La noche del viernes, después del partido de la selección argentina contra Cabo Verde, dejó huella en todos los argentinos por lo complicado del encuentro que le dio el triunfo a la Scaloneta y así pasó a una nueva instancia dentro del Mundial 2026. Uno de los que plasmaron su nerviosismo fue el humorista Martín Bossi. El reconocido artista compartió con sus seguidores un episodio insólito: un mal sueño que lo persiguió tras el encuentro futbolístico y a pocos días del crucial cruce frente a Egipto por el Mundial 2026. Con la camiseta albiceleste puesta, grabó un video en el que relató, entre risas y exageraciones, cómo la ansiedad por el desempeño de la selección lo llevó a vivir una verdadera pesadilla.
“Acabo de despertarme. Dormí catorce horas. Qué mala noche pasamos. Me duele la espalda, me duelen los ojos. Tengo dolor de muela, tobillos”, comenzó Bossi, modelando el tono de un argentino agotado por la tensión futbolera. Sin rodeos, advirtió que la noche había sido difícil y decidió compartir con su público el sueño que lo había dejado inquieto.
El relato avanzó en clave de humor y absurdo: “Soñé que llegaba tarde al trabajo. Salgo y en la puerta, ¿quién estaba? Bozinha, el arquero de Cabo Verde, tapándome el acceso. Le digo: ‘Bozinha, salga de mis sueños. Déjeme pasar, que llego tarde al teatro’”. La figura de Bozinha, el arquero rival, se transformó en un obstáculo onírico, bloqueando cada intento del comediante por continuar con su rutina diaria.

La escena se volvió aun más surrealista cuando el humorista intentó esquivar la situación: “Voy a la puerta de servicio. Seguía Bozinha tapándome el acceso. Sale Chiqui Tapia de mi baño en bóxer, tomando mate y con los anteojos espejados y dice: ‘Bozinha, dejalo pasar al muchacho’. Qué pesadilla de mierda, me quiero despertar”. La aparición de Claudio Chiqui Tapia, presidente de la AFA, en bata y con mate en mano, aportó otra cuota de absurdo y argentinidad al relato.
No todo terminó ahí. Bossi continuó hilando situaciones disparatadas: “Pido un Uber. El Uber iba a dos por hora. ¿Quién manejaba? Enzo Fernández. ‘Enzo’, le digo, ‘te admiro. ¿Podés acelerar?’. Me dice: ‘No, sigo acalambrado’”, contó, sumando un nuevo protagonista de la selección al sueño.
El recorrido onírico incluyó una inesperada intervención: “Agarro el auto, empiezo a meterle pata. Control de alcoholemia. No era la policía, eran egipcios en camello. ¿Camellos en General Paz? Digo: ‘Señores egipcios…’. Se ve que estoy obsesionado con lo del martes, porque no quiero volver a sufrir. Me dicen: ‘Pase’, (e imita palabras con el tono egipcio)”. La previa del próximo partido contra Egipto se coló de manera literal y desopilante en el inconsciente de Bossi, quien vio camellos y controles egipcios en plena ciudad de Buenos Aires.
El desenlace, fiel al humor absurdo de Bossi, tuvo su propia vuelta inesperada: “Cuando subo al escenario, estaba Ulises en chancletas. No era Gustavo Bermúdez. Saludo final y no había nadie en la sala. El único que daba en la sala era Salah, el diez egipcio. No quiero sufrir el martes contra los egipcios”. La preocupación por el próximo rival, encarnada en Mohamed Salah, se mezcló con el temor al fracaso y la soledad en escena.

El relato de Bossi cerró con una imagen tan cómica como inquietante: “Y el sueño, bueno, terminó cuando estaba en el auto con una chica tratando de bajar un poquito y la beso a la chica. Era hermosa y cuando abro los ojos tenía la cara de Diego Latorre con el Pollo Vignolo en tanga mirándome y diciendo: ‘Cantalo, cantalo. Messi, Messi, cantalo’. Por favor, el martes que viene resuélvanlo en 90 minutos. No me hagan sufrir más, porque no resisto. No quiero soñar con la momia. Besos. Cleo, Cleopatra, la reina del Nilo. No quedé bien. Cleo, Cleopatra. No quedé bien”, concluyó, guiñando un ojo y simulando un tic nervioso mientras cantaba la icónica canción de Los Twist.
La confesión de Bossi condensó la ansiedad de muchos hinchas argentinos y la transformó en un monólogo cargado de absurdo y humor, aportando una visión distinta sobre el peso del fútbol en la vida cotidiana.













