Un estudio de la Universidad de Bonn demuestra que una dieta intensiva de avena reduce el colesterol LDL hasta un 10% en solo dos días (Freepik)

Un sencillo cambio en la rutina alimentaria —tan breve como dos días— podría tener un impacto sorprendente sobre la salud cardiovascular.

Así lo revela un nuevo estudio de la Universidad de Bonn: una intervención intensiva basada en avena no solo logra reducir de forma rápida el colesterol LDL, sino que también impulsa la acción de bacterias intestinales beneficiosas, abriendo una vía accesible y natural para controlar factores de riesgo clave en personas con síndrome metabólico. El hallazgo fue publicado en la revista Nature Communications.

Un método dietético accesible y de impacto rápido

La avena tiene una larga tradición en el manejo de alteraciones metabólicas. A principios del siglo XX, médicos como Carl von Noorden la empleaban para tratar diabetes, aunque la práctica perdió vigencia con la llegada de fármacos eficaces. Sin embargo, el interés por medidas dietéticas sencillas y eficientes vuelve a crecer ante los desafíos de salud pública.

El síndrome metabólico se caracteriza por sobrepeso, presión arterial elevada, niveles altos de glucosa y alteraciones en los lípidos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas.

La intervención breve basada en avena también promueve la proliferación de bacterias intestinales beneficiosas que contribuyen a la salud metabólica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para investigar los efectos de la avena, la Universidad de Bonn realizó un ensayo clínico controlado aleatorizado con 68 participantes diagnosticados con síndrome metabólico. En la primera fase, 32 personas siguieron una dieta intensiva basada en casi 300 gramos de avena hervida en agua al día, repartidos en tres tomas y representando la mitad de su ingesta calórica habitual. Solo se permitían cantidades limitadas de fruta o verdura. El grupo control llevó una dieta hipocalórica similar, pero sin avena como protagonista.

Ambos grupos experimentaron mejoras, pero quienes siguieron la dieta de avena lograron una reducción del 10% en el colesterol LDL en solo dos días, junto a una pérdida promedio de dos kilos y un leve descenso de la presión arterial. Aunque estos efectos no igualan a los de los medicamentos, esta intervención breve surge como opción efectiva y económica.

Mecanismos bacterianos y compuestos beneficiosos

El estudio también se enfocó en los mecanismos asociados. El consumo intensivo de avena favoreció el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas que facilitan la transformación de nutrientes de la avena y la generación de compuestos fenólicos como el ácido ferúlico, conocido por su acción reductora del colesterol.

Por su parte, Linda Klümpen, investigadora principal, explicó que estas bacterias también degradan la histidina, un aminoácido que, cuando se acumula en exceso, se asocia con mayor riesgo de resistencia a la insulina y diabetes.

La dieta intensiva de avena origina compuestos fenólicos como el ácido ferúlico, reconocido por su efecto reductor sobre el colesterol LDL (Freepik)

La intervención dietética, entonces, puede actuar doblemente: reduce el colesterol LDL y contribuye a la prevención de problemas metabólicos.

Un seguimiento de seis semanas mostró que los beneficios iniciales se mantenían en el tiempo. Sin embargo, una pauta moderada de solo 80 gramos diarios durante ese periodo arrojó mejoras modestas, lo que sugiere que la intensidad y la duración de la intervención son determinantes.

Persistencia de los efectos y próximos desafíos

Los participantes se dividieron aleatoriamente en dos grupos: uno recibió la dieta de avena y otro una dieta baja en calorías sin este cereal. Se recogieron muestras de sangre y heces antes, durante y después de la intervención para evaluar presión arterial, peso, circunferencia de cintura, proporción de grasa corporal, nivel de colesterol LDL y actividad bacteriana, incluyendo ARN 16S y la producción de compuestos fenólicos derivados de la avena.

Repetir breves periodos de dieta con avena cada seis semanas podría ofrecer protección sostenida contra trastornos metabólicos y riesgo cardiovascular

Entre las limitaciones del estudio figuran el número de participantes y la duración limitada. El equipo considera que futuros ensayos deberán evaluar si la repetición de ciclos breves de dieta de avena cada seis semanas puede proporcionar una protección sostenida frente a trastornos metabólicos.

La incorporación periódica de intervenciones basadas en avena podría ser una estrategia válida, sencilla y bien tolerada para mantener bajo control el colesterol LDL y reducir el riesgo de diabetes, representando una herramienta de gran relevancia para la salud pública.