
La visita que realizará en noviembre el papa León XIV a la Argentina genera expectativas en miles de fieles que tendrán la posibilidad de ver de cerca al líder religioso. Será la primera visita de un Santo Padre al país desde 1987, cuando Juan Pablo II pisó por segunda vez estas tierras.
El primer viaje del Papa polaco a Argentina había sido en junio de 1982, en una visita relámpago en pleno desarrollo de la Guerra de Malvinas. En aquellos días, a pedido del Arzobispado de Buenos Aires y en tiempo récord, el Automóvil Club Argentino (ACA) debió cumplir con el desafío de crear un “Papamóvil”. Ese vehículo será expuesto durante diez días frente a la puerta de su sede central de avenida Del Libertador 1850.
“Recibimos con gran satisfacción la confirmación de la visita del Santo Padre al país. Como institución, hemos estado cerca en esos momentos con gran orgullo. En nuestro museo sentimos ese fervor y el recuerdo de la gente que pregunta o visita el vehículo que usara Su Santidad Juan Pablo II, y por ello lo hemos puesto en exhibición nuevamente en la puerta del club”, manifestó el presidente del ACA, César Carman.
Los visitantes podrán observar al “Papamóvil” de manera libre y gratuita desde este jueves y hasta el próximo 16 de agosto.
La grúa de auxilio que se transformó en transporte papal

El clima social en Argentina, en junio de 1982, era sumamente complejo. El país no solo continuaba bajo un gobierno de facto, sino que además se estaba desarrollando la Guerra de Malvinas. En ese contexto, el mes anterior, Juan Pablo II viajó a Gran Bretaña por una visita que tenía programada desde dos años antes. El conflicto bélico lo convenció de que era una buena oportunidad para venir también a este país para sembrar mensajes de paz de uno y otro lado.
Con muy poco tiempo de anticipo, el Arzobispado de Buenos Aires le encomendó una tarea clave al ACA: la fabricación del vehículo oficial para el traslado papal para dar respuesta a una necesidad logística y de seguridad sin precedentes para una visita de dos días con una agenda bien cargada.
Un equipo de técnicos, operarios y especialistas del ACA de inmediato puso manos a la obra. Tomaron como base una camioneta Ford F-350 modelo 1981 que era utilizada como grúa de auxilio de la institución y en tan solo cuatro días la convirtieron en un “santo” vehículo que hoy es una verdadera pieza de colección. Trabajaron en turnos continuos de 24 horas, no hubo descanso. Pero cumplieron.

“Se eliminó el sistema de grúa posterior para levantar una cabina cerrada y especializada que incorporaba rigurosas medidas de seguridad, destacándose los cristales antibalas de gran espesor —una respuesta directa y prioritaria tras el atentado sufrido por el pontífice en Roma un año antes—. En su interior, el habitáculo fue equipado con una base de madera de quebracho, alfombra roja y un asiento giratorio de color blanco especialmente diseñado para facilitar la cercanía y el saludo panorámico del Papa con los fieles que poblaron las calles de Buenos Aires”, describieron las modificaciones realizadas desde el ACA.
Ese “Papamóvil” pintado de blanco e identificado con los emblemas pontificios y patrios transportó a Juan Pablo II, que el 10 de junio de 1982 arribó al aeropuerto de Ezeiza y ese día pasó por la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, la Casa Rosada y la Basílica de Nuestra Señora de Luján, donde celebró una misa.
El 11 de junio, volvió a pasar por la Catedral porteña, celebró la misa de Corpus Christi en el Monumento a los Españoles para alrededor de un millón de personas y apenas finalizó volvió a dirigirse a Ezeiza para retornar al Vaticano.
No fue la despedida del “Papamóvil”, ya que en 1988 fue prestado para la visita del Papa a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.














