El embarazo provoca cambios físicos y de salud que pueden persistir después del parto (Imagen Ilustrativa Infobae)

El embarazo provoca cambios físicos y de salud que pueden persistir después del parto, al afectar desde el tamaño de los pies hasta el cerebro y proporcionar información relevante sobre riesgos futuros o, en ciertos casos, protección frente a enfermedades.

Así lo señalaron la ginecóloga formada en UCLH Londres, Dra. Shazia Malik y la obstetra graduada con honores de New York Medical College, Dra. Sheryl A. Ross. Ambas dialogaron con la revista de divulgación científica Popular Science, que identificó siete formas en que el embarazo puede modificar el cuerpo de manera permanente.

1. Cambios en el tamaño de pies y manos

El embarazo puede alterar de forma duradera el tamaño de pies y manos. Muchas mujeres experimentan ensanchamiento o alargamiento de los pies debido a la acción de la hormona relaxina, una proteína producida principalmente por los ovarios y la placenta durante el embarazo, que afloja las articulaciones y ligamentos para que el cuerpo se adapte al crecimiento del bebé.

Este efecto, junto con la hinchazón y el aumento de peso—en especial en el tercer trimestre—puede impedir que los zapatos habituales sigan siendo útiles. Para algunas mujeres, el cambio es temporal; para otras, permanente. Además, algunas notan un crecimiento leve en las manos, pero el mecanismo aún no está completamente explicado. Para la Dra. Malik, se trata de “uno de los grandes misterios de la vida”.

El embarazo modifica de forma permanente el tamaño de pies y manos de muchas mujeres debido a la acción hormonal de la relaxina (Imagen Ilustrativa Infobae)

2. Transformaciones en los senos

Los senos atraviesan cambios notables durante el embarazo y la lactancia. Según las especialistas, durante la gestación y la lactancia pueden aumentar hasta dos o tres veces su volumen habitual y continuar en crecimiento mientras se da el pecho. Una vez finalizada la lactancia, los pechos pierden tejido glandular y se modifica la composición de la grasa, lo que puede resultar en menor volumen, densidad y firmeza.

Además de lo visible, existen implicancias en la salud: la lactancia disminuye el riesgo de cáncer de ovario, y que ese riesgo baja aún más con cada hijo adicional. En relación con el cáncer de mama, la situación es más compleja; si bien el embarazo puede elevar levemente la probabilidad de ciertos tipos agresivos, la lactancia ayuda a compensar ese efecto.

Cambios funcionales y estructurales

3. Alteraciones en el sistema musculoesquelético

Los cambios hormonales y el aumento de peso afectan postura y estabilidad. Estas modificaciones y el aumento de peso afectan la postura y el equilibrio, y pueden generar dolores persistentes en la espalda, las caderas, las articulaciones y la región lumbar. La relaxina, la misma hormona asociada al crecimiento de los pies, flexibiliza los ligamentos y disminuye la estabilidad de las articulaciones. Además, el crecimiento del abdomen desplaza el centro de gravedad y modifica la curvatura de la columna, lo que puede limitar el movimiento y aumentar la rigidez.

Las alteraciones musculoesqueléticas por embarazo incluyen dolores persistentes en espalda y articulaciones, así como limitación en el movimiento por variación del centro de gravedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según un análisis difundido en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el 33% de las mujeres reporta dolor lumbopélvico durante el primer año posparto. Además, entre quienes intentan retomar la actividad física, el 30–35% experimenta dolor al correr tres o cuatro meses después del parto, mientras el 77% de las madres señala que el dolor interfiere con sus actividades diarias en los primeros dos meses tras el parto.

4. Diástasis de los músculos abdominales

Durante el embarazo, los rectos abdominales se separan para dar espacio al bebé. En algunas mujeres, esta separación, denominada diástasis recti, no se revierte por completo después del parto y puede causar dolor abdominal y lumbar persistente. Ante este cuadro, la Dra. Malik recomienda consultar a un fisioterapeuta y realizar ejercicios específicos, como Pilates, para fortalecer la musculatura abdominal y minimizar las molestias a largo plazo.

5. Debilitamiento del suelo pélvico

El embarazo y el parto pueden debilitar considerablemente los músculos del suelo pélvico, encargados de sostener el útero, la vejiga y el intestino. Incluso un solo parto vaginal puede provocar que estos órganos desciendan y generen un abultamiento en la vagina, conocido como prolapso. Las consecuencias varían: desde sensación de presión pélvica hasta escapes de orina al toser, estornudar o reír, además de dificultades para evacuar. La Dra. Ross destaca que los ejercicios de Kegel y la fisioterapia pueden ayudar a controlar estos síntomas, aunque en algunos casos los cambios son permanentes y requieren manejo continuo.

El debilitamiento del suelo pélvico tras el embarazo y parto genera trastornos como prolapso, incontinencia urinaria y dificultades para evacuar, con posibles efectos a largo plazo (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con el análisis publicado en la biblioteca, más del 50% de las mujeres experimenta al menos un trastorno del suelo pélvico en los primeros meses tras el parto, lo que incluye incontinencia urinaria, prolapso o estreñimiento. La incontinencia urinaria limita la actividad física entre el 12,7% y el 26,5% entre los 3 y los 12 meses posparto, mientras que la fuerza de los músculos del suelo pélvico puede estar reducida hasta un año después del nacimiento.

Cambios sistémicos y de salud a largo plazo

6. Revelación de riesgos futuros para la salud

El embarazo funciona como una verdadera “prueba de estrés” para el organismo. Complicaciones como hipertensión, parto prematuro, diabetes gestacional o el nacimiento de un bebé de bajo peso pueden ser señales tempranas de predisposición a enfermedades cardiovasculares, que constituyen la principal causa de muerte en mujeres. Detectar estas señales durante la gestación permite tomar medidas preventivas con décadas de anticipación, como controlar la presión arterial, mantener la actividad física y cuidar el peso corporal.

Otro estudio publicado en la NLM demostró que las mujeres que presentaron complicaciones durante el embarazo tienen un riesgo 2,5 veces mayor de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular en los años posteriores al parto, en comparación con quienes tuvieron embarazos sin complicaciones.

Complicaciones en el embarazo como hipertensión o diabetes gestacional aumentan hasta 2,5 veces el riesgo de enfermedades cardiovasculares en años futuros (Imagen Ilustrativa Infobae)

7. Microquimerismo fetal

El embarazo deja una huella biológica duradera a través del fenómeno del microquimerismo fetal. Se trata de un proceso biológico por el cual un pequeño número de fragmentos de ADN del bebé pueden atravesar la placenta y permanecer en órganos maternos como los riñones, el hígado, los pulmones, el corazón e incluso el cerebro durante décadas.

Estas células podrían contribuir a la reparación de tejidos, ofrecer protección frente a ciertos cánceres e influir en el sistema inmunológico, aunque los mecanismos aún se investigan. “En cierto sentido, cuando te conviertes en madre, llevas a tu hijo contigo durante años”, afirmó la Dra. Malik.

El embarazo, así, implica transformaciones profundas y duraderas, muchas de las cuales la ciencia aún estudia para comprender plenamente su alcance.