
Durante la temporada de calor, muchas personas experimentan hinchazón abdominal debido a una combinación de hábitos alimentarios, consumo elevado de bebidas carbonatadas y alcohol, junto con factores fisiológicos como la deshidratación, la retención de líquidos y los cambios en el ritmo circadiano.
Este malestar, característico de los meses más cálidos, puede aliviarse con una acción sencilla: caminar después de comer. Investigaciones recientes respaldan la práctica de este hábito, señalando su aporte no solo en la reducción de la hinchazón, sino también en la mejora de la salud digestiva y la prevención de enfermedades crónicas.
¿Por qué caminar tras la cena reduce la hinchazón?
La doctora Ana Cascú, médica clínica especialista en nutrición (MN 105261), explicó a Infobae que este hábito, realizado de forma suave y sostenida durante 15 a 20 minutos, ayuda a reducir la hinchazón porque estimula la motilidad gastrointestinal.
“El movimiento de la caminata favorece el vaciamiento gástrico y el tránsito intestinal, lo que disminuye la sensación de pesadez y distensión abdominal», dijo Cascú.

Además, mejora el retorno venoso y linfático y ayuda a movilizar líquidos que tienden a acumularse en piernas y abdomen al final del día, afirmó. “Desde el punto de vista metabólico, favorece la utilización de la glucosa, lo que reduce la sensación de inflamación”, indicó la experta. El ejercicio suave postprandial se presenta, así, como un aliado para el confort digestivo.
Además, la doctora brindó las siguientes recomendaciones para reducir la hinchazón, especialmente en verano:
- Priorizar alimentos livianos y ricos en agua y minerales. Entre los más recomendados están el pepino y el tomate, que hidratan y favorecen la eliminación de líquidos; frutas: sandía y melón, por su alto contenido de agua; yogur natural, que mejora la digestión; banana y palta, por el aporte de potasio; y proteínas magras como pescado o pollo a la plancha.
- Mantener una buena hidratación
- Reducir el consumo de sal, gaseosas, alcohol y ultraprocesados. Caminar y evitar pasar muchas horas sentados o de pie “es fundamental para evitar la distensión abdominal y los edemas en las piernas”, resaltó la doctora.
Más beneficios de caminar después de cenar

Los científicos han comprobado que es caminar es bueno para todo: mantiene las articulaciones sanas, los problemas gastrointestinales a raya, favorece una buena calidad del sueño y mantiene el cerebro alerta. Entre sus principales aportes se encuentran:
- Favorece la utilización de la glucosa. El profesor Colin Greaves, de la Universidad de Birmingham, explicó en Infobae que una breve caminata ayuda a moderar el aumento de glucosa que ocurre entre quince y treinta minutos después de comer, periodo en el cual los carbohidratos comienzan a circular en el torrente sanguíneo. Estudios han afirmado que los picos de azúcar son un factor importante en el desarrollo de la diabetes tipo 2, ya que estos niveles altos de glucosa pueden dañar las células del páncreas encargadas de producir insulina.
- Ayuda a la prevención del cáncer de intestino. Una investigación de la Universidad de Ratisbona analizó la actividad física de más de 86.000 personas, identificando que quienes caminaban regularmente a las 8 a.m. y a las 6 p.m. presentaban un 10% menos de probabilidades de desarrollar cáncer de intestino. Los autores sugieren que parte de este efecto se encuentra en la capacidad de la actividad física para reducir la inflamación crónica, asociada con el desarrollo de diferentes neoplasias.

- Favorece el control del peso. El doctor James King de la Universidad de Loughborough señaló que caminar estimula células inmunológicas con función antitumoral y mejora la eliminación natural de células dañadas, lo que puede prevenir la aparición de tumores.
- Beneficia la salud cognitiva. En diálogo con Infobae, el doctor Flavio Mercado (MP 78724), jefe de Neurología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó que “en la experimentación en ratas se demostró hace varios años que la actividad física mejora la memoria y a partir de allí numerosos estudios retrospectivos y prospectivos demostraron su utilidad en el humano”.
Señaló que la actividad tiene un doble efecto: “Como tratamiento del deterioro cognitivo propio de la edad y el deterioro cognitivo leve o la demencia, además de preventivo de las demencias en general. Esta acción es potenciada por otras intervenciones como la dieta y la estimulación cognitiva”, completó el experto.

Y añadió: “Para lograr estos efectos la caminata debe ser vigorosa y regular; pero no está definido en forma unánime la duración, la regularidad y la intensidad. Un mínimo efectivo sería 30 minutos al día al menos 3 veces/semana (esta media hora por día puede ser subdividida en 3 tandas de 10 minutos cada una)”.
Finalmente, completó el médico: “Esta recomendación surge a partir de estudios que indican que 1-2 veces por semana de ejercicio vigoroso disminuirían la posibilidad de deterioro cognitivo en un 30 a un 40% y 3 o más veces semana del 40 al 50%. Trabajos más recientes elevan el tiempo a 150 minutos/semana (30 minutos, 5 veces/semana)”.
Un estudio del University College de Londres demostró que 30 minutos de actividad física moderada a vigorosa, como una caminata, y dormir al menos seis horas por la noche podrían contribuir a mejorar el rendimiento cognitivo al día siguiente.
Así, la caminata es una aliada no solo para una digestión saludable, sino para una buena salud en general.