
El fin de semana pasado, un hombre ingresó con su camioneta a la Pampa del Leoncito, en Calingasta, San Juan, y dejó marcas profundas en el terreno de un área protegida.
Las imágenes que difundió la municipalidad mostraron el trayecto del vehículo y la magnitud del daño sobre el ecosistema, y generaron un fuerte repudio de las autoridades locales.
Pampa del Leoncito es un lugar que parece de otro planeta. Consiste en una llanura blanca, plana y enorme, rodeada de montañas, con un cielo tan limpio que más de 300 noches al año están completamente despejadas.

Se conoce también como Barreal Blanco y se encuentra en la provincia de San Juan, a 30 kilómetros de la localidad de Barreal, en el departamento de Calingasta, casi al pie de la Cordillera de los Andes.
Varias publicidades y telenovelas argentinas tuvieron como escenario la Pampa del Leoncito, entre ellas Sheik, con Gustavo Bermúdez y Araceli González, y Casi Ángeles, con Nicolás Vázquez y Emilia Attias, entre otros.

El lugar mide 12 kilómetros de largo por 5 de ancho y abarca 89.900 hectáreas. Lo que hoy parece un desierto de arcilla blanquecina fue, hace miles de años, una laguna gigante: la más grande de toda América del Sur, según un trabajo publicado por Arnobio Poblete y Gisela Escribá, del Instituto de Geografía Aplicada de la Universidad Nacional de San Juan en la revista Geográfica Digital.
Entre la Precordillera y el cielo
La Pampa del Leoncito ocupa el punto más bajo del valle de Calingasta. Las lluvias que caen en la zona corren hacia ese punto y, cuando llegan, el calor y la sequedad extrema las evaporan con rapidez, y lo que queda es una capa plana de sedimentos.

Ese proceso, repetido durante miles de años, dio forma a la planicie arcillosa y blanquecina que se ve hoy. El clima es desértico: pocas lluvias, mucho sol y temperaturas que van desde los 26 grados en verano hasta los 6 grados bajo cero en invierno.
La sequedad genera noches despejadas y un cielo sin contaminación lumínica, la luz artificial que en las ciudades impide ver las estrellas.
Esa condición fue determinante para instalar allí el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO) y el Observatorio Carlos U. Cesco, ambos de alcance internacional y bajo la jurisdicción del CONICET.
Por qué se declaró Parque Nacional

En octubre de 2002, mediante la Ley N° 25.656, el Estado argentino creó el Parque Nacional El Leoncito: fue el 27° parque nacional del país y el primero en reconocer como misión oficial la protección del cielo.
Ya en 1989, la provincia de San Juan había promulgado una ley para evitar que la contaminación lumínica de zonas urbanas cercanas afectara las observaciones astronómicas.
Pero el parque no protege solo el cielo. Abarca tres eco-regiones distintas —el Monte de Sierras y Bolsones, la Puna y los Altos Andes— y alberga especies animales y vegetales que dependen de ese ecosistema para subsistir.
En los valles más bajos, a unos 1.600 metros sobre el nivel del mar, crecen las jarillas, arbustos resinosos típicos del Monte. Entre ellas aparece el retamo (Bulnesia retama), un arbusto de madera muy dura en riesgo de extinción, que históricamente se usó por la cera que recubre sus ramas jóvenes.

Más arriba, hasta los 4.300 metros, el paisaje cambia por completo. Aparecen los coirones, que son gramíneas de hojas duras, y las yaretas, plantas que crecen pegadas al suelo sin superar unos pocos centímetros de altura. Dos especies vegetales son exclusivas de esta zona: Mulinum etchegarayi y Trichlocline cinerea.
La fauna es igual de variada. Por el suelo se mueven guanacos, suris o ñandúes petisos, cuises, zorros colorados y pumas, mientras que en el aire vuelan desde la agachona, de colores que se confunden con el terreno, hasta el comesebo, con su llamativo plumaje azul y amarillo, según la Administración Nacional de Parques Nacionales.

Hace pocos años se descubrió una especie de pez única en el mundo: el bagrecito del Leoncito (Silvinichthys leoncitensis).
Este pez habría evolucionado en el área hace miles de años, cuando el arroyo El Leoncito estaba conectado con el río San Juan; al reducirse los caudales, quedó aislado y se adaptó a ese microhábitat hasta transformarse en una especie distinta. Hoy es el único pez nativo de ese arroyo.













