La deshidratación afecta a millones de personas en el mundo y va más allá de la simple sensación de sed (Imagen Ilustrativa Infobae)

La deshidratación afecta a gran parte de la población mundial. Sus efectos superan la sensación de sed o la resequedad en la boca; pueden presentarse a través de síntomas poco comunes que afectan tanto la salud física como la mental. Mantener una hidratación adecuada es fundamental, aunque muchas personas no reconocen algunas señales inesperadas de deficiencia hídrica.

El agua participa en todos los procesos vitales del organismo, desde la regulación de la temperatura corporal hasta la función de órganos y la eliminación de desechos. La epidemióloga en nutrición Jodi Stookey, consultada por TIME, destaca: “Nada ocurre en el cuerpo sin que el agua juegue un papel en ello, y por eso ignorarla significa dejar pasar grandes oportunidades para mejorar la salud”.

Aunque la idea de beber 8 vasos de agua al día es popular, la base científica es débil. Stookey aconseja que alrededor de un litro diario suele ser suficiente para la mayoría de los adultos.

Síntoma 1: cambios de humor y confusión mental

El cerebro es uno de los órganos más sensibles a la pérdida de agua corporal. Incluso una reducción leve, de apenas un 1% o 2%, puede afectar la atención, la memoria y el tiempo de reacción.

Stookey explica a TIME que, en este estado, las personas pueden realizar tareas, pero suelen sentirse más irritables, malhumoradas y estresadas.

El cerebro humano muestra alta sensibilidad ante la pérdida de agua corporal, incluso con un descenso del 1% al 2% (Imagen ilustrativa Infobae)

Esta reacción, según la especialista, aparece de manera especial en mujeres. Existen pruebas que vinculan la hidratación deficiente con una mayor sensibilidad al dolor.

El decano asistente del Marieb College of Health & Human Services de Florida, Lawrence Judge, afirma que “el cerebro es altamente sensible al equilibrio de líquidos, y una reducción del volumen plasmático puede alterar el flujo sanguíneo cerebral y la actividad de los neurotransmisores”.

Síntoma 2: dolor de cabeza y mareos

El dolor de cabeza es una manifestación frecuente de la falta de hidratación. Esto se debe a que una ingesta insuficiente de líquidos puede provocar una disminución temporal del tamaño del tejido cerebral.

La deshidratación se identifica como una causa frecuente de dolor de cabeza en distintos grupos poblacionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, la alteración en el equilibrio de electrolitos contribuye tanto al dolor como a los mareos. Judge señala en TIME que ambos factores pueden dificultar las actividades diarias cuando el consumo de agua es bajo.

Síntoma 3: tránsito intestinal lento y estreñimiento

El sistema gastrointestinal depende del agua para evacuar desechos de modo eficiente. Si la ingesta es baja, el colon extrae más agua de las heces, lo que conduce a movimientos intestinales poco frecuentes y duros.

Un consumo insuficiente de agua obliga al colon a extraer más líquido de las heces y dificulta la digestión

Judge considera que la deshidratación crónica es una causa común y poco reconocida del estreñimiento. Un estudio de 2024 citado por TIME subraya que mantener un consumo adecuado de agua es clave para el equilibrio bacteriano y la inmunidad intestinal, fortaleciendo la defensa frente a infecciones.

Síntoma 4: aumento de la frecuencia cardíaca y menor resistencia física

Cuando los niveles de hidratación disminuyen, el volumen sanguíneo se reduce y el corazón debe esforzarse más. Esto puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca, debilidad y fatiga, además de una reducción notoria de la resistencia física, incluso durante actividades cotidianas.

La deshidratación disminuye el volumen sanguíneo y obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Stookey detalla a TIME que “con mayor deshidratación, los músculos funcionan peor; uno se fatiga más rápido al hacer ejercicio”. Acciones habituales como caminar pueden volverse más agotadoras, y la actividad física diaria resultar mucho más demandante.

Síntoma 5: cambios en la piel que imitan el envejecimiento

La apariencia y elasticidad de la piel también se ven afectadas por la falta de agua, aunque un mayor consumo de líquidos no elimina las arrugas.

Una piel deshidratada suele tener un aspecto más apagado, menos elástico y propenso a líneas finas.

La falta de hidratación reduce la elasticidad de la piel y agrava la apariencia de líneas finas y arrugas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un método médico habitual para detectar deshidratación aguda es presionar la piel para observar si recupera su forma de inmediato. Mantener una hidratación correcta favorece la elasticidad y la protección cutánea, como subrayan las referencias científicas de TIME, generando efectos visibles en el aspecto general.

Efectos a largo plazo y riesgos para la salud

Las consecuencias de la deshidratación persistente superan los síntomas inmediatos. Un bajo consumo de agua disminuye la capacidad del organismo para combatir infecciones y conservar la función inmunológica. Según TIME, la falta de hidratación sostenida se asocia con mayor riesgo de enfermedades crónicas y mortalidad prematura.

Un estudio de 2023, analizado durante 30 años y con casi 12.000 adultos, mostró que el aumento de los niveles de sodio en sangre —como resultado de una ingesta insuficiente de líquidos— se correlaciona con una probabilidad mayor de muerte temprana o signos de envejecimiento biológico acelerado.

Los expertos recomiendan adaptar la cantidad de agua diaria según las necesidades individuales y el clima (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones sobre hidratación

No existe una única fórmula para todos, pero los expertos sugieren un consumo regular de agua cercano a un litro diario, adaptando la cantidad a las necesidades, la actividad física y el clima de cada persona.

“Una ingesta adecuada de agua es fundamental para mantener el equilibrio bacteriano e inmunológico en el intestino”, recapitulan los datos médicos reunidos por TIME. Estar atento a los síntomas menos conocidos y priorizar la hidratación diaria puede marcar una diferencia significativa en la salud y el bienestar general.

La evidencia resalta que una buena hidratación no solo previene molestias inmediatas: es esencial para conservar la vitalidad y la salud a lo largo de la vida.