Subir escaleras durante un minuto puede cambiar tu salud más de lo que imaginás, según los últimos estudios (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una mañana cualquiera, mientras el café hierve y las notificaciones del celular se acumulan, surge una oportunidad poco conocida para mejorar la salud: una ráfaga de actividad física intensa de apenas un minuto. Este tipo de movimiento, denominado “snack de ejercicio, está revolucionando la manera en que expertos y organismos de salud entienden la prevención de enfermedades y la promoción del bienestar.

Qué es un snack de ejercicio y por qué está en la mira de la ciencia

El concepto es simple: breves episodios de ejercicio vigoroso durante el día, como subir escaleras a ritmo acelerado, hacer sentadillas o una caminata rápida, sin necesidad de equipamiento ni desplazamientos al gimnasio. De acuerdo con lo que le dijo a Nature la epidemióloga I-Min Lee de la Harvard T.H. Chan School of Public Health: “Incluso niveles bajos de actividad son beneficiosos”. Los datos recientes confirman que la mayor ganancia en salud ocurre al pasar de la inactividad absoluta a cualquier nivel de movimiento.

Las ráfagas breves de ejercicio intenso ganan terreno como herramienta clave para reducir el riesgo cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

El auge de los dispositivos portátiles permitió a los científicos obtener información más precisa sobre la actividad real de las personas. Las recomendaciones tradicionales de 150 a 300 minutos de actividad moderada por semana siguen vigentes, aunque estudios recientes muestran que cantidades mucho menores de ejercicio ya generan mejoras notables.

Los beneficios comprobados

Un análisis publicado en 2022 encontró que quienes realizaron solo 20 a 74 minutos de ejercicio moderado semanal lograron una reducción del 9% en el riesgo de mortalidad, mientras que aquellos que cumplieron la recomendación completa alcanzaron entre un 20 y un 21% menos de riesgo. La cifra más llamativa llega al observar que, según la investigación de la Universidad Federal de São Paulo liderada por Leandro Rezende, “una gran parte del beneficio llega cuando se pasa de no hacer nada a hacer algo”.

Un metaanálisis publicado en el British Journal of Sports Medicine reforzó estos resultados: adultos previamente sedentarios que incorporaron snacks de ejercicio en su rutina experimentaron mejoras en la capacidad cardiorrespiratoria y una alta tasa de adherencia, cercana al 83%. Los mayores beneficios se obtienen cuando la actividad se integra en la rutina diaria, sin exigencias estrictas de tiempo o infraestructura.

Los expertos aseguran que el mayor beneficio se obtiene al pasar de la inactividad a cualquier nivel de movimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo sumar snacks de ejercicio en la vida cotidiana

La flexibilidad es una de las ventajas centrales de esta estrategia. Según la fisiologista Katie Lawton de la Cleveland Clinic: “Formar la actividad física alrededor del día a día facilita que más personas logren los objetivos de bienestar”. Lawton sugiere aprovechar cualquier momento libre: subir escaleras tras una reunión, realizar sentadillas antes del almuerzo o caminar rápidamente en una pausa laboral.

El secreto está en la regularidad. Lawton indica que “hacer snacks de ejercicio de manera esporádica no tendrá gran impacto”, mientras que la práctica diaria, tres veces por jornada, puede transformar la salud cardiovascular. Entre las opciones recomendadas figuran ejercicios de peso corporal como sentadillas, flexiones en la pared, caminatas rápidas y subidas de escaleras. El único requisito: que la intensidad sea suficiente para dificultar mantener una conversación fluida.

Más allá del gimnasio: efectos en la salud y la longevidad

El impacto de estas pequeñas dosis de movimiento se observa no solo en la prevención de enfermedades cardiovasculares, sino también en la longevidad y la calidad de vida general. Según una investigación, personas que acumularon entre tres y cuatro minutos diarios de actividad vigorosa dispersa presentaron un 40% menos de riesgo de muerte por cualquier causa y casi 50% menos de mortalidad cardiovascular en comparación con quienes permanecieron inactivos.

Unos minutos de actividad física vigorosa, repartidos durante el día, son suficientes para mejorar la capacidad cardiorrespiratoria (Freepik)

Además, los snacks de ejercicio pueden ayudar a controlar los niveles de azúcar en sangre, especialmente en quienes presentan resistencia a la insulina, al reducir los picos posteriores a las comidas. La facilidad para integrarlos en la vida cotidiana y la ausencia de necesidad de equipamiento hacen de esta modalidad una alternativa atractiva para quienes no pueden o no desean seguir rutinas de gimnasio convencionales.

La expansión de los snacks de ejercicio se apoya en evidencia sólida y en la experiencia de especialistas. El investigador Emmanuel Stamatakis, de la Universidad de Sídney, explicó a Nature que “si tomamos la evidencia de los wearables al pie de la letra, deberíamos actualizar las recomendaciones oficiales para incluir cantidades mínimas aún menores”. Stamatakis, que comenzó a interesarse por el movimiento cotidiano al vivir en el Reino Unido sin automóvil, subrayó la importancia de sumar cualquier esfuerzo, por pequeño que sea.

La mayor ganancia en salud se produce cuando las personas abandonan la inactividad y se animan a incorporar cualquier forma de movimiento intenso, aunque sea en pequeñas dosis.