
El sol baña la superficie de los lagos patagónicos, y la postal parece inmutable. Sin embargo, bajo el agua, un hallazgo científico acaba de cambiar la percepción de quienes conocen la región: medusas exóticas de agua dulce fueron detectadas por primera vez en los lagos Escondido y El Trébol, en las cercanías de Bariloche. La noticia, confirmada por investigadoras del INIBIOMA (CONICET–UNCo) y rápidamente captó la atención de la comunidad científica nacional.
El equipo liderado por Sharon Allen Dohle e integrado por Mariana Reissig, Patricia E. García y María del Carmen Diéguez registró la presencia de Craspedacusta sowerbii en una campaña de muestreo llevada a cabo en febrero de 2023 y cuyos estudios fueron publicados en el último número de la revista de la Universidad Nacional del Comahue. La aparición de esta especie originaria del río Yangtsé, en China, es una aparición histórica y se trata de una medusa cnidario depredador que colonizó sistemas acuáticos en distintas partes del mundo. Su llegada a la Patagonia marca el registro más austral de esta especie en Argentina.
Las investigadoras explicaron que la medusa presenta un ciclo de vida complejo, alternando una fase fija, denominada pólipo, y una fase libre, que corresponde a la medusa y aparece durante los meses más cálidos. El tamaño promedio de cada ejemplar ronda los 7 milímetros y su cuerpo transparente dificulta la detección, incluso cuando se encuentra en grandes cantidades. No se conocen depredadores naturales en los ecosistemas acuáticos patagónicos que puedan controlar su expansión.

Cómo se realizó la investigación y qué revela sobre el ecosistema
Las científicas detallaron que la recolección de muestras se realizó en 33 puntos del lago Escondido usando redes de plancton de 50 micrones. También emplearon una botella limnológica para obtener agua a diferentes profundidades y analizar la calidad físico-química y la composición del zooplancton. “En el lago Escondido encontramos, en promedio, 24 medusas por metro cúbico. El tamaño promedio fue de 7,1 milímetros, con ejemplares que llegaron hasta los 12 mm”, explicaron.
El análisis en laboratorio incluyó la medición del diámetro de la campana y la revisión de la cavidad gástrica para determinar la dieta, que se basa principalmente en zooplancton. Este dato resulta relevante porque el zooplancton constituye un eslabón fundamental en las cadenas alimentarias de los lagos de la región.
Alerta científica y rol de la comunidad
La aparición de la medusa plantea interrogantes sobre el equilibrio de los ecosistemas patagónicos. El equipo de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) subrayó la importancia de la detección temprana y el monitoreo constante. “La probabilidad de éxito de una especie que coloniza un nuevo ambiente depende en gran medida de sus capacidades para sobrevivir al ‘viaje’, adaptarse a las nuevas condiciones y reproducirse”, sostiene el estudio.

Las investigadoras hicieron un llamado a la colaboración ciudadana. “En caso de observar ejemplares, se recomienda registrarlos mediante fotografías y enviarlas a @fotolab.gesap, lo que permitirá continuar con el análisis de su presencia en la región”, indicaron. Esta estrategia busca fortalecer la red de monitoreo y ampliar el conocimiento sobre la distribución de la especie.
El reporte de la UNCo remarca que “la detección de Craspedacusta sowerbii en Bariloche no solo constituye un aporte científico significativo, sino también una alerta temprana que invita a reflexionar sobre la fragilidad de los ambientes acuáticos y la necesidad de fortalecer la cooperación entre ciencia y sociedad”. El monitoreo de especies invasoras es una tarea clave en la conservación de la biodiversidad, especialmente en regiones donde los cambios pueden ser sutiles, pero con consecuencias a largo plazo.
La llegada de medusas exóticas a los lagos patagónicos abre un nuevo capítulo en la investigación ambiental de la zona. El equipo de INIBIOMA y CONICET–UNCo continuará con los estudios para evaluar el impacto de la especie.