
El Salvador enfrenta la fase más intensa del fenómeno El Niño con un despliegue de acciones orientadas a mitigar sus posibles impactos en la seguridad alimentaria y la producción agrícola nacional. Así lo informó el viceministro de Agricultura, Óscar Domínguez, asegurando que se han intensificado las medidas de prevención y respuesta, priorizando la producción de granos básicos mediante sistemas de riego y la distribución de insumos en las zonas más vulnerables.
“El fenómeno El Niño se encuentra en su fase más fuerte y podría generar mayores afectaciones”, declaró Domínguez. El funcionario explicó que el Gobierno salvadoreño, a través del Programa de Aumento a la Producción, utiliza mecanismos de riego aéreo para granos fundamentales en la dieta del país. Esta estrategia busca asegurar el abastecimiento interno, incluso ante condiciones climáticas adversas.
De acuerdo con una publicación en redes sociales, Domínguez destacó la importancia de actuar de manera anticipada frente a las amenazas climáticas. “Seguimos actuando con anticipación: aseguramos los granos básicos que consume el país mediante la producción de maíz y frijol con riego”, sostuvo el viceministro, quien además resaltó que el programa ha permitido la recuperación y entrega de insumos en áreas afectadas por las recientes ráfagas de viento, así como en nuevas zonas productoras incorporadas a la iniciativa gubernamental.

Estrategias para fortalecer la resiliencia agrícola
El fenómeno El Niño históricamente ha provocado sequías, pérdidas de cultivos y reducción en los volúmenes de cosecha en diversas regiones de Centroamérica. En este contexto, la administración ha articulado esfuerzos con entidades nacionales e internacionales para reforzar la resiliencia del sector agrícola.
La asistencia alimentaria para familias vulnerables del Corredor Seco, una de las regiones más sensibles a la variabilidad climática, se implementa en coordinación con el Despacho de la Comisión Presidencial, así como con organismos internacionales como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés).
“Además, hemos recuperado y entregado insumos en zonas afectadas por las recientes ráfagas de vientos y en nuevas áreas productoras que se siguen incorporando al Programa Aumento a la Producción”, precisó Domínguez, quien enfatizó que estas acciones buscan mantener estable la oferta de alimentos básicos y apoyar la economía rural.

En el plano productivo, el Programa de Aumento a la Producción ha favorecido la diversificación de cultivos y la incorporación de nuevas áreas bajo sistemas de riego, lo que permite una mayor estabilidad en la producción de alimentos esenciales. El apoyo con insumos, semillas mejoradas y tecnología agrícola se orienta a fortalecer la capacidad de respuesta de los productores ante condiciones climáticas extremas.
El Gobierno salvadoreño mantiene activa su estrategia de prevención y respuesta, con el objetivo de reducir el impacto de El Niño en la seguridad alimentaria y garantizar el bienestar de las comunidades rurales más expuestas a la crisis climática.
Tras los recientes episodios de fuertes vientos y lluvias que impactaron zonas productoras como Citalá, Zapotitán, San Sebastián y otros territorios incluidos en el Programa de Aumento a la Producción, autoridades han comenzado la entrega de insumos a los agricultores afectados. El pasado 28 de julio, Domínguez confirmó que la distribución abarca semillas y mallas de 50 mesh, recursos que buscan facilitar la reactivación de los ciclos de siembra y compensar las pérdidas derivadas del temporal.













