La ausencia de síntomas y la herencia genética dificultan el diagnóstico de una enfermedad silenciosa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuidar el corazón es esencial para proteger la salud cardíaca y evitar complicaciones graves. Aunque existen opciones de medicina preventiva, muchas personas no se realizan chequeos cardíacos de rutina, lo que aumenta el riesgo cardiovascular y favorece que ciertas enfermedades pasen inadvertidas.

Un importante porcentaje de enfermedades se mantiene sin diagnosticar, representando un peligro silencioso para quienes no presentan síntomas evidentes. Según la Heart Failure Society of America, hasta el 85% de los afectados por determinados trastornos desconocen su condición, lo que puede derivar en consecuencias fatales a futuro.

Dentro de estos riesgos ocultos se encuentra una enfermedad hereditaria común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Esta patología, reconocida por su capacidad de causar muerte súbita incluso en jóvenes sanos, constituye un desafío relevante para la prevención médica.

Se trata de la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad en la que el músculo del corazón se vuelve más grueso y rígido de lo normal, y pese a la gravedad, muchas personas no sienten ningún síntoma durante años.

La enfermedad cardíaca hereditaria más común

La miocardiopatía hipertrófica es la cardiopatía hereditaria más común y afecta a 1 de cada 500 personas a nivel mundial (Imagen Ilustrativa Infobae)

La miocardiopatía hipertrófica es considerada la cardiopatía hereditaria más frecuente a nivel mundial. Según la Heart Failure Society of America, afecta a 1 de cada 500 personas y permanece desapercibida en la mayoría de los casos, pues los síntomas suelen ser inexistentes en las etapas iniciales.

Esta patología se caracteriza por el engrosamiento y la rigidez del músculo cardíaco, lo que obstruye el flujo de sangre y puede desencadenar insuficiencia cardíaca, arritmias y, en ocasiones, muerte súbita. Quienes tienen un progenitor afectado presentan un 50% de probabilidades de desarrollar la enfermedad, aunque la causa genética precisa no siempre se identifica, explican los expertos.

De acuerdo con el Dr. Theodore Abraham, ecocardiografista de UCSF Health, en la mitad de los pacientes con formas graves no se ha hallado el gen responsable. El especialista señala que “la presencia del gen no significa necesariamente que se padece la enfermedad”.

La ausencia de síntomas en personas jóvenes incrementa el riesgo de muerte súbita, ya que la afección puede emerger inesperadamente. Las complicaciones abarcan insuficiencia cardíaca, arritmias y paros cardíacos. Entre los posibles síntomas figuran la fatiga, dificultad para respirar, dolor en el pecho, desmayos e hinchazón en pies o tobillos, aunque la mayoría de quienes la padecen no manifiestan molestias en los primeros años.

Algunos síntomas pueden ser la fatiga, la ausencia de aire o dolores en el pecho (Imagen Ilustrativa Infobae)

El diagnóstico de la miocardiopatía hipertrófica supone un desafío, dado que las ecografías cardíacas estándar no siempre detectan la anomalía en personas asintomáticas. El Dr. Abraham advierte que muchos pacientes reciben exámenes normales y solo son identificados cuando su situación clínica se ha agravado con el paso de los años.

Nuevos avances en el diagnóstico

Con el fin de mejorar la detección precoz de la miocardiopatía hipertrófica, equipos científicos de Harvard y Oxford han impulsado el desarrollo de un análisis de sangre específico. El estudio, dirigido por la profesora Carolyn Ho, se centra en la medición del péptido natriurético tipo B N-terminal (NT-Pro-BNP), un biomarcador que alerta sobre la sobrecarga de trabajo en el corazón.

La profesora Ho explicó: “La prueba podría ayudar a orientar las terapias adecuadas a los pacientes adecuados en el momento adecuado”. Este avance facilita el seguimiento individualizado de quienes presentan mayor riesgo, permitiendo optimizar las acciones médicas preventivas.

Los resultados demuestran una correlación entre niveles elevados de NT-Pro-BNP, disminución del flujo sanguíneo y mayor presencia de tejido cicatricial, factores que agravan el pronóstico y aumentan la posibilidad de arritmias graves. El profesor Bryan Williams, director científico de la Fundación Británica del Corazón, destacó que este método permitirá anticipar complicaciones y personalizar el tratamiento para millones de pacientes en todo el mundo.

Un análisis de sangre permite detectar a tiempo el riesgo de miocardiopatía hipertrófica en pacientes jóvenes sin síntomas aparentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El impacto de un diagnóstico temprano se refleja en historias como la de Lara Johnson, paciente de 34 años, quien, tras experimentar síntomas leves y recibir su diagnóstico, descubrió que otros miembros de su familia también portaban la enfermedad. Johnson relató la incertidumbre respecto a la progresión de la afección y consideró que disponer de información clara les permitiría prepararse mejor y tomar medidas preventivas.

De acuerdo con las recomendaciones de la Heart Failure Society of America y expertos como el Dr. Abraham, el control regular con el cardiólogo y la realización de actividad física ligera o moderada son medidas clave para quienes poseen factores de riesgo. Aunque no existen fármacos curativos, estos hábitos contribuyen a mejorar la calidad y la esperanza de vida.

La disponibilidad de análisis de sangre como herramienta predictiva ofrece una perspectiva alentadora. Detectar el riesgo con anticipación aportaría a pacientes y familias mayor tranquilidad y recursos efectivos para gestionar de forma proactiva la salud cardíaca.