
Panamá reforzó el monitoreo científico de ballenas en una de sus principales zonas de avistamiento, con la recuperación e instalación de hidrófonos en el Refugio de Vida Silvestre Isla Iguana, en Pedasí, provincia de Los Santos.
La medida busca generar datos sobre los sonidos submarinos, la presencia de cetáceos y el impacto del ruido producido por embarcaciones durante la temporada migratoria, que se extiende de junio a octubre.
El programa Pacífico Sostenible tiene como objetivo fortalecer la conservación de cetáceos mediante la generación de información científica y la reducción de amenazas en el ecosistema marino, integrando herramientas tecnológicas como los hidrófonos para analizar el comportamiento de las especies y mejorar la toma de decisiones en la gestión ambiental.
Esta iniciativa también busca promover un turismo responsable y sostenible, especialmente en zonas como Pedasí, donde la actividad de avistamiento tiene impacto directo en la economía local y en la conservación de la biodiversidad.
En ese contexto, el Ministerio de Ambiente, junto con la organización especializadas, Panacetacea, ha impulsado acciones de monitoreo en Isla Iguana, considerada una de las áreas más importantes del país para el avistamiento de ballenas jorobadas.

Técnicos lograron recuperar un hidrófono que estuvo seis meses en operación, el cual recopiló datos sobre el paisaje sonoro submarino, y colocaron un nuevo equipo que permitirá continuar el registro durante la próxima temporada migratoria, ampliando la base de información disponible.
El uso de hidrófonos permite captar sonidos emitidos por ballenas y otras especies marinas, incluyendo vocalizaciones, clics y patrones acústicos que son claves para identificar su presencia y comportamiento en determinadas zonas.
Además, estos dispositivos permiten detectar ruidos de origen humano, como motores de embarcaciones, lo que facilita evaluar el impacto del ruido antropogénico en la comunicación y desplazamiento de los cetáceos.
Las aguas de Pedasí y el entorno de Isla Iguana son preferidas por las ballenas jorobadas debido a condiciones oceanográficas específicas, como temperaturas cálidas, baja profundidad y relativa protección frente a corrientes marinas intensas.
Estas características convierten la zona en un espacio ideal para el apareamiento y el nacimiento de crías, lo que explica la alta recurrencia de estos animales durante su migración anual hacia el Pacífico panameño.

El avistamiento de ballenas en Panamá inicia generalmente en junio y se extiende hasta octubre, periodo en el que llegan principalmente ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) desde el hemisferio sur.
Durante esta temporada también se pueden observar otras especies como la ballena de Bryde, delfines nariz de botella y delfines manchados, lo que posiciona al país como un punto relevante dentro de las rutas migratorias de mamíferos marinos en la región.
Los datos recolectados permitirán analizar la estacionalidad de las especies, sus rutas migratorias y el uso del hábitat, así como establecer una línea base del ruido ambiental en el área.
Esta información es clave para diseñar políticas de conservación más efectivas, ya que el aumento del tráfico marítimo y las actividades humanas representan una presión creciente sobre los ecosistemas marinos y la supervivencia de las especies.
Especialistas han advertido que el ruido submarino puede alterar la comunicación de las ballenas, afectar su reproducción y modificar sus patrones de migración, lo que hace necesario implementar medidas de mitigación basadas en evidencia científica.

En ese sentido, el monitoreo acústico se consolida como una herramienta estratégica para anticipar riesgos y mejorar la protección de los cetáceos en aguas panameñas.
Además del componente científico, la iniciativa contempla fortalecer las capacidades de operadores turísticos para promover prácticas sostenibles de observación de ballenas, así como documentar la participación de las mujeres en esta actividad económica, en línea con un enfoque de desarrollo inclusivo.
Estas acciones buscan equilibrar la actividad turística con la conservación del ecosistema marino, evitando impactos negativos sobre las especies.
El proyecto Pacífico Sostenible se ejecuta con el apoyo de aliados estratégicos como Fundación MarViva, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo Mundial para la Naturaleza y financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, consolidando un esfuerzo regional que apuesta por la ciencia y la cooperación internacional para proteger la biodiversidad marina en Panamá.













