
La relación entre la salud intestinal y la piel despierta cada vez más interés en la comunidad científica. Un creciente cuerpo de investigaciones apunta a que el equilibrio del microbioma intestinal no solo influye en el bienestar digestivo, sino que también podría tener repercusiones en afecciones cutáneas como el acné.
Especialistas consultados por Good Housekeeping explican cómo el cuidado conjunto del intestino y la piel puede abrir nuevas perspectivas para el tratamiento de este problema dermatológico.
El vínculo entre el intestino y el acné
Un número creciente de investigaciones indica que la salud intestinal podría desempeñar un papel relevante en la aparición del acné, según especialistas consultados por Good Housekeeping.
Tanto dermatólogos como gastroenterólogos coinciden en que el microbioma intestinal influye en los procesos de inflamación sistémica que pueden verse reflejados en la piel. Los expertos señalan que cambios sencillos en la alimentación y los hábitos diarios pueden favorecer tanto la salud digestiva como la cutánea.
El intestino y la piel comparten mecanismos de defensa inmunológica y barreras biológicas. El doctor Don Rockey, portavoz de la Asociación Americana de Gastroenterología, afirmó al medio: “La relación entre el microbioma y la piel explica por qué existen nexos entre los problemas intestinales y manifestaciones inflamatorias como el acné”.

La doctora Lauren Taglia, dermatóloga en Northwestern Medicine, subrayó que la función de barrera está presente tanto en la mucosa intestinal como en la piel. Explicó que una de las tareas fundamentales de la piel es actuar como barrera, protegiendo las estructuras internas del organismo.
El intestino realiza una labor parecida: filtra lo que ingresa al torrente sanguíneo y protege frente a agentes potencialmente dañinos. Cuando la barrera intestinal sufre alteraciones, aumentan la circulación de productos bacterianos y señales inflamatorias, lo que puede provocar consecuencias cutáneas.
En ciertos pacientes, los brotes de acné de tipo inflamatorio, especialmente los localizados en la mandíbula o la parte inferior del rostro, pueden aparecer al mismo tiempo que síntomas digestivos como hinchazón, estreñimiento, sensación de plenitud o cambios tras consumir antibióticos.
Hábitos y recomendaciones para el cuidado integral
El cuidado conjunto del intestino y la piel se apoya en hábitos de vida saludables. Las recomendaciones se centran en una alimentación balanceada rica en fibra, con variedad de frutas y verduras, para nutrir bacterias beneficiosas.
Taglia aconsejó incorporar probióticos naturales presentes en alimentos como el yogur o el kéfir, y afirmó que los suplementos probióticos aún plantean dudas sobre la dosis y las cepas útiles. Limitar los alimentos ultraprocesados y aquellos con alto contenido de azúcar resulta fundamental porque pueden afectar negativamente el microbioma.
La hidratación, el ejercicio regular y el descanso suficiente también forman parte de este enfoque. Rockey destacó que la falta de sueño y el exceso de alcohol perjudican el equilibrio intestinal, mientras que la actividad física y el consumo de agua contribuyen tanto a la salud digestiva como a la cutánea.

Respecto a las pruebas diagnósticas, los expertos citados por Good Housekeeping señalaron que solo las prescritas por profesionales —como análisis de heces, sangre o pruebas de aliento para detectar desequilibrios bacterianos— cuentan con evidencia científica. En cambio, las pruebas caseras, como las de sensibilidad alimentaria, ofrecen escasa fiabilidad y no se recomiendan sin supervisión médica.
Revisiones confirman la existencia de una comunicación bidireccional entre intestino y piel, y la disbiosis intestinal se asocia a un aumento de la inflamación sistémica, con posibles repercusiones en enfermedades cutáneas como el acné.
Diagnóstico y abordaje profesional
Los especialistas advierten que no todo caso de acné está vinculado a un desequilibrio intestinal. “Si tienes acné, ¿significa que tienes disbiosis y un problema en el microbioma? No necesariamente”, apuntó Rockey en declaraciones recogidas por Good Housekeeping. Taglia coincidió, subrayando que no existe un patrón único y que, aunque la dieta incide en la piel, no es el único factor involucrado en el acné inflamatorio.

Si se sospecha que el acné puede estar asociado a problemas en el intestino, los expertos recomiendan consultar primero a un dermatólogo con formación en acné adulto. Estos especialistas suelen preguntar por síntomas como hinchazón, dificultad digestiva o variaciones en el peso.
Ante síntomas digestivos relevantes, puede ser conveniente la derivación a un gastroenterólogo. Rockey sugirió buscar un profesional con enfoque en microbioma intestinal, aunque admitió que son menos frecuentes fuera de las grandes ciudades.