La radioterapia de baja dosis emerge como tratamiento seguro para aliviar el dolor de la osteoartritis, especialmente en adultos mayores con enfermedades articulares persistentes

Durante años, la radioterapia de baja dosis fue desplazada en Estados Unidos como opción para tratar el dolor de la osteoartritis. Sin embargo, hoy vuelve a posicionarse como una alternativa válida, impulsada por su perfil de seguridad comprobado en Europa y la creciente necesidad de soluciones para quienes no obtienen alivio con medicamentos ni califican para cirugía.

Este resurgimiento se produce en un escenario donde el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades articulares demandan nuevas respuestas terapéuticas.

¿Cómo funciona la radioterapia de baja dosis para la osteoartritis?

El propósito de la radioterapia de baja dosis no es curar la osteoartritis, sino controlar la inflamación y reducir el dolor de manera significativa. Los especialistas de la Cleveland Clinic explican que este método utiliza niveles de radiación mucho menores que los empleados en oncología, lo que permite su uso en enfermedades benignas sin dañar los tejidos sanos.

Este tratamiento, ampliamente consolidado en Europa —especialmente en Alemania—, se reserva para pacientes con osteoartritis que no responden a fármacos y no califican para un reemplazo articular. Los adultos mayores con afectación en las rodillas, manos, pies o espalda conforman el grupo principal de candidatos, según los criterios de la Cleveland Clinic.

Cerca del 70% de los pacientes con osteoartritis tratados con radioterapia de baja dosis experimentan una reducción significativa del dolor en comparación con el grupo placebo, según estudios citados por la Cleveland Clinic

También se contempla en personas que no pueden consumir antiinflamatorios debido a úlceras o insuficiencia renal, así como en quienes desean posponer o evitar la cirugía. No obstante, la radioterapia de baja dosis no está indicada en casos de artritis reumatoide o psoriásica. Su aplicación en articulaciones como la cadera o la columna es muy limitada y depende de cada circunstancia.

Seguridad y resultados: ¿qué dice la evidencia?

En materia de seguridad, los expertos subrayan que la dosis habitual para tratar la osteoartritis es de solo 3 unidades Gray, frente a las 40 a 50 unidades Gray administradas en cáncer de mama o las 70 a 80 unidades Gray en cáncer de próstata.

El riesgo de desarrollar cáncer por este procedimiento se considera extremadamente bajo, especialmente entre adultos mayores, insisten desde la Cleveland Clinic.

“El análisis de riesgos y beneficios es clave, especialmente en pacientes jóvenes. En adultos mayores, ofrecemos un perfil de seguridad que consideramos muy tranquilizador”, afirmó el doctor Rahul Tendulkar, oncólogo radioterapeuta de la institución.

Adultos mayores con afección en rodillas, manos, pies o espalda y que no califican para cirugía ni obtienen alivio con medicación son los principales candidatos para la radioterapia de baja dosis (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia clínica muestra avances destacados. En un estudio reciente citado por la Cleveland Clinic, cerca del 70% de los pacientes tratados con radioterapia de baja dosis reportaron una disminución del dolor de rodilla, frente a aproximadamente el 40% en el grupo placebo.

La evaluación médica se realiza a los tres meses. Si la respuesta no resulta suficiente, se puede considerar una segunda ronda y, si el dolor reaparece años después, existe la opción de repetir el tratamiento.

El procedimiento: sencillo y de rápida recuperación

El protocolo comienza con una tomografía computarizada para delimitar el área a tratar. Luego, se realizan seis sesiones breves de diez minutos o menos, distribuidas en dos o tres semanas. Los efectos secundarios suelen ser leves; en ocasiones se presenta irritación cutánea similar a una quemadura solar muy leve. No se requiere período de recuperación ni existen restricciones en las actividades diarias.

Durante el tratamiento, los pacientes no se vuelven radiactivos ni experimentan molestias. Esta característica refuerza el valor de la técnica como una alternativa intermedia entre los fármacos y la cirugía.

La radioterapia de baja dosis no sustituye tratamientos convencionales, pero añade una alternativa eficaz para pacientes que no pueden tomar antiinflamatorios ni someterse a cirugía por osteoartritis (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque la radioterapia de baja dosis no reemplaza los tratamientos convencionales, constituye una herramienta extra para personas con dolor articular persistente y opciones limitadas. Los expertos de la Cleveland Clinic insisten en la importancia de evaluar cuidadosamente con el médico la conveniencia de este recurso según las particularidades de cada paciente.

La radioterapia de baja dosis representa una posibilidad relevante para quienes no encuentran alivio con otras opciones, aportando una solución allí donde los tratamientos habituales resultan insuficientes.