
El operativo conjunto de la Policía Federal de Brasil y otras fuerzas de seguridad frustró el viernes el intento de una banda de criminales de introducir 400 kilos de cocaína en un avión con destino a Europa en el Aeropuerto Internacional de São Paulo. La intervención obligó a suspender vuelos y provocó una persecución en los alrededores del aeropuerto.
Las autoridades incautaron la droga en cinco maletas encontradas dentro de un avión y en cuatro cajas abandonadas por los sospechosos durante la huida. Los delincuentes, distribuidos en cuatro vehículos, lograron abrir un agujero en la valla perimetral para acceder a la zona restringida, pero la rápida reacción de los agentes federales los obligó a abandonar la operación y escapar hacia una zona boscosa próxima al río Baquirivu.
El incidente comenzó alrededor de las 14:30 cuando los equipos de la Policía Federal detectaron movimientos sospechosos cerca de la pista. Los agentes se aproximaron y, según la propia fuerza, “los sospechosos abrieron fuego contra el personal de seguridad”, aunque no hubo heridos en el intercambio de disparos.
Durante la persecución, los criminales ingresaron a una obra en construcción y se internaron en la vegetación, dejando atrás no solo la droga, sino también varios teléfonos celulares. Todo el material fue decomisado y trasladado a la comisaría para su análisis, en un intento de identificar tanto a los autores intelectuales como a los ejecutores del plan.
La operación generó un fuerte despliegue policial. Imágenes aéreas transmitidas por Globocop mostraron a decenas de agentes inspeccionando la zona boscosa y los márgenes del río. El delegado Tom Blumer, de Garra, señaló a Globonews que “la policía aún desconoce la logística utilizada para transportar la droga dentro del aeropuerto”, aunque remarcó que la acción fue realizada “a plena luz del día”.

El suceso interrumpió la rutina del aeropuerto: seis vuelos fueron cancelados y otros 35 resultaron afectados, lo que llevó a una paralización de aterrizajes y despegues por hasta dos horas durante la noche. Este hecho evidencia la capacidad de los grupos criminales para vulnerar la seguridad en uno de los principales aeropuertos de la región.
El intento de contrabando no siguió el patrón habitual, ya que “las bandas suelen reclutar empleados subcontratados para introducir narcóticos de forma clandestina en el equipaje, preferiblemente durante la madrugada”, explicó la Policía Federal. En esta ocasión, el grupo eligió una acción directa y violenta en pleno horario diurno, un método poco común y de alto riesgo.
Las investigaciones se centran ahora en reconstruir cómo los criminales lograron trasladar la droga hasta la pista y quiénes participaron en la operación. El Servicio Federal de Ingresos de Brasil ya había advertido sobre la vulnerabilidad del perímetro exterior, después de haber “mapeado las actividades de bandas en al menos seis ocasiones recientes en la región”.
La concesionaria de gestión del Aeropuerto Internacional de Sao Paulo/Guarulhos, GRU Airport, confirmó la intervención policial pero no entregó más detalles sobre el incidente. Las autoridades consideran que la zona boscosa y la periferia del aeropuerto se transformaron en rutas recurrentes para el tráfico de drogas, lejos de los controles habituales en los torniquetes y cintas transportadoras de equipaje.

En junio del año pasado, la Policía Federal detectó el uso de drones para vigilar a las fuerzas de seguridad y facilitar la introducción de cocaína en la zona restringida. En esa ocasión, los criminales intentaron ingresar 150 kg distribuidos en tres paquetes, lo que también derivó en la interrupción de operaciones aéreas.
El aeropuerto de Guarulhos ya había sido escenario de episodios graves de violencia y crimen organizado. En noviembre de 2024, un ataque a plena luz del día terminó con la muerte del empresario Antônio Vinícius Lopes Gritzbach, quien se había comprometido a denunciar esquemas de lavado de dinero vinculados al PCC y la participación de policías corruptos.
En esa ocasión, “delincuentes encapuchados salieron de un coche negro y abrieron fuego en la entrada de la Terminal 2”, relatan los reportes policiales. Gritzbach murió en el acto y su conductor, Celso de Novais, también perdió la vida producto de los disparos.
(Con información de EFE)













