
Adoptar simples cambios diarios puede marcar una diferencia importante en la salud física y mental, según análisis y la opinión de especialistas consultados por The Washington Post. Un listado de 5 hábitos saludables y sencillos, ofrece una vía práctica para quienes buscan un año con más bienestar cotidiano sin transformaciones drásticas ni gastos elevados.
Desde una mejor higiene personal hasta el desarrollo de rutinas de descanso, los expertos describieron estas recomendaciones concretas, respaldadas por abordajes científicos.
1. Cuidar la salud bucal
La higiene oral influye tanto en la salud física como en la mental. De acuerdo con Margherita Fontana, profesora de la Universidad de Michigan, cepillarse los dientes antes y después del desayuno es clave para reducir la acumulación de placa bacteriana y prevenir caries o enfermedades de las encías.
El cepillado matutino remueve bacterias acumuladas durante el sueño, mientras que el posterior ayuda a eliminar restos de alimentos que permanecen entre los dientes o en la línea de las encías. Dos de cada tres expertos consultados por The Washington Post recomendaron este doble cepillado diario. El tercero propone limpiar los dientes antes del desayuno y nuevamente a media jornada.

2. Limpiar los oídos correctamente
Las redes sociales difunden productos y métodos para la limpieza auditiva que pueden resultar inadecuados e incluso lesivos, según los especialistas citados. Ana H. Kim, profesora de otorrinolaringología en la Universidad de Columbia, aconsejó evitar insertar objetos en el conducto auditivo al higienizar los oídos.
“El cerumen suele eliminarse solo, aunque si permanece adherido puede soltarse suavemente después de la ducha, cuando está húmedo, utilizando una toalla o un bastoncillo solo en la entrada y nunca más allá”, explicó Kim. Este método ayuda a prevenir daños y favorece una mejor salud auditiva.

3. Aplicar el desodorante y antitranspirante en el momento adecuado
Distinguir entre desodorante y antitranspirante permite optimizar su efectividad. El desodorante sirve para neutralizar el olor y puede usarse varias veces al día, tras la ducha, antes de hacer ejercicio o cada mañana. En cambio, el antitranspirante bloquea temporalmente las glándulas sudoríparas y reduce el sudor y el mal olor resultante.
Adam Friedman, jefe de dermatología en la Universidad George Washington, señaló que aplicarlo al anochecer es lo más eficaz, dado que por la noche disminuye la producción de sudor. “Durante la noche la temperatura corporal baja y la transpiración desciende, lo que facilita que los ingredientes activos sellen los conductos sudoríparos”, indicó. Es así que el efecto dura durante el día siguiente.

4. Tender la cama cada día
Tender la cama diariamente no solo mejora la imagen del dormitorio, sino que también trae beneficios psicológicos y favorece el descanso nocturno. Un estudio del National Sleep Foundation relacionó un entorno ordenado con mejores decisiones, sensación de control y mejor calidad de sueño.
Persisten debates en internet sobre si hacer la cama propicia la presencia de ácaros. Farah Khan, portavoz del American College of Allergy, Asthma and Immunology, advirtió que estos microorganismos prefieren ambientes húmedos y cálidos, aunque no existe consenso científico sobre si tender la cama los favorece. El uso de fundas protectoras para colchones y almohadas, además de una limpieza frecuente, ayuda a limitar su proliferación.

5. Usar medias al dormir para mejorar el descanso
Dormir con medias puede facilitar la conciliación del sueño y mantener el descanso reparador. Indira Gurubhagavatula, portavoz de la American Academy of Sleep Medicine, explicó que al abrigar los pies con determinados climas, los vasos sanguíneos se dilatan, facilitando la liberación de calor corporal y una reducción de la temperatura central.
Este descenso actúa como una señal interna de que llega el momento de dormir. De esta manera, una medida tan sencilla como usar esta prenda puede incidir positivamente en la calidad del sueño, según los expertos.

Alternativas y consejos para un año más saludable
Otros hábitos pueden potenciar el bienestar cotidiano. La utilización de ventiladores proporciona una atmósfera fresca y un ruido blanco que puede facilitar el sueño, aunque su eficacia depende de factores personales y ambientales.
Conservar colchones y almohadas limpios y evitar la humedad en el dormitorio disminuye la presencia de ácaros y mejora el entorno para dormir. Incorporar una rutina ordenada y aplicar estas recomendaciones de forma constante puede marcar la diferencia y traducirse en un año más sano y equilibrado.