
Siempre será recordado como “el hombre más lindo del mundo”. Y sí, Alain Delon era dueño de una belleza sin igual. Tuvo fama, dinero y amores. Pero aquel 18 de agosto de 2024, cuando falleció a los 88 años a raíz de un linfoma, nada a su alrededor era él como hubiera deseado. El actor francés fue despedido y sepultado en su casa de Douchy. Y el mundo entero lo homenajeó recordando todos sus logros. Pero, meses después de su partida, se supo que sus últimos tiempos no habían sido de lo más apacibles.
Según revelaron los periodistas Laurence Pieau y François Vignolle en el libro Los últimos días del Samurái, publicado el 22 de mayo de 2025, el protagonista de A pleno sol y Rocco y sus hermanos había sido puesto bajo protección judicial, ya que había protagonizado “violencia física” y sufría “paranoia aumentada por la vejez”. De hecho, según contaron, dormía con un arma debajo de la almohada. Y ya no era ni la sombra de aquel hombre imponente que había llegado a ser. Hacía tiempo que solo podía movilizarse en silla de ruedas. Calmaba sus dolores con morfina. Y pedía una única cosa: que lo dejaran morir en paz.

Tuvo tres hijos: Anthony, fruto de su matrimonio con Francine Canovas -conocida como Nathalie Delon-, y Alain Fabien y Anouchka, de su pareja con Rosalie Van Breemen. Pero, según dicen, solo esta última pudo estar en los últimos instantes con su padre. Fue por pedido de él, que dejó asentado que quería partir en brazos de su hija. Y sus otros descendientes así lo respetaron. Sin embargo, entre ellos ya se había desatado una batalla despiadada por la herencia, ya que el actor habría deseado dejarle todo a su “favorita” en desmedro de sus hermanos.
También se habló de ciertas actitudes violentas de Delon con las mujeres, en especial, con su última pareja Hiromi Rollin, a quien presentaba como su “acompañante”. Ella nunca lo denunció públicamente, aunque en alguna oportunidad habría recurrido a la policía. Pero los testimonios de sus allegados confirmarían que habría sido víctima de varias golpizas. Y que como si esto fuera poco, luego de la muerte del actor, habría sido desalojada bruscamente de la casa que compartía con él por parte de los hijos de Alain.

Cabe recordar que Delon se había hecho muy amigo de Carlos Monzón. Y que cuando el boxeador fue condenado por el femicidio de Alicia Muñiz, ocurrido el 14 de febrero de 1988, dio una polémica entrevista para la Revista Gente defendiendo a Monzón en la que se preguntaba: “¿Qué hombre no le pegó alguna vez a una mujer?”. De hecho, años más tarde, en 1993 y a través de una gestión de la Revista Caras, logró una visita con el ex campeón en el penal donde éste purgaba su pena que según su criterio era injusta.
Su vínculo con la Argentina había sido bastante estrecho. Fue entrevistado por Mónica Cahen D’Anvers, participó del ciclo ómnibus de Pipo Mancera, contrató a Ástor Piazzolla para que musicalizara la película Armaguedon, visitó a Mirtha Legrand en sus clásicos almuerzos, estuvo sentado en el living de Susana Giménez, se hizo íntimo del ex presidente Carlos Menem a quien apoyó en su reelección y estuvo en la primera fila de los desfiles de Roberto Giordano. Así que visitó varias veces estas tierras, incluso, sin ningún compromiso laboral que lo justificara. Pero no dejaba de sorprenderse de la efusividad que su presencia generaba.

Había nacido el 8 de noviembre de 1935 en Sceaux, una localidad cercana a París. Su infancia había estado marcada por el divorcio de sus padres. Y su juventud, por el peligro que implicaba trabajar en empleos transitorios que lo llevaron a vivir rodeado de gánsters y prostitutas. Sin embargo, su “rostro de ángel” paseando por el barrio de Saint-Germain-des-Près no pasó inadvertido para el cineasta Jean-Claude Brialy, que lo invitó al Festival de Cannes. Y en 1957 debutó en la pantalla grande con Quand la femme s’en mêle, de Yves Allégret. A partir de ese momento, el público se rindió frente a su belleza.
Por supuesto que también tenía talento. A lo largo de su vida, Delon trabajó en una centena de películas y fue el favorito de los directores más prestigiosos del planeta como Jean-Pierre Melville, Luchino Visconti, Michelangelo Antonioni, Joseph Losey, Jean-Luc Godard y Louis Malle, entre otros. También se robó los corazones de todas las mujeres que se cruzaron en su camino. Pero nada de eso fue suficiente para él. “Estaba programado para el éxito, no para la felicidad. Son dos cosas incompatibles”, dijo en una oportunidad el hombre que había dejado la escuela a los 14 años, que había llegado al cine de casualidad y que había logrado tal fama, que le resultaba imposible disfrutar de una vida normal en ningún lugar del mundo.
Lo cierto es que, para una persona que tanto le debía a su aspecto físico, el paso del tiempo es un trago difícil de digerir. Y el francés odiaba sentirse “dentro de un cuerpo que envejece”. De hecho, en 2022 y a modo de despedida, había publicado en su cuenta de Instagram un texto que decía: “Agradezco a todos los que me han acompañado a lo largo de los años y me han brindado su apoyo. Espero que los futuros actores puedan encontrar en mí un ejemplo no solo en el set, sino en la vida cotidiana, entre victorias y derrotas. Gracias. Alain Delon”.














