que incluya frutas, verduras, cereales integrales, pescado y aceite de oliva. Esta pauta está en línea con los lineamientos de la dieta mediterránea, reconocida internacionalmente por su eficacia en la prevención de enfermedades cardiovasculares y su apoyo a una vida activa, según evidencia recogida en revisiones científicas de alcance global.