
Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge identificó que los hombres con altos niveles de testosterona en sangre presentan un 17% más de riesgo de desarrollar enfermedad coronaria.
El hallazgo surge en un contexto de crecimiento del consumo de suplementos hormonales, especialmente entre varones jóvenes que buscan mejorar la energía, el físico o la confianza, pese a la falta de información clara sobre los posibles riesgos a largo plazo.
Riesgo cardiovascular y consumo creciente de suplementos
La investigación, realizada por el equipo del Medical Research Council de la Universidad de Cambridge y publicada en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, analizó datos de más de 400.000 adultos del Biobanco del Reino Unido y de más de 1 millón de personas del consorcio CARDIoGRAMplusC4D. Para ello, los investigadores aplicaron la aleatorización mendeliana, técnica que emplea variantes genéticas para establecer vínculos causales entre factores biológicos y enfermedades.

Los resultados muestran que los hombres con una predisposición genética a niveles más altos de testosterona en sangre aumentan significativamente su riesgo de padecer enfermedad coronaria. Según el análisis, el riesgo de desarrollar esta patología en algún momento de la vida pasa de 7,3% en la población general a 8,5% en quienes tienen niveles elevados de la hormona, lo que representa una diferencia relevante para la salud pública.
Parte de este incremento se explica por el efecto que la testosterona puede tener sobre la presión arterial. El estudio advierte que los hombres con mayor concentración hormonal suelen presentar valores más elevados en este indicador, un factor ampliamente reconocido como de riesgo cardiovascular.
Además, los investigadores matizan que estudios observacionales anteriores pudieron haber confundido las conclusiones, ya que la diabetes y la obesidad tienden a asociarse tanto a menor testosterona como a un mayor daño cardiovascular, alterando la interpretación de los resultados.
Suplementos sin control y falta de regulación

El uso de suplementos de testosterona se popularizcó de manera notable en los últimos años, promovido en redes sociales y campañas dirigidas a jóvenes. Si bien su empleo médico está aprobado en casos de hipogonadismo —trastorno por déficit hormonal acompañado de fatiga y disfunción sexual— cada vez es más frecuente su consumo sin indicación clínica, motivado por objetivos estéticos o de mejora del rendimiento.
El estudio subraya que, bajo supervisión médica, la testosterona puede aportar beneficios específicos como incremento de masa muscular, energía o función sexual; sin embargo, los posibles efectos adversos a largo plazo cuando se utiliza sin necesidad médica permanecen sin esclarecer.
Emily Morbey, doctoranda de la Universidad de Cambridge, destacó que el aumento en el consumo de estos productos no solo responde a una mayor conciencia sobre el hipogonadismo, sino también al impacto del marketing y las redes sociales dirigido a varones jóvenes.
“Cada vez más hombres están recurriendo a suplementos de testosterona, impulsados por las tendencias y la promoción, sin conocer los riesgos que revela nuestro estudio”, advirtió Morbey.

La regulación respecto al uso de testosterona genera preocupación. Mientras la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) emitió advertencias sobre el posible riesgo cardiovascular ligado a la hormona, el Reino Unido carece de directrices nacionales al respecto.
El profesor Ken Ong, autor principal del estudio, destacó la necesidad urgente de establecer advertencias claras y coherentes sobre el consumo de suplementos hormonales, y remarcó la falta de orientación normativa en numerosos países.
Diferencias de género y recomendaciones
El equipo investigador examinó también el caso femenino, sin encontrar una relación significativa entre niveles elevados de testosterona y el riesgo de enfermedad coronaria en mujeres. Los expertos subrayan la importancia de desarrollar estudios adicionales para esclarecer la situación en población femenina y evaluar los posibles efectos a largo plazo en quienes consumen la hormona sin indicación médica.
La Universidad de Cambridge recomienda utilizar la testosterona de forma responsable y únicamente bajo justificación clínica, solicitando a las autoridades una mayor claridad regulatoria sobre los suplementos hormonales. Los especialistas alertan que solo en escenarios de necesidad médica los beneficios pueden superar los riesgos, mientras que el uso recreativo podría implicar peligros cardiovasculares que deben ser comunicados de manera adecuada a la población.