La especialista advierte que los chicles no son una solución mágica para la pérdida de peso y sugiere un enfoque integral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Magda Carlas, médica y nutricionista, ha abierto un debate sobre el verdadero papel de masticar chicle en la pérdida de peso, según una entrevista publicada por Men’s Health.

Lejos de proponer a los chicles como una solución mágica, la especialista subraya la importancia de no crear falsas expectativas y recalca que su efecto, en todo caso, es complementario a una dieta equilibrada y la actividad física regular.

La intervención de Carlas adquiere relevancia ante la preocupación de muchas personas por la ansiedad frente a la comida, un factor común entre quienes intentan adelgazar. De acuerdo con Men’s Health, la experta sostiene que el uso del chicle puede ser de utilidad para algunas personas en su vida cotidiana, siempre que se reconozcan sus límites y riesgos.

El papel de masticar chicle en la dieta

Carlas explica que masticar chicle puede ayudar en determinados momentos, aunque nunca debe sustituir los fundamentos de una alimentación saludable. Advierte que incorporar este producto a la rutina diaria no puede considerarse una estrategia principal para bajar de peso, ya que su valor nutritivo es casi nulo y puede aportar entre 4 y 12 calorías, según si contiene azúcar.

La especialista resalta que mascar chicle, especialmente entre personas con tendencia a la ansiedad o con hábitos compulsivos, podría reducir la sensación de hambre de manera puntual. “Puede ser una buena herramienta para atemperar el apetito, especialmente en las personas que son muy ansiosas y compulsivas comiendo”, señaló Carlas, citada por Men’s Health.

Mascar chicle puede ayudar a controlar el apetito en personas con ansiedad o hábitos alimenticios compulsivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro motivo señalado por la experta es que el chicle puede favorecer la hidratación bucal al incrementar la salivación y contribuir a disminuir el nerviosismo o el estrés gracias al movimiento repetitivo de masticar.

Sin embargo, insiste en que el chicle solo es un recurso auxiliar y no reemplaza el déficit calórico ni la práctica de ejercicio, que son fundamentales para la pérdida de peso.

¿Ayuda realmente el chicle a perder peso?

Las expectativas en torno al chicle como instrumento para combatir el sobrepeso han generado numerosos debates y diversos estudios. Men’s Health recoge la postura matizada de Carlas, quien destaca que la evidencia actual no permite afirmar categóricamente que esta acción produzca una reducción significativa del peso corporal.

Algunas investigaciones citadas señalan resultados limitados. En el caso de la revista Appetite, los estudios describen que el consumo de chicle podría aumentar de forma leve la sensación de saciedad y disminuir temporalmente la ingesta calórica o la ansiedad al comer, aunque el impacto observado es mínimo.

Según la revista Obesity, otros análisis no identifican diferencias relevantes en la pérdida de peso ni en otros indicadores de salud durante períodos de hasta ocho semanas entre quienes mastican chicle y quienes no.

Por lo tanto, la principal utilidad del chicle, según Carlas, reside en su capacidad para ayudar en la gestión de la ansiedad alimentaria en ocasiones puntuales, manteniendo siempre el enfoque en la responsabilidad y evitando que se convierta en un hábito indispensable.

Efectos contraproducentes y advertencias

Consumir chicle más de 15 o 20 minutos puede generar molestias digestivas, como hinchazón y gases abdominales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El interés por el chicle como opción de apoyo en la dieta debe ir acompañado de advertencias sobre sus posibles efectos indeseados. Según la misma Carlas, hacerlo durante demasiado tiempo plantea riesgos, especialmente en los casos en que el producto contiene azúcar.

“Masticar chicle durante mucho tiempo puede dar más hambre, lo más recomendable es no superar los 15 o 20 minutos”, aconseja la especialista, en declaraciones recogidas por Men’s Health. El abuso puede incluso incrementar el apetito —sobre todo si tiene azúcar— y producir el resultado opuesto al buscado.

Carlas también advierte sobre consecuencias digestivas, como gases o hinchazón abdominal, especialmente en personas predispuestas a estos problemas. Quienes han sufrido molestias gastrointestinales deberían extremar la precaución ante el consumo de chicles.

El riesgo de atragantamiento y posibles problemas de salud bucal, como la repercusión en personas con bruxismo, son motivos adicionales para usar este producto con cautela. La experta recalca la importancia de considerar estos factores antes de integrar el chicle como parte de la rutina diaria.

Recomendaciones de la especialista y límites de uso

Para quienes contemplan el uso del chicle como apoyo ocasional, Carlas sugiere precaución y atender a las señales que envía el cuerpo, limitando el tiempo de consumo y optando por versiones sin azúcar cuando sea posible.

Si bien puede facilitar el control de la ansiedad y la hidratación oral, no debe ocupar el eje central de una estrategia integral, ni sustituir la atención a la alimentación equilibrada y el ejercicio.

El consumo de chicle debe limitarse a periodos cortos para evitar posibles efectos secundarios según expertos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La posición de Carlas, reflejada en Men’s Health, es concluyente: el chicle puede cumplimentar la gestión momentánea de la ansiedad, pero sus beneficios son limitados y varían según cada individuo. Asimismo, recomienda informarse adecuadamente y consultar a un profesional ante cualquier molestia.

En el caso de personas con tendencia a apretar o rechinar los dientes, como quienes sufren bruxismo, la especialista aconseja evitar el chicle para prevenir posibles efectos adversos en la salud bucodental.