
Tras más de 45 años de historia en Mar del Plata, la empresa textil Textilana S.A, conocida por su marca de sweaters Mauro Sergio, confirmó que pidió la apertura de su concurso preventivo a fin de evitar la quiebra.
La firma comunicó que inició un proceso de reordenamiento estratégico para fortalecer su producción nacional. “En el marco de la transformación que atraviesa la economía argentina y ante la contracción generalizada del consumo, informa que ha solicitado la apertura de un proceso de reordenamiento“, explicó la empresa.
“Esta medida, tomada con la máxima responsabilidad institucional, busca garantizar la plena operatividad de nuestra estructura industrial y proteger el valor de nuestra marca. Con esta finalidad, se busca asegurar el pleno abastecimiento de mercadería a todos nuestros clientes”, afirmó.

Sostuvieron que el contexto macroeconómico actual exige decisiones “firmes” para asegurar la sostenibilidad a largo plazo y el cumplimiento de sus compromisos empresariales.
“Reafirmamos nuestra confianza en el país y nuestra vocación desde hace más de 45 años produciendo calidad argentina, adaptando nuestros procesos a las nuevas exigencias de eficiencia que el mercado global y nacional demandan hoy”, concluyó el comunicado de Textilana S.A..
Vale mencionar que el concurso preventivo es un proceso judicial que posibilita a las empresas negociar nuevas condiciones de pago con sus acreedores y mantener sus actividades, bajo control de la justicia, para evitar la declaración de quiebra.
En noviembre, la empresa había resuelto suspender a 175 operarios hasta el 30 de marzo, lapso en el que pagó el 78% de sus salarios. El 1 de abril, los trabajadores retomaron sus puestos.
Mauro Galván, miembro de la Comisión Interna de Textilana, había dicho al portal 0223 que la situación “es muy complicada” y que desde noviembre apenas 60 trabajadores se encontraban realizando sus tareas.
“La gente ya no está gastando absolutamente nada. Y a eso hay que sumarle las importaciones. Los gerentes no saben bien lo que va a suceder porque se están cerrando las ventanas de crédito. Esto no solo afecta a las cerca de 300 personas que trabajan ahí, sino a 300 familias”, señaló.

Ya el invierno pasado había sido duro para Mauro Sergio, con bajas en la producción y el despido de 50 trabajadores. Y no parece haber perspectivas de mejora esta temporada, ante la caída del poder de compra y las importaciones chinas. En ese entonces, la fábrica acumuló un exceso de stock al mismo tiempo que las ventas registraron una caída de entre el 15% y el 20%.
Cabe recordar que Textilana comenzó sus actividades en Mar del Plata durante la década de 1970, originalmente bajo la denominación Todisco. Posteriormente, la compañía evolucionó hasta consolidarse como una pyme que integra todas las etapas del proceso productivo de ropa de punto, desde la generación del hilado hasta la elaboración final de sweaters y otras prendas. En 1980, adoptó el nombre Textilana y sumó procesos industriales propios a su estructura.
La empresa produce colecciones para público masculino, femenino e infantil, que comprenden sweaters, cárdigans, sacos, camperas, remeras y distintos accesorios tejidos.
La comercialización se realiza mediante canales propios, incluyendo ventas al por mayor, al por menor y una tienda online radicada en Mar del Plata, con alcance en todo el territorio nacional.

La crisis del sector textil no se limita a Mauro Sergio. La actividad de esta industria registró su mayor caída desde que se inició la serie estadística en 2016, con solo el 24% de su capacidad instalada en uso y una disminución interanual del 23,9% en el índice de producción.
De acuerdo con la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector —que incluye confección, cuero y calzado— atraviesa una fase de fuerte contracción, mucho más pronunciada que la baja del 3,2% que mostró la industria en general, que trabajó al 53,6% de su capacidad en el mismo periodo.
En el plano comercial, la Argentina importó en febrero 12.800 toneladas de productos textiles por un valor de 32 millones de dólares.
El informe de la FITA señaló que el aumento en la importación de productos terminados, como prendas y confecciones, contrasta con la reducción en la compra de insumos básicos, principalmente hilados y tejidos.
Además, la entidad advierte sobre el ingreso de artículos importados a precios inferiores al costo de la materia prima, situación que genera distorsiones y competencia desleal para los productores locales.
Más del 70% de los productos textiles importados ingresaron al país a valores históricamente bajos. Se registraron operaciones con remeras de algodón por menos de 0,01 dólar, toallas por debajo de 0,30 dólar el kilo y pantalones de jean por menos de 1 dólar. Estas prácticas profundizaron el deterioro del sector, que enfrentó dificultades para competir con esos valores.
Con información de NA














