
El ministro de Defensa de Filipinas, Gilberto Teodoro Jr., acusó este domingo a China de “falta de sinceridad e hipocresía” tras el rechazo de la Embajada china a una declaración oficial de Manila que exige el cumplimiento del fallo arbitral de 2016 sobre el control del Mar de China Meridional, también llamado mar del Este.
“El comunicado de la Embajada china en respuesta a nuestro Ministerio de Exteriores es una ventana a las verdaderas intenciones del Partido Comunista Chino en sus relaciones con nuestro país”, afirmó Teodoro, quien tiene prohibida la entrada al país asiático desde el 11 de junio.
Las tensiones aumentaron después de que el Gobierno filipino condenara la negativa de Beijing a reconocer la decisión de la Corte Permanente de Arbitraje, insistiendo en que la resolución es “definitiva y vinculante”. Teodoro calificó la reacción del régimen chino como una “arrogante muestra de indignación engañosa” y sentenció que “lo que dicen ya no es creíble, por eso están recurriendo a la agitación”.
El funcionario recalcó que Filipinas mantendrá su postura soberana frente a las incursiones chinas en aguas disputadas. “No seremos oprimidos”, concluyó Teodoro.
La disputa marítima entre Beijing y Manila se enmarca en las constantes tensiones por el control de dicho mar, una zona estratégica con rutas comerciales internacionales y potenciales reservas de petróleo y gas. El Tribunal Permanente de Arbitraje falló a favor de Filipinas en julio de 2016, estableciendo que China no tiene derechos “históricos” sobre las áreas reclamadas bajo la llamada ‘línea de los nueve puntos’, trazada por Beijing en 1947.
En medio de la presión del régimen chino por ejercicios militares en la región, Japón y Filipinas acordaron en mayo elevar su relación bilateral a una asociación estratégica integral durante la visita de Estado del presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., a Tokio. Según The Japan Times, este nuevo estatus sitúa el vínculo en el nivel inmediatamente inferior a una alianza militar formal y subraya la centralidad que ambos gobiernos otorgan a la estabilidad del Indo-Pacífico ante las actuales preocupaciones de seguridad.
En el marco de la visita oficial, Marcos anunció que empresas japonesas comprometieron USD 3.400 millones en inversiones en Filipinas durante una mesa redonda con grandes conglomerados. El encuentro coincidió con el 70º aniversario de la normalización de relaciones diplomáticas entre ambos países y marca la primera visita de Estado de un líder filipino a Japón en más de diez años.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y Marcos formalizaron la mejora del vínculo bilateral a una “asociación estratégica integral” en el palacio de huéspedes de Estado de Akasaka. En la diplomacia japonesa, esta categoría representa el segundo escalón más alto, justo por debajo de una alianza militar formal.
“Mientras la situación internacional se vuelve cada vez más grave, la importancia de que Japón y Filipinas trabajen estrechamente para hacer realidad un Indo-Pacífico libre y abierto más desarrollado nunca ha sido mayor”, señaló Takaichi al anunciar el acuerdo.
En una declaración conjunta posterior, Marcos calificó la medida como “un hito” y afirmó que “refleja la fortaleza, profundidad y amplitud de nuestros vínculos mientras respondemos a los desafíos y oportunidades cambiantes de nuestro tiempo”.
La decisión de elevar la relación bilateral sitúa a Filipinas como el país más reciente del Sudeste Asiático, después de Indonesia y Vietnam, en alcanzar ese estatus con Tokio. Según The Japan Times, el anuncio evidencia cómo dos antiguos adversarios de la Segunda Guerra Mundial han transformado un vínculo antes centrado en economía y desarrollo en uno orientado hacia la seguridad marítima, la estabilidad regional y la defensa del orden internacional basado en reglas.
Este cambio de enfoque ocurre tras el despliegue, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, de tropas japonesas con capacidad de combate en Filipinas durante los ejercicios militares multinacionales Balikatan realizados en abril y mayo de este año. El trasfondo de esta evolución, según el medio, es la creciente preocupación por la presión de China en el mar de China Meridional y la posibilidad de un conflicto en el estrecho de Taiwán.
(Con información de Europa Press)














