
La tos es una de las molestias más comunes tanto en adultos como en niños y suele generar dudas sobre cómo manejarla y cuándo buscar ayuda médica.
A raíz de esta preocupación, especialistas en medicina pulmonar de la Cleveland Clinic han publicado una guía con recomendaciones basadas en la evidencia científica y la experiencia clínica, para orientar a la población sobre los mejores remedios caseros, el uso adecuado de medicamentos y las señales que requieren consulta profesional.
Remedios caseros avalados por la institución
Cleveland Clinic recomienda varios métodos accesibles para aliviar la tos leve. Entre ellos, figura el uso de pastillas antitusivas, siempre revisando el ingrediente activo. La doctora Rose Paccione señala que las pastillas con mentol pueden ofrecer alivio temporal, aunque advierte que un consumo excesivo podría intensificar el cuadro.
El jengibre también se considera una alternativa efectiva debido a sus propiedades antiinflamatorias. Puede prepararse en infusiones, agregarse fresco o en polvo a comidas como sopas o incluso masticarse crudo.

La miel es otro de los remedios destacados. Según la especialista, tomar una cucharada antes de dormir ayuda a calmar la irritación de garganta y la tos nocturna. Se puede consumir sola o diluida en té o agua caliente.
Vale destacar que la miel está contraindicada en menores de un año por riesgo de botulismo, según enfatiza Cleveland Clinic.
Mantenerse bien hidratado ayuda a fluidificar las secreciones y favorece la recuperación. Se aconseja beber agua, infusiones o caldos de manera frecuente.
Mejorar el ambiente y la postura
El aire seco suele agravar la irritación de las vías respiratorias. Para contrarrestarlo, se recomienda incrementar la humedad ambiental utilizando humidificadores de vapor frío, tomando duchas tibias o inhalando vapor.
La posición al dormir también influye en la frecuencia y severidad de la tos nocturna. La doctora Paccione indica que al acostarse, el moco puede acumularse en la garganta y que recostarse completamente favorece el reflujo ácido, lo cual empeora la tos.
Por tal motivo, elevar la cabeza con una almohada adicional, una almohada tipo cuña o levantando la cabecera de la cama puede ayudar a reducir los episodios.

La exposición a ciertos irritantes ambientales puede desencadenar o agravar la tos. Cleveland Clinic aconseja evitar el humo de cigarrillo, vaporizadores, perfumes intensos, productos de limpieza agresivos, polvo, moho y animales domésticos.
Asimismo, el aire frío también puede ser un desencadenante en personas sensibles; el uso de filtros de aire en el hogar puede ser útil para reducir la exposición.
Como técnica para cortar el ciclo de la tos, la clínica recomienda un método de autocontrol. Al sentir el impulso de toser, se debe colocar la mano sobre la boca, tragar una vez, mantener la mano en esa posición y contener la respiración unos segundos. Luego, respirar por la nariz tranquilamente y convencerse de que no se va a toser. Si el reflejo persiste, repetir el procedimiento.
En cuanto a los medicamentos de venta libre, Cleveland Clinic enfatiza la importancia de revisar los principios activos. El dextrometorfano es útil para la tos seca, y la guaifenesina para la tos con flema, ya que ayuda a expectorar.

No se recomienda administrar estos fármacos a menores de cuatro años sin indicación médica, debido a los riesgos de efectos adversos. Es importante prestar atención a los preparados combinados para evitar duplicar ingredientes y sufrir reacciones no deseadas.
Cuándo consultar al médico y señales de alarma
La vigilancia de los síntomas es esencial. Cleveland Clinic señala que deben considerarse señales de alarma como tos con sonidos inusuales, presencia de sangre, dificultad para respirar, episodios que impiden hablar, coloración azul o gris en labios o rostro, o tos persistente por más de tres semanas. Ante sensación de asfixia, mareos o pérdida de conocimiento, se aconseja acudir a un servicio de urgencias.

En la mayoría de los casos, la tos tiene un origen viral o alérgico y suele resolverse sin complicaciones. Sin embargo, es fundamental observar la evolución y consultar al médico si el cuadro empeora o genera preocupación, para recibir un diagnóstico adecuado y un tratamiento seguro.