
El abastecimiento de frijol en Honduras entra en una etapa de mayor vigilancia ante los efectos que las condiciones climáticas provocan en distintas zonas productoras.
Como parte de esta estrategia, el Gobierno mantiene una reserva de 124.000 quintales de frijol y comenzó a comercializar el producto a 18 lempiras por libra mediante la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro), en coordinación con el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA).
La medida busca ampliar la oferta disponible para la población y contribuir a contener posibles aumentos en el precio de uno de los alimentos de mayor consumo en los hogares hondureños.
El viceministro de la Secretaría de Desarrollo Económico (SDE), Fernando Fortín, informó que el IHMA habilitará una ventanilla para la venta directa de frijol a la población. La compra tendrá un límite de 25 libras por persona, una medida planteada para evitar compras excesivas y permitir que el producto llegue a un mayor número de consumidores.
Reserva fortalecida
La disponibilidad de frijol a precio controlado busca generar una alternativa para las familias ante eventuales presiones en el mercado, en períodos en los que la producción puede verse afectada por factores climáticos.
Los 124.000 quintales que actualmente forman parte de la reserva nacional no permanecerán almacenados de manera indefinida. El IHMA tiene previsto rotar las existencias con producto procedente de la nueva cosecha, con el objetivo de mantener la calidad del grano y garantizar que las reservas permanezcan en condiciones adecuadas.

La institución también realiza compras directamente en departamentos reconocidos por su producción de frijol, entre ellos Olancho, El Paraíso y Yoro.
La estrategia contempla aprovechar los períodos de cosecha para adquirir el grano y establecer condiciones de comercialización que permitan mantener un equilibrio entre los ingresos de los productores y el precio que paga el consumidor.
Meta de producción y semilla nacional
Además de recurrir a las reservas, el Gobierno pretende aumentar la producción nacional mediante el Programa Incentivo a la Producción Agrícola.
La meta planteada es generar entre 1,1 y 1,2 millones de quintales adicionales de frijol, para lo cual se contempla la entrega de semillas e insumos a productores.
El propósito es incrementar la disponibilidad del grano producido en Honduras y reducir el riesgo de que una disminución en las cosechas provoque dificultades de abastecimiento o presiones sobre los precios.
La proyección oficial es que para el próximo año el 100% de la semilla utilizada pueda producirse en Honduras, con lo que se pretende reducir la dependencia de proveedores externos y garantizar mayor disponibilidad de material para los agricultores.
Contar con producción nacional de semilla también permitiría responder con mayor rapidez ante las necesidades de los productores y disminuir la exposición del sector a factores externos que puedan afectar el suministro.

Impacto de la falta de agua
Mientras se busca garantizar el abastecimiento del grano, en diferentes zonas del país los productores enfrentan otro problema: la disponibilidad de agua.
El titular de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), Moisés Abraham Molina, explicó que se coordinan acciones con las alcaldías y organismos técnicos para construir reservorios de agua en las zonas afectadas.
La estrategia contempla aprovechar la maquinaria disponible en las municipalidades para ejecutar las obras, mientras la SAG aportará materiales como geomembrana, malla y tubería de conducción, además de asistencia técnica.
Los reservorios permitirían almacenar agua para atender las necesidades de las comunidades productoras y reducir el impacto de los períodos de escasez.
La falta de agua no solo afecta los cultivos. Los productores ganaderos también enfrentan dificultades debido a la reducción de las fuentes de agua y de la disponibilidad de alimento para los animales.
La atención a las familias que enfrentan dificultades por las condiciones climáticas se desarrolla de manera paralela con apoyo de instituciones como la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).













