Si usted no practica deporte y piensa que por eso no cuida su salud, tengo una buena noticia. Hacer deporte es excelente, no lo niego, es importante. Ya lo hemos hablado y lo seguiremos conversando.
Hay una diferencia entre actividad física y deporte. La actividad física consiste en moverse. Usted ya realizó actividad física hoy: se levantó, fue al baño, caminó, subió y bajó escaleras, tomó el colectivo, fue a trabajar, se sentó y se volvió a levantar. Todo eso es ejercicio.
Para esto no hace falta ser deportista, ni tener habilidades especiales, ni siquiera ponerse zapatillas o tener talento. Se trata simplemente de moverse más, de evitar quedarse quieto, de combatir el sedentarismo y dejar de lado el “mal del sillón”. Siempre digo: lo que no se mueve, se oxida.

El deporte es extraordinario porque implica movimiento, pero es ejercicio físico programado, sistematizado, con reglas, competitivo, con superación individual o en equipo. Eso está muy bien, pero no todos encajan en ese perfil.
Entonces, ¿qué hacer? Muévase. Lo importante es moverse: caminar, subir y bajar escaleras. Ya lo hemos mencionado: los “snacks” de actividad física. Le quiero contar algo. Un deportista de alto rendimiento, en promedio, vive más o menos lo mismo que una persona activa físicamente, aunque no sea deportista.
Esta es la buena noticia: el simple hecho de moverse ya genera beneficios. Diez minutos subiendo escaleras o caminando alrededor de la manzana suman. Diez minutos más, veinte minutos, todo suma. Caminar todos los días suma. Espero que le haya resultado interesante y útil.
Snacks de actividad física para combatir el sedentarismo

Los “snacks de actividad física” son micromomentos de movimiento a lo largo del día. Literalmente, en nuestro organismo y en cada célula, la falta de movimiento desencadena procesos oxidativos.
Estos microejercicios diarios no reemplazan el ejercicio programado, pero lo complementan y resultan una herramienta eficaz para combatir el sedentarismo, ya que permanecer muchas horas sentado eleva el azúcar en sangre, favorece la resistencia a la insulina, produce inflamación crónica y genera problemas cardiovasculares.
El sedentarismo aumenta el riesgo de aterosclerosis, infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.

La evidencia científica respalda estos beneficios. Un estudio publicado en Journal of Sport and Health Science definió estas pausas activas como cualquier modalidad de actividad física acumulada en sesiones de hasta 10 minutos, varias veces al día, con intervalos mínimos de recuperación. Estas recomendaciones buscan interrumpir la inactividad, sobre todo en quienes pasan muchas horas frente a pantallas.
Incluso, estudios recientes muestran que sumar solo tres o cuatro minutos diarios de actividad vigorosa puede reducir hasta en un 18% la incidencia de cáncer, y aumentar ese tiempo a poco más de cuatro minutos eleva la reducción al 32%.
* El doctor Daniel López Rosetti es médico (MN 62540) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente de la Sección de Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH). Es autor de libros como: “Emoción y sentimientos” (Ed. Planeta, 2017), “Equilibrio. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo decidimos. Manual del usuario” (Ed. Planeta, 2019), “Recetas para vivir mejor y más tiempo” (Ed. Planeta, 2025), entre otros.