
La delegación de Honduras, encabezada por la secretaria ejecutiva de la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual Comercial y Trata de Personas (CICESCT), Sua Martínez Ibarra, asumió por primera vez la presidencia pro tempore de la Novena Reunión de Autoridades Nacionales sobre Trata de Personas de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El nombramiento coloca a Honduras al frente de la coordinación regional en materia de prevención, persecución y atención de la trata de personas, un delito que continúa afectando principalmente a niñas, niños y adolescentes en el país.
Durante su intervención, Martínez Ibarra señaló el compromiso del Gobierno de Honduras con la defensa de los derechos humanos y la protección de la dignidad humana. Reafirmó que la lucha contra la trata de personas es una prioridad nacional que involucra a los tres poderes del Estado.
La funcionaria agregó la importancia de fortalecer la cooperación regional, el intercambio de información y la capacidad institucional de los países miembros para enfrentar redes criminales que operan de manera transnacional.
En el marco de este liderazgo regional, Honduras buscará impulsar una agenda alineada con los ejes estratégicos de la OEA y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, priorizando la protección integral de las víctimas y la prevención del delito.
La vicepresidencia de esta instancia regional quedó a cargo de la delegación de República Dominicana.
Víctimas de violencia
Aunque el país asume un rol de liderazgo internacional, las cifras más recientes evidencian la persistencia del delito en territorio hondureño.
De acuerdo con registros de la CICESCT, en lo que va de 2025 se han reportado decenas de víctimas rescatadas y atendidas por este delito.
Un informe reciente detalla que al menos 42 víctimas han sido rescatadas durante el año, de las cuales más del 85 % son niñas, niños y adolescentes, lo que evidencia la alta vulnerabilidad de la niñez frente a las redes de explotación.

Otros reportes institucionales indican que el número total de víctimas atendidas durante el año podría ascender a alrededor de 96 personas, con una proporción significativa de menores de edad entre los casos identificados.
Las estadísticas también muestran que la mayoría de las víctimas son sometidas a distintas formas de explotación, incluyendo explotación sexual comercial, material de abuso sexual infantil, reclutamiento forzado y otras modalidades de trata.
Igualmente, las autoridades han señalado que las zonas con mayor incidencia suelen concentrarse en departamentos como Francisco Morazán, Cortés y Atlántida, donde la movilidad poblacional y los entornos urbanos aumentan el riesgo de captación.

Prevención y la protección
En su mensaje, la secretaria ejecutiva reiteró que el abordaje del delito debe centrarse no solo en la persecución penal, sino también en la prevención, la educación y el fortalecimiento de los sistemas de protección a víctimas.
Organismos de derechos humanos y autoridades nacionales coinciden en que la trata de personas sigue siendo uno de los delitos más complejos de combatir en la región debido a su carácter transnacional y a la vulnerabilidad social de las víctimas.
En ese contexto, el liderazgo asumido por Honduras en la OEA representa una oportunidad para reforzar la cooperación internacional, aunque el desafío interno sigue siendo reducir los casos, fortalecer la denuncia y garantizar la atención integral a las víctimas.
Con esta designación, el país entra en una etapa clave en la agenda regional contra la trata de personas, mientras enfrenta el reto de contener un fenómeno que continúa afectando principalmente a la niñez y adolescencia hondureña













