Durante las fiestas, los cambios en los horarios de sueño pueden dejar huella en la salud más allá del cansancio visible (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sueño irregular durante las fiestas de fin de año no solo afecta el descanso inmediato, sino que también incrementa el riesgo para la salud cerebral y cardíaca, según investigaciones recopiladas por National Geographic.

Las alteraciones en los patrones de sueño en periodos como las Navidades, producto de trasnoches, compromisos sociales y desplazamientos, modifican procesos fisiológicos esenciales, sobre todo cuando la falta de descanso adecuado se convierte en un hábito frecuente.

Pasado el periodo festivo, los especialistas sugieren que la clave para la recuperación es reestablecer lo antes posible un horario regular de sueño. Retomar hábitos consistentes ayuda a restaurar los ritmos circadianos y reduce el impacto acumulado de la privación del sueño. Estudios en Scientific Reports destacan que la regularidad en los ciclos de descanso, incluso después de alteraciones puntuales, favorece la salud general y disminuye los riesgos asociados a la falta de sueño.

Impacto del sueño irregular en periodos festivos

Las horas de sueño se caracterizan por alternancia entre etapas de sueño superficial y fases profundas en la actividad cerebral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Numerosos estudios científicos demostraron que la interrupción del ritmo habitual del sueño, común en las semanas festivas, influye en la cronobiología, el sistema que regula los ciclos de vigilia y sueño. El equipo de la doctora Hannah Scott, del Instituto de Investigación Médica y Sanitaria Flinders, analizó más de 73 millones de noches en más de 100.000 personas.

Entre los hallazgos, destaca la incidencia de factores como la variación de la luz, la temperatura y los cambios en la rutina sobre la calidad y cantidad del sueño, y, en consecuencia, sobre el bienestar general.

Para facilitar la readaptación del reloj biológico, la National Sleep Foundation recomienda fijar horarios estables para acostarse y levantarse en los días posteriores a las fiestas. Volver a una rutina estructurada permite mejorar la calidad del sueño, la concentración y el sistema inmune.

“Los patrones de sueño no son solo una cuestión de hábitos, sino que están profundamente relacionados con el entorno que nos rodea”, explicó la doctora Scott, según National Geographic.

Consecuencias fisiológicas y neurológicas de la alteración del sueño

El desajuste del reloj biológico en celebraciones altera las funciones del organismo y modifica el bienestar general (Freepik)

Durante el descanso nocturno, el cerebro atraviesa fases de sueño ligero y profundo, en las que las neuronas modifican su actividad y las células de la glía realizan la limpieza de toxinas acumuladas durante el día.

Si este proceso se interrumpe reiteradamente, el organismo pierde eficacia en la eliminación de residuos, lo que se vinculó con un mayor riesgo de enfermedades neurológicas. Esta relación fue registrada en investigaciones previas y confirmada por los resultados recogidos por National Geographic.

La Cleveland Clinic recomienda priorizar la exposición a la luz natural y reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir para acelerar la recuperación del ciclo sueño-vigilia, junto con evitar cafeína y alcohol en las horas previas al descanso.

Compensación del sueño en fines de semana y su límite

Intentar recuperar el sueño perdido durante los días libres cuenta con cierto respaldo científico. El doctor Bastien Lechat, coautor junto a la doctora Scott, expuso que las personas retrasan la hora de dormir entre 30 y 40 minutos los fines de semana y duermen cerca de 80 minutos más durante las noches de sábado y domingo.

Interrumpir los ciclos de sueño afecta la limpieza cerebral y puede favorecer la aparición de enfermedades neurológicas (Freepik)

Aunque estas diferencias parezcan mínimas, “estos cambios pueden tener un impacto dramático en nuestros relojes biológicos”, afirmó Lechat a National Geographic. Investigaciones recientes confirman que la compensación ayuda a reducir los riesgos, en especial para la salud cardíaca, aunque no los elimina completamente.

Si bien las siestas breves pueden ser útiles durante la transición, la Mayo Clinic advierte que prolongarlas demasiado puede interferir con la recuperación del ritmo nocturno. El consejo es priorizar el descanso nocturno y mantener horarios regulares, incluso los fines de semana, para proteger la salud cerebral y cardíaca.

Un estudio presentado en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, demostró que quienes lograban “compensar suficientemente la falta de sueño” tenían un 20% menos de probabilidad de padecer enfermedades cardíacas en comparación con quienes no lo hacían.

En ese sentido, los autores del estudio afirmaron que la incidencia de problemas cardíacos era “significativamente más baja” entre quienes recuperaban horas de sueño los fines de semana, según el seguimiento a casi 91.000 personas durante aproximadamente 14 años.

Recuperar horas de sueño los fines de semana reduce riesgos cardíacos, aunque no revierte por completo los efectos negativos de la privación crónica (Freepik)

Recomendaciones expertas para reducir riesgos

Los especialistas citados por National Geographic coinciden en que la regularidad y la estabilidad de los horarios de sueño son factores centrales para proteger la salud cerebral y cardíaca a largo plazo.

Mantener una rutina constante y evitar modificaciones drásticas, incluso en épocas festivas, contribuye a prevenir complicaciones graves.

La vuelta a hábitos de descanso saludable después de las fiestas no solo favorece el sueño, sino que también mejora la energía, el rendimiento cognitivo y el bienestar integral, según investigaciones publicadas en Nature Communications.

Experimentar algunas noches de mal descanso durante las fiestas es habitual. Sin embargo, la verdadera protección para el cerebro y el corazón se logra al priorizar la calidad del sueño la mayor parte del año: así se mantiene la salud durante la vigilia y el descanso nocturno, como destacaron los expertos en National Geographic.