
La inflación esperada para 2026 oscilará entre el 28% y el 29%, según la visión de Nicolás Dujovne, ex ministro de Economía argentino, quien realizó un extenso análisis del escenario económico nacional e internacional durante una entrevista en LN+ con el periodista Carlos Pagni. En ese contexto, el exfuncionario explicó que “si linealmente vamos convergiendo a un uno y medio de inflación a fin de año, vamos a terminar cerca de veintiocho, veintinueve, y yo creo que puede ocurrir”.
Durante el diálogo, Dujovne describió el contexto internacional en el que se inserta la Argentina y detalló cómo los países emergentes enfrentan el nuevo escenario global. “En mi opinión, estábamos atravesando el mejor momento para los países emergentes desde que terminó el superciclo de los commodities entre 2012 y 2013. Países como Argentina, Brasil, México, Indonesia y Turquía enfrentaban un mundo donde Estados Unidos crecía fuerte producto de la revolución de la inteligencia artificial, con una inflación que estaba bajando”, sostuvo el exministro.
El exfuncionario también abordó la situación de los mercados internacionales y la volatilidad provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Relató que “una semana antes del conflicto, transmití que estábamos en un gran momento para los mercados emergentes”, pero advirtió sobre los riesgos en caso de que el precio de la energía se mantenga elevado. Dujovne definió dos escenarios posibles, advirtiendo que si el conflicto en Medio Oriente se extiende y el precio del barril llega a ciento cincuenta dólares o más, “lo que vamos a ver es una desaceleración global del crecimiento, no una crisis, porque el canal financiero no está agarrando ignición, no estamos viendo cracks financieros en las distintas economías del mundo”.
Respecto al impacto de la coyuntura internacional sobre la economía argentina, Dujovne señaló que el país se encuentra en una situación relativamente favorable. “Argentina se ha convertido en un país exportador neto de energía. Este año probablemente exporte unos doce mil millones de dólares netos a este precio. Si la cosa se complica, va a ser más aún”, afirmó. Además, remarcó que las variables locales se mantuvieron en calma pese a la volatilidad global: “A diferencia de otros momentos en donde cuando venía el shock externo, Argentina se movía más que los demás”, explicó.
El exministro atribuyó esta estabilidad a dos factores: el perfil exportador de energía y la baja exposición a vencimientos de deuda de corto plazo. “Trata de prescindir del mercado internacional. Hemos estado relativamente protegidos de la volatilidad de este último mes”, aseguró.
En cuanto a la inflación, Dujovne analizó las dificultades para bajar los índices a niveles menores. Consultado sobre por qué resulta tan complejo reducir la inflación por debajo del 2% mensual, el economista explicó que “son procesos no lineales, donde hay avances, retrocesos, pero donde si el rumbo de prudencia fiscal y monetaria se mantiene, en el mediano plazo la inflación baja”. Comparó la situación argentina con la de otros países de la región: “A Chile le llevó muchísimos años, porque fue cambiando de esquema. Puso bandas, puso crawling peg, flotó, volvió. Lo que tuvo siempre fue prudencia fiscal, apertura económica. Uruguay tuvo una desinflación, que si hacemos el gráfico desde la crisis de la deuda de 2002, cómo fue bajando la inflación con cómo está bajando hoy en la Argentina, las líneas van a ser muy parecidas”.

El exministro detalló los factores que explican el comportamiento reciente de los precios en la Argentina. “Entre mayo y diciembre, el tipo de cambio se fue de mil cien a mil quinientos, en buena medida por la incertidumbre política. Por supuesto también por algunas falencias de la política monetaria y cambiaria”, explicó. Añadió que “desde mil quinientos a hoy, el tipo de cambio bajó a mil trescientos cincuenta, está en el camino inverso. En el último año, la carne subió cincuenta y cinco por ciento. Y en los últimos tres meses, además, tuvimos un fuerte aumento en precios relativos de electricidad, gas, agua y en el último mes, de combustibles”.
Dujovne consideró que estos factores impactaron en el ritmo de la desinflación, pero anticipó que la tendencia podría moderarse en los próximos meses. Señaló que “el precio de la carne este mes está bajando, van a ser mucho más moderados. Así como hubo traspaso a precio de la depreciación el año pasado, que estuvo pesando durante mucho tiempo, ahora empezamos a ver seguramente el traspaso a precio de la apreciación del tipo de cambio, la desinflación”.
Durante la entrevista, también abordó la visión monetaria del proceso inflacionario, haciendo referencia a los postulados de Javier Milei. “En el año 2024, Argentina incrementó su base monetaria doscientos nueve por ciento en el año y en el año 2025, cuarenta y cuatro por ciento. Si quisiéramos una explicación puramente monetaria de la inflación, también la tenemos”, sostuvo. Apuntó que la política monetaria “no ha sido tan contractiva” y que el Banco Central financió al fisco directamente en 2025: “El 25 de abril le transfirió dos trillones y medio de pesos”.
Sobre la política fiscal, Dujovne advirtió que las tensiones con los gobernadores y en áreas sensibles como el PAMI pueden impactar en las prestaciones sociales. “No hay una respuesta técnica, es una respuesta política”, indicó, al ser consultado por el tiempo que puede sostenerse una política fiscal restrictiva sin afectar servicios esenciales.
Consultado por el desempeño de la economía argentina, Dujovne destacó que “Argentina creció cuatro coma tres, cuatro coma cuatro en el 2025 y este año probablemente crezca tres por ciento. Los países no están creciendo más rápido que eso”. Además, se refirió a la dinámica de los salarios reales: “El pico de los salarios en la Argentina fue en 2017, de los salarios reales, cuando se nos frenó la entrada de capitales en 2018. Se acomodaron a un nivel más bajo, del cual no nos sacó ni el populismo de Alberto Fernández, ni Guzmán, ni Massa, ni la ortodoxia de Kicillof. Quedamos ahí”.
El exministro aseguró que para lograr un crecimiento más acelerado del salario real, la economía necesita varios años de incremento en la inversión y mejoras en la productividad. “Hoy no hay de repente un programa heterodoxo, varita mágica que nos ponga a crecer al 5%. Eso es una fantasía. Estamos creciendo a lo que estamos creciendo. No está mal”, afirmó.
Dujovne valoró los datos del comercio exterior, señalando que “las exportaciones en marzo están creciendo marzo contra marzo al 30%, en valor, en cantidades veintipico por ciento, con las exportaciones de manufacturas industriales al 25%. Son números muy buenos y probablemente este año la cuenta corriente del balance de pagos termine cerca de equilibrio o hasta con un pequeño superávit”.
El economista también abordó la heterogeneidad sectorial del crecimiento económico. Destacó que “el agro y el comercio crearon empleo, y la construcción y la industria destruyeron empleo. Las zonas más vinculadas a los recursos naturales crearon más empleo que los conurbanos, los grandes conurbanos, a excepción del Gran Rosario”. Añadió que “la fantasía de que todo se arbitra inmediatamente y que el empleo que destruye un sector va a parar al otro rápidamente no ocurre” y recordó que “son transiciones que son dolorosas socialmente”.
Según Dujovne, el nivel de apertura económica actual es el más alto desde los años 90. “Hoy la Argentina, si lo medimos a precios constantes, está con el nivel de apertura más alto de su historia”, afirmó. Atribuyó parte de las dificultades de algunos sectores para competir más a la apertura y a los impuestos distorsivos que al tipo de cambio. “La aspereza que estamos viviendo tiene mucho más que ver con la apertura. Una apertura que también, a diferencia de los 90, nos encuentra con siete puntos porcentuales de impuestos heterodoxos que complican la producción en la Argentina”, declaró.
En relación a la política industrial, Dujovne sostuvo que “la mejor política industrial es bajar el costo del capital, o sea, tener el fisco en orden y que las empresas en la Argentina puedan acceder a financiamiento barato sin expropiar a nadie”. Consideró necesario avanzar en una reforma laboral y en la eliminación de impuestos distorsivos: “Volver a algunos de los aspectos de la reforma tributaria del 17, que por ejemplo, iba eliminando ingresos brutos, sería algo muy bueno. Bajar la alícuota del impuesto de las ganancias corporativas, que en la Argentina es muy alta”.














