El desarrollo y la producción conjunta de equipos militares figura entre los objetivos principales del pacto de defensa trilateral firmado en La Meca por Arabia Saudita, Pakistán y Turquía, según destacó el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
“El acuerdo, que se fundamenta en la capacidad disuasoria colectiva, contribuye también a avanzar en la cooperación militar y de seguridad y la lucha contra el terrorismo y a desarrollar proyectos conjuntos de la industria militar”, indicó el mandatario turco en un mensaje en sus redes sociales.
El comunicado oficial conjunto, difundido por los tres Gobiernos, menciona como metas la “disuasión colectiva contra cualquier acto de agresión” y “el fortalecimiento de todos los aspectos de la cooperación militar”.
Ankara lleva más de una década invirtiendo en el desarrollo de su industria de armamento y, en los últimos años, ha expandido su capacidad mediante proyectos conjuntos con países europeos como España e Italia.
Entre el periodo 2016-2020 y la actualidad, Turquía ha duplicado la exportación de armamento y ocupa el puesto 11 a nivel mundial, con ventas que alcanzaron los 10.500 millones de dólares en 2025, frente a los 7.100 millones del año anterior y diez veces más que en 2010.
Durante la reciente cumbre de la OTAN, que tuvo lugar el 7 y 8 de julio en Ankara, las autoridades turcas promocionaron a su país como proveedor, organizando una feria de armamento durante la primera jornada del evento.
En la actualidad, los principales clientes de las empresas turcas son Pakistán y Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, Arabia Saudita, el tercer mayor importador de armas del mundo en el último lustro, adquiere principalmente en Estados Unidos, Francia y España.
La crisis regional acelera el acercamiento
Los tres países comparten una preocupación creciente por el caos en Medio Oriente, por el papel de Irán chií revolucionario y por un Israel cada vez más asertivo. Ese escenario coincide con los esfuerzos de Estados Unidos por contener las amenazas en la región.
La guerra que se inició el 28 de febrero ha dejado más expuestos a los Estados del Golfo. Arabia Saudita ha sufrido ataques de Irán y de aliados de Teherán, entre ellos los hutíes de Yemen y milicias chiíes de Irak.
La crisis también ha alterado la navegación por el estrecho de Ormuz, paso por el que transitaba antes de la guerra una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. Para Riad, el conflicto ha puesto en riesgo sus exportaciones de crudo y sus planes de desarrollo.
El peso político y simbólico de la cita en La Meca
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, llegó el jueves a Jeddah acompañado por el jefe del Ejército Asim Munir. Ambos realizaron la umra en La Meca antes de la firma prevista.
El presidente turco, Tayyip Erdogan, partió hacia Jeddah este viernes. Allí se reunió con el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, en un encuentro de peso político, militar y religioso.
El Ministerio de Exteriores de Pakistán confirmó la visita a Arabia Saudita y la presentó como una forma de “consolidar” los lazos con el reino. Munir tiene un papel central en la política exterior y de seguridad paquistaní.
Un pacto apoyado en vínculos militares previos
La firma llega tras casi un año de negociaciones. En enero, el ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, dijo que Ankara favorecía una plataforma regional de seguridad más amplia para impulsar la cooperación y la estabilidad.
Arabia Saudita y Pakistán ya cuentan con un pacto que considera un ataque contra uno como un ataque contra ambos y abarca “todos los medios militares”. Aun así, Islamabad ha intentado evitar una implicación militar directa en la guerra con Irán y ha optado por buscar una mediación.
Los tres países mantienen una cooperación militar sostenida. Pakistán ha dado entrenamiento y asistencia técnica a fuerzas saudíes durante décadas, Turquía y Pakistán han intercambiado buques de guerra y aviones de entrenamiento, y en 2023 Riad acordó comprar drones turcos en el mayor contrato de exportación militar anunciado por Ankara.














