
Este fin de semana que acaba de pasar, la líder de la oposición venezolana María Corina Machado, mostró su humanidad y capacidad de movilización, su liderazgo internacional, su coherencia política, y sin duda, el camino que va a seguir.
Lo del sábado en la Puerta del Sol en Madrid fue impresionante. No solo en números, sino, más importante aún, en lo que se sintió allí, la energía, el sentimiento de esperanza y la admiración por una líder que es imposible de describir. Lo que mueve María Corina en el venezolano es tan profundo, casi que místico diría yo, y lo que se sintió en ese evento de la capital de España deja ver un futuro democrático liderado por esta histórica mujer.
La capacidad de conexión, que allí vimos y sentimos y que en Venezuela es aún mayor, deja entrever lo que va a pasar en pocas semanas, lo cual va a determinar el futuro de Venezuela, el de Delcy Rodríguez, el de su hermano, el de Diosdado Cabello y el de toda la cleptocracia hoy en el poder en ese país. Finalmente, va a depender de ellos como quieren terminar, si en una cárcel, en un exilio dorado o, como lo dijo el presidente Donald Trump, “peor que Maduro”.
Viendo lo de España el sábado pasado entendí el pánico que el ‘rodrigato’ tiene por el regreso de María Corina a Venezuela, el cual, no les quepa la menor duda, se va a dar pronto. Lo dijo en su discurso, cuando le pidió a sus compatriotas, alistar las maletas para el regreso a su país.
Obvio, las amenazas de Diosdado y de los narcos, que son lo mismo, tratan de impedir lo que ya no se puede frenar y que, sin duda, va a generar el gran cambio que todos esperamos en Venezuela y que el presidente Trump inició con la extracción del corrupto dictador Nicolás Maduro.
Por eso, les quiero recordar lo que pasó en Filipinas hace 40 años, cuando el dictador Ferdinand Marcos mandó a asesinar al líder de la oposición, Benigno Aquino. Ojalá aprendan esta lección de la historia. Marcos acabó exiliado, la democracia regresó a Filipinas y Estados Unidos se puso del lado de la democracia.

Puede ser que el pueblo venezolano no sea tan generoso como el filipino, y los que hoy ostentan el poder, no acaben en el exilio, sino en algo peor. Todo depende de como actúen cuando la premio Nobel aterrice en Maiquetía.
Yo invito a todos los venezolanos a que se preparen y miren lo que pasó en Filipinas y como millones en la calle acabaron con una dictadura de más de 40 años. Yo invito a los jerarcas de la iglesia a que asimilen el papel del cardenal filipino de entonces, Jaime Sin, un hombre fundamental en el regreso de la democracia.
Lo que viene va a necesitar de la gente en la calle, por un lado, y el liderazgo espiritual por el otro. Lo ideal, una salida negociada, que estoy seguro María Corina es la primera en desear. Ya veremos si el ‘rodrigato’ y sus aliados tienen la sensatez de entender que su tiempo se acabó y que ahora sólo están viviendo dos minutos extra de un partido que perdieron.
Ya habrá más tiempo para analizar cómo va a ser el regreso, el impacto que va a tener en la región y cómo todos los demócratas del continente debemos estar del lado de María Corina. Eso sí, tenemos que garantizar que no solamente sean las calles venezolanas, sino las de toda América Latina las que se movilicen en búsqueda de un futuro de libertad para los venezolanos.
El otro elemento relevante del viaje de María Corina a España fue no haberse reunido con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien ha sido un aliado de la dictadura, junto a su esbirro, José Luis Rodríguez Zapatero, el operador de esa gestión. ¿Acaso debemos olvidar cuando Delcy Rodríguez aterrizó en Madrid, a pesar de la prohibición de la Unión Europea, en un avión lleno de lingotes de oro? Hoy es el día en que no sabemos qué pasó en esas horas en las que Delcy Rodríguez, sancionada por Europa, fue protegida por el gobierno de Sánchez. Pero esto no es lo único. Es absolutamente claro, y lo ha sido en todas las actuaciones de su gobierno, que Sánchez se siente muy cómodo respaldando la dictadura venezolana y dándole la espalda a la libertad, a la democracia y a los derechos humanos.
El descaro del ministro de Relaciones Exteriores español no tiene límites cuando afirma que su país es el que más ha apoyado a los venezolanos. ¿Será que lo dice por la normalización de relaciones que se dio hace unos años? ¿Será que lo dice por el Delcygate? ¿Será que lo dice porque el Gobierno se niega a calificar al régimen venezolano como dictadura? Sí, recibieron refugiados, como lo hizo todo el mundo, pero ayudar a la libertad, a la democracia y a los derechos humanos en Venezuela, el gobierno de Pedro Sanchez no lo ha hecho. Al contrario, miró hacia el otro lado mientras apresaban y torturaban líderes políticos, asesinaban estudiantes, albergaban terroristas de toda calaña y convertían a ese país en un narcoestado. ¡Qué vergüenza!

En fin, María Corina comienza su regreso a Venezuela, y todos tenemos que estar atentos y apoyarla en este difícil momento. Estoy seguro de que Estados Unidos, el presidente Donald Trump y el secretario Marco Rubio la van a proteger y se van a poner del lado correcto de la historia. Además, cuenta con la protección de Nuestro Señor y de la Virgen.
Ánimo, María Corina, el futuro de Venezuela, la libertad en el continente y la democracia en el mundo necesitan de tu ejemplo como líder y como ser humano. Ahí estaremos firmes.













