
El reciente brote de virus Nipah en Bengala Occidental, cerca de Calcuta, puso en alerta a las autoridades sanitarias de India y genera preocupación internacional.
Los primeros cinco casos confirmados corresponden a trabajadores del hospital Narayana Multispecialty, donde se implementaron de inmediato protocolos de aislamiento y rastreo de contactos, según reportó Infobae.
La alta letalidad del virus y la ausencia de cura o vacuna incrementan la vigilancia entre los especialistas y organismos de salud pública.
Cómo se transmite el virus Nipah

El virus Nipah es un patógeno zoonótico cuyo reservorio principal son los murciélagos frugívoros del sudeste asiático, según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Estos animales pueden propagar el virus a través de sus secreciones, contaminando frutas, savia de palma o superficies cercanas a zonas habitadas. El contacto con cerdos infectados o la manipulación de animales portadores también representan vías de transmisión. Si bien los brotes iniciales se registraron en Malasia y Singapur a fines de los 90, en las últimas décadas la mayoría de los contagios en humanos se deben al contacto directo con murciélagos o la transmisión entre personas.
La propagación ocurre mediante la ingesta de alimentos contaminados, el contacto estrecho con fluidos de personas infectadas o la exposición prolongada a pacientes durante su atención médica. La transmisión entre humanos fue documentada en episodios recientes, por lo que se reforzaron las medidas de bioseguridad en hospitales y se ha intensificado la protección del personal sanitario.
Las autoridades y expertos, como el doctor Rajeev Jayadevan, expresidente de la Asociación Médica de India, insistió en evitar la exposición a murciélagos y cerdos, así como no consumir savia cruda de palmera datilera. Estas precauciones buscan reducir el riesgo de infección en comunidades donde la interacción con animales silvestres es frecuente.
Síntomas y evolución clínica del Nipah

El cuadro clínico del virus Nipah puede comenzar sin síntomas, pero suele progresar rápidamente hacia fiebre alta, dolor de cabeza, malestar muscular, dolor de garganta y vómitos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los casos graves presentan insuficiencia respiratoria aguda y encefalitis, con un deterioro neurológico que puede llevar al coma en 24 a 48 horas. Así ocurrió con una de las enfermeras afectadas en el brote actual, quien permanece en estado crítico.
La letalidad del virus se sitúa entre el 40% y el 75%, según datos de la OMS y la OMSA. Actualmente, no existen tratamientos antivirales ni vacunas aprobadas, ni para humanos ni para animales. Por ello, la detección temprana, el aislamiento de casos y la estricta aplicación de protocolos de bioseguridad son herramientas fundamentales para frenar la expansión del virus.
Impacto sanitario y desafíos para la contención

India registró casos de Nipah casi todos los años durante más de dos décadas, especialmente en estados como Kerala y ahora en Bengala Occidental. Este patrón recurrente evidencia la vulnerabilidad de los sistemas sanitarios ante virus sin tratamiento disponible y resalta la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica.
La OMS y la OMSA incluyeron al Nipah en la lista de patógenos prioritarios por su potencial epidémico y alta mortalidad. El riesgo de nuevos contagios aumenta donde el contacto entre humanos y fauna silvestre es habitual, facilitando la emergencia de nuevas zoonosis.
Expertos y autoridades subrayan que reforzar la cooperación entre organismos de salud pública y veterinaria es esencial para prevenir futuras crisis sanitarias provocadas por enfermedades emergentes como el Nipah. La vigilancia activa, la educación sanitaria y el uso de equipo de protección personal constituyen las principales recomendaciones para contener este tipo de brotes.
La alta letalidad del virus y la ausencia de cura o vacuna, cuadros graves de insuficiencia respiratoria y encefalitis, vulnerabilidad de los sistemas sanitarios ante virus sin tratamiento disponible son los factores que mantienen en alerta a India frente al avance del Nipah y explican por qué su seguimiento es clave para la salud global.