
Una revisión reciente sobre dieta saludable, deterioro cognitivo y función cerebral basada en el mayor estudio observacional en su tipo hasta la fecha demuestra que seguir un patrón alimentario rico en verduras y pescado, y con menor consumo de carnes rojas y procesadas, se asocia con una menor pérdida de capacidades mentales y mejor salud cognitiva en adultos.
La investigación, que fue destacada por el cardiólogo Eric Topol en su cuenta de X, identifica a la Dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión) como el enfoque con la relación más clara y sostenida con estos beneficios.
El estudio publicado en la revista JAMA Neurology tuvo como investigador principal al profesor adjunto de epidemiología y nutrición en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard Kjetil Bjornevik, e incluyó a aproximadamente 159.347 profesionales de la salud estadounidenses. Los participantes provinieron del Estudio de Salud de Enfermeras (NHS), NHSII, y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (HPFS).
El análisis mostró que una mayor adherencia a cualquiera de los seis patrones dietéticos saludables evaluados se asoció con menor riesgo de deterioro cognitivo subjetivo.
Dietas saludables y menor deterioro cognitivo

En el estudio, se evaluaron seis patrones dietéticos: el Índice de Alimentación Saludable Alternativo 2010, la Dieta DASH, el Índice de Dieta Saludable Basada en Plantas, el Índice de Dieta de Salud Planetaria y dos índices empíricos invertidos (uno para hiperinsulinemia, otro para patrones inflamatorios).
Los análisis coinciden en destacar la Dieta DASH por sus efectos positivos sistemáticos.
En todos los patrones revisados, quienes se ubicaron en los percentiles mayores de adhesión presentaron menor deterioro cognitivo subjetivo y mejor función cognitiva objetiva. El efecto fue consistente en la mayoría de los casos, con la Dieta DASH a la cabeza, seguida por el índice basado en plantas y el índice planetario. Todas las dietas —excepto el índice puramente vegetariano y el planetario— se relacionaron con mejoras objetivas en pruebas cognitivas.
Alimentos clave: verduras y pescado

El equipo liderado por Bjornevik señaló que alimentos como las verduras y el pescado desempeñaron un papel fundamental en los resultados favorables. Un mayor consumo de estos grupos, combinado con una reducción en carnes rojas y procesadas, se relacionó con los mejores puntajes cognitivos. Además, el estudio identificó una asociación entre el consumo de patatas fritas y bebidas azucaradas con peores funciones cognitivas, ampliando el conjunto de alimentos aconsejados a limitar.
La Dieta DASH promueve el consumo de verduras, frutas, cereales integrales, productos lácteos bajos en grasa, pescado, aves, legumbres, frutos secos y aceites vegetales, restringiendo grasas saturadas, dulces, sodio y ultraprocesados. Según Bjornevik, “una dieta rica en verduras, pescado y cereales integrales, que limita las carnes procesadas y los alimentos azucarados, se asocia sistemáticamente con mejores resultados cognitivos”. El equipo destacó la relevancia de reducir carnes procesadas y productos con alto contenido de azúcar para proteger la función cerebral.
La importancia de la buena alimentación en la edad adulta media

Los efectos de una dieta cardiosaludable fueron más marcados al adoptar estos hábitos entre los 45 y 54 años. Esto refuerza la hipótesis de que la edad adulta media es un periodo clave para impulsar la protección cognitiva a largo plazo. El neuropsicólogo Dr. Jason Brandt, de la Universidad Johns Hopkins, destacó a MedPage Today que “la dieta se evaluó repetidamente en la mediana edad, mucho antes de las pruebas cognitivas, lo que hace más probable que la dieta influya en la cognición y no al revés”.
Este enfoque permite que las intervenciones dietéticas influyan realmente en la evolución de la función cerebral, y no sean solo consecuencia de cambios previos, como evidencia la información recogida en JAMA Neurology. Los profesionales de la salud que adoptaron estos cambios durante la mediana edad manifestaron la asociación más notable entre adhesión dietética y menor deterioro cognitivo subjetivo.
Comparación y consistencia entre distintos patrones

De acuerdo con Bjornevik, el hallazgo más relevante fue la uniformidad de los resultados: “Lo alentador de nuestros hallazgos fue la consistencia entre los diferentes tipos de dieta, lo que sugiere que no hay un único enfoque correcto y que distintos patrones pueden ser beneficiosos”. Los datos refuerzan que cualquier patrón que priorice verduras, pescado y cereales integrales, y limite carnes procesadas y bebidas azucaradas, puede ser eficaz.
El Dr. Jason Brandt recalcó que, aunque la Dieta DASH fuera la de efectos más claros, “los patrones alimentarios saludables en general se vinculan con mejores resultados cognitivos”. La fortaleza del estudio reside en comparar múltiples estrategias en la misma población y controlar por otras variables, lo que para Brandt “refuerza considerablemente el impacto de estos hallazgos”.
Limitaciones del estudio y proyecciones

El análisis presenta limitaciones importantes. La mayoría de los participantes eran mujeres profesionales blancas, lo que restringe la aplicabilidad general de los resultados. El deterioro cognitivo subjetivo depende de la autopercepción, y aunque existe relación con las pruebas objetivas, en ocasiones pueden diferir, según el Dr. Brandt. Además, la función cognitiva objetiva solo se midió en un subgrupo a través de entrevistas telefónicas.
El estudio es observacional y no permite establecer causas definitivas. Reconoce la posibilidad de que factores no evaluados influyan en los resultados, como advirtió la publicación de JAMA Neurology. De cara a futuras investigaciones, Bjornevik recomienda adoptar cambios graduales y sostenibles, como incrementar el consumo de verduras, pescado y cereales integrales y reducir carnes procesadas y azúcares para mantener resultados a largo plazo.
Adoptar una dieta que promueva el control de la presión arterial en la edad adulta media, junto con otros hábitos saludables, constituye una base sólida para preservar la salud mental conforme pasan los años.