La ciencia descarta la meta universal de los 10.000 pasos y prioriza la actividad física regular para una mejor salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

Adoptar estrategias diferentes y dejar atrás el conteo fijo ayuda a optimizar resultados de bienestar físico de manera personalizada. Durante décadas, la meta de 10.000 pasos diarios se consolidó como referencia para quienes deseaban una vida más activa.

Sin embargo, mayores beneficios para la salud aparecen al abandonar el sedentarismo e incorporar una actividad física regular, mucho antes de alcanzar cifras tan elevadas, y la evidencia muestra que la cifra carece de fundamento científico según el semanario alemán Spiegel.

No es imprescindible caminar una cantidad fija de pasos cada día para mantenerse saludable. La investigación científica compilada por Spiegel indica que basta con romper la inactividad y moverse de forma constante y moderada para reducir el riesgo de enfermedades graves y mejorar la calidad de vida. Cifras menores, pero mantenidas de manera regular y a veces con mayor intensidad, son suficientes para observar mejoras en la salud.

Qué dice la ciencia sobre los 10.000 pasos

Estudios internacionales muestran que aumentar la actividad moderada reduce el riesgo de enfermedades graves y mejora la calidad de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mito de los 10.000 pasos tiene su origen en Japón a comienzos de los años 60, cuando una campaña publicitaria relacionada con los Juegos Olímpicos de Tokio lanzó un podómetro denominado Manpo-kei, que traducido significa “contador de 10000 pasos”. La cifra fue elegida por su atractivo comercial, sin respaldo científico ni sanitario.

Décadas más tarde, investigaciones como las lideradas por Ulf Ekelund en Noruega y por la epidemióloga de la Universidad Johns Hopkins, Hannah Arem, en Estados Unidos analizaron sistemáticamente qué cantidad de pasos genera un verdadero cambio en la salud.

Estas revisiones, citadas por Spiegel, concluyen que el mayor beneficio surge cuando una persona pasa de la inactividad a realizar cualquier tipo de movimiento habitual. Según Arem: “El mayor efecto se produce al pasar de la inactividad a la actividad”.

Los podómetros surgieron por estrategias comerciales en Japón, sin respaldo científico sobre la cantidad de pasos necesarios para estar saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

La denominada curva dosis-respuesta muestra que los primeros incrementos en la actividad física disminuyen de manera significativa el riesgo de enfermedades graves o muerte prematura. Pero a partir de 7.000 u 8.000 pasos diarios, los efectos positivos se estabilizan y el aumento posterior es mucho más leve.

Además, Arem indica que 150 minutos semanales de actividad moderada, como caminar a paso ligero, pueden reducir el riesgo de muerte cerca de un 30%, un dato corroborado por grandes estudios internacionales publicados en The Lancet.

El catedrático de salud pública de la Universidad de Sídney, Emmanuel Stamatakis, añade que lo esencial es la suma total de actividad física semanal, más allá de si se realiza en una sola sesión o fragmentada, y el esfuerzo implicado. Para Stamatakis, “para las personas muy inactivas, los primeros pasos extra por encima de su nivel anterior son los más importantes”, incluso cuando solo se sitúan entre 2.500 y 3.000 pasos diarios.

Investigaciones prueban que avances en salud ya se logran al pasar de inactividad a realizar entre 2.500 y 3.000 pasos diarios (REUTERS/Hollie Adams)

Spiegel subraya que quienes practican actividad física con mayor intensidad pueden lograr efectos similares en menos tiempo, pues un minuto de esfuerzo vigoroso puede llegar a equivaler a nueve o diez minutos de movimiento moderado.

Cuántos pasos necesitas realmente para mejorar tu salud

La ciencia actual descarta la existencia de una meta universal de pasos. En personas poco activas, incrementos pequeños —como pasar de 3.500 a 4.000 pasos— ya suponen avances en la salud. El objetivo debe adaptarse al nivel inicial de cada persona.

Según Spiegel, la mayoría de las personas en Europa y Estados Unidos recorre habitualmente entre 6.000 y 7.000 pasos diarios, y el tiempo de actividad vigorosa suele ser de solo cuatro o cinco minutos cada día.

El ejercicio vigoroso, aunque sea por pocos minutos, puede aportar beneficios equivalentes a varios minutos de caminata moderada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los datos recolectados entre comunidades tradicionales como los hadza (en Tanzania) o los bayaka (en Congo) muestran promedios diarios entre 17.000 y 19.000 pasos, pero, debido a sus adaptaciones al entorno tradicional sin sedentarismo, proveen mayor actividad física; según Stamatakis, esa realidad no puede ser estándar para el resto de la población.

El beneficio de estos grupos, indica el catedrático, reside en la alta intensidad sostenida de su movimiento, no simplemente en el conteo numérico de pasos.

La intensidad es determinante. Stamatakis sostiene que “1000 pasos rápidos y vigorosos en una caminata pueden tener un efecto significativamente mayor que 1000 pasos lentos en casa”. La diferencia entre solo sumar pasos y garantizar momentos de actividad física de cierta intensidad resulta fundamental para el impacto en la salud.

Adaptar el objetivo de pasos al nivel inicial de actividad resulta esencial para lograr mejoras individualizadas en bienestar físico (Freepik)

Por otra parte, las directrices modernas de ejercicio han eliminado la exigencia de sesiones continuas de al menos diez minutos. Acciones breves y repartidas, como subir escaleras a buen ritmo o caminar varias veces al día, también aportan beneficios para el organismo.

Cómo aprovechar mejor el ejercicio diario

Las pruebas científicas sugieren priorizar cualquier aumento regular de movimiento, en lugar de obsesionarse con un número concreto de pasos. Los especialistas citados por Spiegel coinciden en que lo recomendable es distribuir la actividad física a lo largo de la jornada, incorporando en ocasiones episodios de mayor intensidad.

Para Hannah Arem, “ya no es necesario completar una sesión de entrenamiento formal” para mejorar la salud. Subir escaleras, caminar rápido o moverse de forma consciente en la vida diaria acumula minutos saludables.

Grupos tradicionales como los hadza y los bayaka muestran altos promedios de pasos diarios por su estilo de vida, aunque la intensidad es clave en los beneficios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Emmanuel Stamatakis explica que, aunque el mayor beneficio se obtiene en los primeros incrementos de actividad, continuar avanzando añade efectos extra, aunque sean menores. Estos efectos no solo aumentan la esperanza de vida, sino que incluyen mejor sueño, control glucémico, reducción de caídas y mejora del estado anímico.

Sustituir rutinas sedentarias por pequeños momentos de movimiento frecuente, y aumentar la intensidad cuando sea posible, permite transformar la salud física, independientemente del número que marque el podómetro al final del día.