Expertos en salud advierten sobre los riesgos de consumir semillas de chía en personas con hipertensión, bajo anticoagulantes o con alergias a frutos secos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las semillas de chía se instalaron en la dieta cotidiana de millones de personas y ganaron fama como “superalimento” por sus múltiples beneficios. Sin embargo, detrás de su popularidad creciente, comenzaron a surgir advertencias que invitan a la cautela.

Especialistas en salud señalan que no son inofensivas para todos: personas con hipertensión, pacientes que toman anticoagulantes y quienes presentan alergias a frutos secos deberían prestar especial atención, según reportes recientes.

A pesar de la popularidad de la chía, no todas las personas pueden consumirla de manera segura. Los especialistas advirtieron que este alimento, de origen vegetal, puede interferir con algunos medicamentos y causar reacciones adversas en individuos vulnerables.

De acuerdo con fuentes consultadas por O Globo, los riesgos de la chía afectan principalmente a quienes tienen un diagnóstico médico específico. La inclusión de estas semillas en la dieta puede suponer complicaciones graves en quienes padecen patologías crónicas o presentan antecedentes de alergias, como las mencionadas.

La combinación de semillas de chía con medicamentos antihipertensivos puede provocar una peligrosa disminución de la presión arterial (Freepik)

Interacciones peligrosas con medicamentos para la presión arterial

Las semillas de chía contienen compuestos capaces de reducir la presión sanguínea. Este efecto resulta beneficioso para personas sanas, pero puede desencadenar problemas en quienes toman medicamentos para la hipertensión.

Según especialistas en nutrición, la combinación de chía con fármacos antihipertensivos puede potenciar la acción del medicamento y provocar una caída excesiva de la presión arterial. Esta situación podría poner en peligro la estabilidad física de los pacientes.

La advertencia médica se aplica especialmente a quienes ya reciben tratamiento farmacológico para controlar la presión. El organismo puede experimentar una reducción abrupta de los niveles de presión, lo que genera síntomas como mareos, debilidad o sensación de desmayo. Ante este panorama, los médicos recomiendan consultar a un profesional de la salud antes de incorporar la chía al menú diario.

El mecanismo de la chía sobre las paredes de los vasos sanguíneos explica estos riesgos. Al dilatar los conductos por donde circula la sangre, el alimento disminuye la presión de forma natural. En personas medicadas, este doble efecto puede desestabilizar el control que brindan los fármacos y exponer al paciente a consecuencias peligrosas.

Las propiedades de la chía pueden interferir con tratamientos anticoagulantes y aumentar el riesgo de hemorragias internas o externas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Efectos adversos en usuarios de anticoagulantes

El consumo de chía también genera preocupación entre quienes siguen tratamientos anticoagulantes. Según expertos citados por O Globo, el alimento posee propiedades que alteran la coagulación normal del organismo, por lo que esta interacción incrementa la posibilidad de hemorragias internas o externas, complicando el manejo clínico de pacientes vulnerables.

Al modificar la fluidez de la sangre, la chía puede bloquear la acción de medicamentos diseñados para mantener el equilibrio en personas con riesgos cardiovasculares. Los médicos insisten en que cualquier cambio en la dieta debe contar con la aprobación de un profesional.

La gravedad de las complicaciones depende del estado de salud previo y de la dosis consumida. Los especialistas subrayan la importancia de un seguimiento médico estricto para evitar episodios adversos que pongan en peligro la vida de los afectados.

Quienes sufren alergias a frutos secos pueden presentar reacciones inmunológicas graves tras ingerir chía, advierten especialistas (Freepik)

Reacciones alérgicas en personas sensibles a frutos secos

Quienes presentan alergia a frutos secos enfrentan riesgos adicionales al consumir semillas de chía. De acuerdo con las declaraciones de expertos a O Globo, la planta Salvia hispanica, origen de la chía, comparte características biológicas con especies que provocan reacciones inmunológicas.

El sistema de defensa del cuerpo identifica proteínas presentes en la chía, lo que puede desencadenar síntomas como erupciones cutáneas, hinchazón o dificultad respiratoria.

Estos episodios pueden aparecer poco tiempo después de la ingestión. Las señales de alerta incluyen enrojecimiento de la piel, inflamación en el rostro o extremidades y, en casos graves, obstrucción de las vías aéreas. Los profesionales recomiendan acudir de inmediato al médico ante cualquier signo de intolerancia, ya que la rapidez en la atención resulta fundamental para la recuperación.

Un diagnóstico previo de intolerancia a plantas similares obliga a evitar la chía de forma total. Esta medida preventiva protege la integridad física de quienes ya manifestaron reacciones adversas a alimentos de la misma familia botánica.

Expertos recomiendan consultar a un médico antes de incluir semillas de chía en la dieta, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas o bajo medicación (Freepik)

Consumo responsable y consulta médica

El auge de la chía en la dieta cotidiana exige una revisión cuidadosa de los potenciales riesgos. Los expertos sugieren que las personas con enfermedades crónicas, bajo tratamiento farmacológico o antecedentes de alergias consulten a un profesional antes de incorporar este alimento.

Si bien la chía ofrece beneficios nutricionales para la mayoría de la población, no resulta adecuada para todos. El asesoramiento médico permite identificar posibles interacciones negativas y garantiza un consumo seguro. La tendencia a incluir “superalimentos” en la alimentación debe contemplar las particularidades de cada organismo.

La consulta previa con un especialista y la atención a los síntomas permiten evitar complicaciones graves. Incorporar la chía sin supervisión puede resultar perjudicial para ciertos grupos. El mensaje de los profesionales es claro: la seguridad alimentaria comienza con la información y la prevención.