El bruxismo es la causa oculta detrás de dolores de cabeza y molestias mandibulares, afectando a millones de personas sin diagnóstico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Despertar con dolor de cabeza, rigidez en la mandíbula o molestias cerca del oído suele atribuirse al estrés cotidiano, a una mala postura o a una noche de sueño irregular.

Sin embargo, para una proporción significativa de la población, el origen es diferente y permanece sin ser detectado durante años. El rechinar o apretar los dientes, denominado bruxismo, afecta a millones de personas sin que sean conscientes de ello.

Según informes publicados por The Independent y The Conversation, una de cada cuatro personas aprieta o rechina los dientes durante el día y casi una de cada seis lo hace mientras duerme. Aunque en muchos casos se trata de episodios leves, la persistencia del hábito puede derivar en dolor crónico, desgaste dental y trastornos del descanso.

Señales frecuentes que suelen pasar desapercibidas

El bruxismo no siempre presenta manifestaciones evidentes. Los especialistas destacaron que existen síntomas recurrentes que, al aparecer al menos una vez por semana, justifican una evaluación profesional.

Entre estos síntomas se encuentran dolor en la sien, la cara o la mandíbula, molestias al masticar o al abrir la boca y la sensación de que la mandíbula se traba, emite un clic o queda rígida.

Los síntomas del bruxismo incluyen dolor en la mandíbula, en la sien y molestias al masticar, signos que requieren consulta profesional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante el sueño, rechinar los dientes puede generar un sonido característico. En estos casos, suele ser la pareja quien detecta el problema antes que la persona afectada. Durante el día, el apretamiento ocurre de manera inconsciente, sobre todo en situaciones de tensión emocional o concentración intensa.

Qué ocurre en el cuerpo al apretar o rechinar los dientes

Los informes explicaron que el bruxismo implica la activación involuntaria de los músculos masticatorios, lo que empuja la mandíbula inferior contra la superior. Esta presión constante produce fricción entre los dientes y sobrecarga las articulaciones temporomandibulares.

Cuando estos episodios son ocasionales, el impacto generalmente es limitado. Si la fuerza o la frecuencia aumentan, el hábito puede causar dolores de cabeza tensionales, molestias en el oído, interrupciones del sueño y daño progresivo en dientes y empastes.

El bruxismo provoca desgaste dental, dolor crónico y puede desencadenar fracturas o desplazamientos de dientes si no se trata adecuadamente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el tiempo, también pueden aparecer fracturas, grietas y desplazamientos dentales, lo que incrementa la complejidad y el costo de los tratamientos.

Factores que favorecen el bruxismo

La dentista Arosha Weerakoon atribuyó el bruxismo a una combinación de factores físicos, mentales y de estilo de vida. Entre los más frecuentes aparecen el estrés, la ansiedad y la depresión, así como el consumo elevado de cafeína, nicotina y alcohol. También se asocia al uso de algunos medicamentos empleados para tratar trastornos psiquiátricos.

Las interrupciones del sueño, incluso aquellas provocadas por ruidos inesperados como notificaciones del teléfono, aumentan la probabilidad de apretar o rechinar los dientes.

Factores como el estrés, la ansiedad, el consumo de cafeína y alcohol, así como la apnea del sueño, aumentan el riesgo de bruxismo (Imagen ilustrativa Infobae)

Además, Weerakoon junto a Amit Arora, investigador y experto en salud dental resaltaron a The Conversation una relación estrecha con la apnea del sueño, un trastorno que interfiere con la respiración durante la noche.

La falta de oxígeno estimula la liberación de hormonas del estrés, eleva la frecuencia cardíaca y puede desencadenar espasmos musculares que favorecen el bruxismo.

Cómo lo detecta el odontólogo

El diagnóstico comienza con una revisión clínica detallada. De acuerdo con Weerakoon, los dentistas evalúan antecedentes médicos, medicación y síntomas como dolor mandibular, cefaleas o dificultad para masticar.

En la exploración bucal, buscan signos como dientes o empastes astillados, superficies dentales excesivamente desgastadas, encías retraídas y dientes flojos o desplazados.

El diagnóstico del bruxismo por parte del odontólogo incluye revisión clínica, evaluación del historial y búsqueda de desgaste o fracturas dentales (Crédito: Freepik)

La dentista mencionó que el desgaste dental también puede asociarse al reflujo ácido, que debilita el esmalte. En quienes presentan ambas condiciones, el deterioro dental progresa con mayor rapidez.

Otros indicios frecuentes son las crestas blancas en las mejillas interiores y las marcas dentales en los bordes de la lengua, ambos resultado de la presión constante contra los dientes.

Opciones de abordaje y control

El bruxismo es un trastorno que puede manejarse cuando se identifican sus causas. Los profesionales de la salud revisan la medicación, investigan afecciones subyacentes y, en ciertos casos, derivan a estudios específicos como la polisomnografía, método de referencia para diagnosticar trastornos del sueño.

La intervención profesional para el bruxismo contempla fisioterapia mandibular, protectores nocturnos y ajuste de hábitos para reducir el daño dental (Crédito: Freepik)

Entre las estrategias terapéuticas figuran la fisioterapia enfocada en el dolor mandibular, el uso de analgésicos y la colocación de protectores nocturnos o férulas oclusales. Estos dispositivos, fabricados a medida, reducen el desgaste dental, la tensión muscular y los chasquidos articulares.

El papel del estrés y del descanso

Los informes alertaron que muchas intervenciones se centran en las consecuencias del bruxismo, pero no siempre en sus causas. En este sentido, insistieron en la importancia de reducir el estrés y adoptar hábitos de sueño saludables, como limitar la cafeína y el alcohol y mantener los dispositivos electrónicos fuera del dormitorio.

Ante la presencia de síntomas compatibles con el bruxismo, los expertos subrayaron que el primer paso debe ser la consulta con un médico o dentista, para evitar dolor persistente, deterioro dental y la necesidad de tratamientos más complejos.