La calidad de la relación con los padres predice mejor la salud mental y financiera que otros factores como estado civil o situación parental (Imagen Ilustrativa Infobae)

La percepción de favoritismo entre hermanos atraviesa generaciones y despierta debates sobre su impacto en la vida adulta. Pero, ¿existe realmente un hijo preferido en cada familia? La ciencia ofrece ahora nuevas respuestas y claves para entender cómo se moldean las relaciones familiares y el bienestar emocional desde la infancia hasta la adultez.

En definitiva, los investigadores que han puesto la lupa en este tema han llegado a la conclusión de que sí existe un hijo preferido para muchos padres y esto tiene sus consecuencias en los hermanos. Esa situación afecta el bienestar psicológico y las relaciones familiares, e incluso supera en la vida la influencia de factores como el nivel educativo, el estado civil o los ingresos.

Así lo reveló J. Jill Suitor, profesora de sociología en la Universidad de Purdue, Estados Unidos, quien ha dedicado más de dos décadas a estudiar las diferencias intrafamiliares y la afinidad de padres hacia alguno de sus hijos.

La importancia de mantener vínculos familiares sólidos persiste incluso en tiempos de creciente distanciamiento social, lo cual, para Suitor, repercute directamente tanto en la salud mental como financiera de las personas adultas.

Sentirse desfavorecido respecto a los hermanos aumenta el riesgo de ansiedad, depresión y conductas de riesgo como el consumo de alcohol y tabaco (Imagen Ilustrativa Infobae)

A propósito de las consecuencias a largo plazo, la académica afirmó en Purdue Exponent, agencia de noticias de la universidad: “Es el mejor predictor de tu bienestar psicológico, además de tu propia salud física”.

“Están el estado civil, los ingresos, el nivel educativo y la situación parental, pero la calidad de la relación con tus padres, especialmente las percepciones de favoritismo y desfavoritismo, son predictores más fuertes que cualquier otro factor”, agregó.

Por su parte, recomendó a quienes tienden a alejarse de sus progenitores reconsiderar esta decisión, ya que “las personas adultas que se separan de sus padres suelen estar menos favorecidas en el plano psicológico y económico”.

Desde 2001, la investigación longitudinal liderada por Suitor abarca a más de 550 familias multigeneracionales, con un seguimiento sistemático para identificar tendencias sociales perdurables a través de los años.

La investigación de Suitor analizó más de 550 familias y halló que dos tercios de los padres tienen un hijo preferido, tendencia que perdura décadas (Imagen ilustrativa Infobae)

Su abordaje evita preguntas directas sobre favoritismos; en su lugar, explora dimensiones emocionales y prácticas: “¿Con quién te sientes más cercano? ¿A quién le confiarías tus problemas? ¿Quién te enorgullece más? ¿Quién te gustaría que te cuidara en caso de enfermedad grave?”.

Según las preguntas del estudio, aproximadamente dos tercios de los padres tenían un hijo preferido. Y ese hermano favorito con frecuencia se mantuvo igual durante décadas. No existía un conjunto de cualidades que garantizara ser el hijo predilecto, pero los favoritos tendían a ser las hijas y los hermanos menores.

Un amplio análisis publicado en American Psychological Association (APA) también reveló que, durante la infancia, las hijas tenían más probabilidades de recibir un trato preferencial por parte de sus padres.

Alex Jensen, investigador de la Universidad Brigham Young y autor del artículo de APA, señaló que los padres tienden a favorecer a los niños con rasgos de personalidad afables y meticulosos, probablemente porque son un poco más fáciles de criar, afirmó.

Y completó que desde muy pequeños los niños observan cómo se los trata en comparación con sus hermanos. Quienes se sienten desfavorecidos son más propensos a sufrir ansiedad y depresión, tener relaciones familiares tensas y participar en conductas de riesgo, como beber y fumar, durante la adolescencia.

Compartir valores es la clave

La similitud de valores entre padres e hijos, más que los logros, determina quién es percibido como el favorito en la familia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Suitor explicó que, aunque muchos hermanos resultan precisos al detectar si existe favoritismo parental, raramente aciertan cuál de ellos lo es realmente. Este error, según la profesora, deriva de la creencia generalizada de que los hijos con más logros son los favoritos, cuando en realidad el elemento determinante resulta ser la similitud de valores entre padres e hijos.

Según Suitor, las investigaciones sugieren que los valores compartidos son el factor más importante para determinar si un niño es favorito o no. Si bien estos valores compartidos a veces pueden coincidir con el logro o el éxito, es más frecuente que los padres favorezcan al hijo con el que más tienen en común. También es frecuente que estos valores que afectan las relaciones familiares sean políticos o religiosos.

Esta consonancia es especialmente fuerte en el ámbito religioso. “Parece ser que la similitud en los valores religiosos es realmente muy importante, probablemente porque las personas muy religiosas tienden a ser un poco evangélicas, por lo que las grandes diferencias desgastan la relación”, dijo Suitor.

Incluso en situaciones complejas, como adicción o encarcelamiento, la actitud y el esfuerzo percibido de parte del hijo juegan un rol sustancial ante los padres.

Suitor recomienda centrarse en los valores compartidos para superar diferencias y mantener una relación familiar sólida (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Hemos tenido madres con hijos en prisión que uno podría pensar que estarían muy decepcionadas, pero dicen cosas como: ‘Era un buen chico que simplemente se juntó con la gente equivocada’ y ‘Lo visito cada semana y estoy muy orgullosa de lo bien que se las ha arreglado en prisión, de terminar una carrera, de involucrarse o de encontrar a Dios’. Realmente comparten valores”, dijo Suitor.

Los cambios en creencias o valores —ya sean políticos o religiosos— modifican profundamente la relación filial, importando únicamente la correspondencia de principios, independientemente de cuáles sean.

Suitor subrayó que para los hijos con valores diferentes a los de sus padres, y viceversa, puede ser muy difícil mantener una buena relación, especialmente si difieren drásticamente. La mejor manera de intentar superar la diferencia de valores, según Suitor, es tener presentes los valores que comparten ambas partes y centrarse en ellos, en lugar de en aquello que aumente el conflicto.

La importancia de la opinión materna suele predominar en la juventud, pero incrementa el peso de la opinión paterna conforme avanzan los años. “Siempre tendrás a tus hermanos”, dijo Suitor. “Suelen ser un apoyo cuando uno termina de criar a sus hijos y empiezan a desempeñar un papel más importante”.

Las hijas y los hermanos menores tienen más probabilidades de ser percibidos como los favoritos en el entorno familiar (Imagen Ilustrativa Infobae)

La profesora de Purdue University remarcó que el favoritismo parental afecta la relación entre hermanos, persistiendo de forma constante incluso al envejecer.

Además, destacó el valor de la comunicación digital como medio para mantener el contacto familiar: “Está bien si tienes tiempo para llamar a tu mamá, pero tal vez no lo tengas, en tal caso, enviar un mensaje de texto es genial”, dijo Suitor.

Y añadió: “Enséñale a tu abuela de 95 años a enviarte mensajes de texto. La hará feliz, podrá leerlos y tú podrás enviarle fotos”, expresó la investigadora. “Los animo a no tener miedo de usar la comunicación digital con sus familiares más mayores a quienes no llaman; es una excelente manera de comunicarse”.

En última instancia, Suitor enfatizó: “Las familias son realmente importantes, y estamos descubriendo que es igual entre generaciones. Esto no es algo exclusivo del siglo XIX o XX; la familia sigue siendo igual de importante hoy en día”, concluyó la experta.