Un reciente estudio demuestra que sumergirse en agua caliente tras correr incrementa el VO2 máx. un 4 %, permitiendo mejorar resultados deportivos sin necesidad de mayores entrenamientos ni costosas estancias en altura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de investigadores analizó cómo los baños calientes después de correr pueden impactar en el rendimiento físico de corredores de fondo entrenados. El estudio se realizó durante cinco semanas con voluntarios que siguieron un protocolo específico de inmersión en agua caliente. Los resultados revelaron que el VO2 máx. aumentó un 4 % en los participantes, equiparando este efecto al de un entrenamiento en altura, pero sin la necesidad de modificar el kilometraje ni la intensidad habitual.

La investigación publicada en la revista deportiva Runners World se centró en una muestra de nueve hombres y una mujer, todos corredores experimentados. Según los datos, los deportistas se sumergieron en baños a 40 °C durante 45 minutos, cinco veces por semana, incrementando la temperatura gradualmente hasta 42 °C. Los expertos aclaran que la clave radica en la regularidad y la constancia, ya que los beneficios se observaron tras mantener la rutina durante cinco semanas consecutivas.

Además, el entrenamiento con calor se presenta como una alternativa accesible y pasiva, que no requiere viajes ni inversiones adicionales, a diferencia de los campamentos de altura. El artículo ofrece consejos prácticos para quienes deseen incorporar baños calientes en su rutina, cómo ajustar el tiempo de inmersión o dividirlo en intervalos más cortos para facilitar la adaptación.

Cómo implementar el baño caliente en la recuperación

Investigadores confirman que la constancia en baños a 40°C durante cinco semanas eleva significativamente la capacidad aeróbica, brindando a los corredores una alternativa sencilla y eficaz para potenciar su rendimiento sin salir de casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El protocolo seguido por los corredores consistió en iniciar con baños de 40 °C y aumentar la temperatura progresivamente a lo largo de las semanas. Para quienes no toleren largos periodos, se sugiere comenzar con sesiones de 30 minutos o realizar tres intervalos de 15 minutos, con breves pausas de enfriamiento. De acuerdo con los autores del estudio, la regularidad resulta fundamental: los participantes se bañaban cinco veces por semana, lo que exige una planificación adecuada y constancia para obtener resultados.

El momento óptimo para incorporar esta estrategia sería en la preparación previa a una carrera importante, como una maratón. Realizar el protocolo unas seis semanas antes del evento puede ayudar a mejorar la capacidad aeróbica y facilitar la adaptación al calor en caso de que la competición se desarrolle en condiciones climáticas exigentes.

No obstante, otro ensayo cientifico publicado por National of Library Medicine brindó recomendaciones para optimizar el rendimiento en actividades deportivas realizadas en condiciones de calor.

Beneficios adicionales y recomendaciones

El incremento del VO2 máx. observado en el estudio es similar al que se logra en un campamento de entrenamiento en altura, pero a un coste mucho menor y sin necesidad de desplazarse. De acuerdo con los especialistas, el “entrenamiento con calor” puede ser una herramienta eficaz para corredores que buscan optimizar su rendimiento sin aumentar el volumen de kilómetros recorridos. El método resulta especialmente útil para quienes tienen agendas apretadas o deben evitar el sobreentrenamiento.

El método de baños calientes frecuentes demostró ser una opción segura y asequible para optimizar el rendimiento sin aumentar la intensidad semanal, aunque requiere constancia y asesoramiento previo, sobre todo en personas con riesgos cardiovasculares. (Foto: Shutterstock)

Mantener la constancia y el compromiso con la rutina de baños calientes durante varias semanas es clave para alcanzar los beneficios observados en la investigación. Los autores recomiendan adaptar la estrategia a la disponibilidad de tiempo y a la tolerancia individual al calor, siempre priorizando la seguridad y la hidratación antes, durante y después de cada sesión.

Riesgos y consideraciones finales

Si bien el estudio demuestra efectos positivos en la capacidad aeróbica, los expertos advierten sobre la importancia de consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier protocolo que implique exposición prolongada al calor, especialmente en personas con antecedentes de problemas cardiovasculares. La hidratación adecuada y la escucha activa de las señales del cuerpo son fundamentales para evitar riesgos asociados a la hipertermia o la deshidratación.

El baño caliente frecuente tras correr se posiciona como una estrategia innovadora y accesible para mejorar el VO2 máx. en corredores de fondo. La evidencia sugiere que la constancia, la temperatura adecuada y la duración de la inmersión son factores clave para obtener resultados. Los corredores interesados pueden adaptar el protocolo a sus necesidades y capacidades, siempre bajo supervisión profesional y con atención a las recomendaciones de seguridad.